Dioses Antiguos

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Dioses Antiguos
Old Gods 2.jpg
Los cuatro dioses antiguos de Azeroth
(C'Thun, N'Zoth, Yogg-Saron y Y'Shaarj)
Facción/Afiliación
Planeta de origen
Zona (s)

Prisiones Titánicas en Azeroth, en numerosos otros mundos de la Gran Oscuridad

Idioma primario

Los Dioses Antiguos son manifestaciones físicas del Vacío. Son encarnaciones de pesadilla: Montañas de carne pútrida y tentáculos espasmódicos que crecen como tumores en los mundos que puebla la Gran Oscuridad. Estos entes malignos sirven a los señores del Vacío y existen con el único fin de transformar los mundos que infectan en nidos de desesperación y muerte.[1]

Gobernaban Azeroth en los tiempos ancestrales antes de que ellos y sus tenientes elementales fueran derrotados por los Titanes. Pocos mortales tienen conocimientos sobre los Dioses Antiguos, algunos los consideran como unas simples leyendas. Los maléficos Dioses Antiguos, seres colosales hechos de furia elemental, una vez lideraron el mundo y a los salvajes elementales que habitaron en ella.

Información general

Los dioses antiguos fueron creados por los oscuros seres del Vacío conocidos como señores del Vacío con el fin de corromper a un espíritu naciente de un titán y transformarlo en un ser oscuro sometido a su voluntad. En caso de que los dioses antiguos tuvieran éxito, este titán corrupto consumiría toda la materia y la energía del universo y toda la existencia en virtud de la voluntad de los señores del Vacío.[2]

Prácticamente nadie en Azeroth conocía de su existencia hasta que C'Thun hizo su aparición en Ahn'Qiraj. Incluso ahora que están en su prisión bajo tierra, los dioses poseen fanáticos adoradores, la mayoría ellos han perdido toda cordura y se han corrompido completamente. A pesar de estar aprisionados o aletargados en un profundo sueño, su poder es tan grande que sus destructivas auras se filtran en Azeroth y enloquecen a aquellos de sus habitantes que se dejan influir por ellas. En algunos casos son gente malévola pero también los hay que adoran deliberadamente a los dioses por despecho, cuando sienten que otras organizaciones dominantes a las que han servido, los han acabado maltratado. Los anarquistas a veces empiezan a adorarlos con el deseo de una posible destrucción en el mundo; creyendo que uno nuevo y mejor se levantará tras la estela de la destrucción. En cualquier caso, estos adoradores no conocen la esencia de los Dioses y su conocimiento se basa en la desinformación ya que cualquiera que consiga contactar con los Dioses Antiguos, está irrevocablemente destinado a enloquer.

C'Thun y Yogg-Saron son los únicos Dioses Antiguos cuyos nombres son conocidos en la actualidad. Yogg-Saron se encuentra preso bajo el frío Rasganorte mientras que C'Thun, tras un tiempo aletargado, recientemente despertó completamente y fue capaz de volver físicamente a Azeroth. Tiene su guarida en las ruinas de Ahn'Qiraj, donde varios héroes valientes y han empezado a aventurarse con la intención de destruir al dios del mal antes antes de que emerja a la superficie para destruir Azeroth.

Otros dioses antiguos

Un número de Dioses Antiguos fueron lanzados a la Gran Oscuridad por los señores del Vacío,[2] y muchos otros Dioses Antiguos están activos en otros mundos más allá de Azeroth.[3]

  • Un mundo sin nombre se había corrompido irremediablemente por los monstruosos seres durante los primeros tiempos del universo. Un cónclave Nathrezim que acudieron para establecerse entre los dioses antiguos sobre el mundo negro, deleitándose con su poder oscuro. Cuando Sargeras, el campeón del Panteón llegó, y sin piedad interrogó el Nathrezim sobre la naturaleza de los dioses antiguos. Una vez que había aprendido la verdad sobre su propósito, un enfurecido y horrorizado Sargeras mató a los demonios y se partió en dos el mundo corrupto, matando instantáneamente a su alma-mundo. Fue este evento que llevó a Sargeras a abandonar el Panteón y eventualmente formar la Legión Ardiente y purgar el universo de toda la vida en un intento de evitar que los planes de los señores del Vacíos tuvieran éxito.[4]

