Antiguas rencillas: la colonización de Kalimdor

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Antiguas rencillas: la colonización de Kalimdor es parte del Capítulo V de la Historia de Warcraft aparecida originalmente en la página web de World of Warcraft.

En WoW Icon 16x16