Historia

Orígenes

Desde el primer instante de la creación del cosmos, los espíritus oscuros del Vacío han intentado retorce la realidad y convertirla en un reino de tormento eterno. Estos señores del Vacío, envidiosos de los poderes del Panteón, unieron sus poderes y dispersaron a los Dioses Antiguos por todo el universo físico para influenciar a un titán en su estado más vulnerable: antes de despertar. Desconocían qué mundos contenían los espíritus dormidos de los titanes, por lo que esperarían a que alguna de sus criaturas oscuras dieran con un alma-mundo. Los dioses antiguos comenzaron a contaminar todo lo que tocaban en su búsqueda por un alma-mundo.[2]

El Imperio Negro

Mapa del Imperio Negro.

Hace mucho tiempo, el mundo de Azeroth fue amenazado por un grupo de dioses antiguos. Estas entidades de caos y destrucción causaron estragos en el mundo.[5] Los dioses cayeron desde la Gran Oscuridad, C'Thun, Yogg-Saron, N'zoth y Y'Shaarj chocando contra la superficie de Azeroth, incrustándose en diferentes partes del mundo. Un miasma de desesperación pronto envolvió todo aquello que existía en su proximidad, mientras sus tentáculos penetraban la corteza de Azeroth, acercándose cada vez más a su indefenso corazón. Dos razas, los n'raqi (o "ignotos") y los aqir, surgieron de la materia orgánica que se desprendía de los cuerpos amorfos de los dioses antiguos, con una lealtad cercana al fanatismo los leales servidores construyeron imponentes ciudadelas y ciudades-templo alrededor de las colosales cuerpos de sus amos. La mayor de estas estructuras fue construido alrededor de Y'Shaarj, el más poderoso de los dioses antiguos, pronto se extenderían por todo Azeroth formando el Imperio Negro.[6] Cuando llegaron, los Dioses Antiguos esclavizaron a los elementales que se movían libremente por el Azeroth primordial,[7] pero sin antes sin luchar en una brutal guerra contra los cuatro Señores Elementales, quienes durante milenios habían sido rivales unos a otros, se unieron por primera vez en la historia de Azeroth para derrotar a un enemigo común. Aun con todo su fervor, fueron incapaces de derrotar a los n'raqi y los aqir. Sin los espíritus nativos de Azeroth para frenar a los Dioses Antiguos, las fronteras del Imperio Negro se extendieron por una gran parte del marchito mundo. Una penumbra perpetua descendió sobre Azeroth y el mundo entró en un vacío de muerte y sufrimiento.[6]

Ragnaros, Neptulon, Al'Akir, y Therazane, habiendo sido esclavizados por los Dioses Antiguos, llevaron a sus respectivos ejércitos a un eterno conflicto sin fin que asoló el mundo. Mientras tanto, los sirvientes del Dios Antiguo N'Zoth comenzaron una guerra sin fin contra las fuerzas de C'Thun y Yogg-Saron.[8]

Pronto, los titanes derrotaron a los dioses y encadenaron a los seres enfurecidos bajo tierra, donde supuestamanete siguen hasta ahora. Tras esto, los titanes empezaron el largo proceso de la remodelación del mundo de Azeroth.

Referencias

  1. World of Warcraft: Crónicas Volumen 1, pg. 14
  2. 2,0 2,1 2,2 World of Warcraft: Crónicas Volumen 1, pg. 21
  3. Pregúntale al equipo de desarrollo creativo: Hay más Dioses Antiguos que los que hay atrapados en Azeroth. Les lleva más tiempo poder manifestarse en el plano físico...
  4. World of Warcraft: Crónicas Volumen 1, pg. 24
  5. Ultimate Visual Guide, pg. 33
  6. 6,0 6,1 World of Warcraft: Crónicas Volumen 1, pg. 29-30
  7. Ultimate Visual Guide, pg. 176
  8. Avance del parche 4.3: Alma de Dragón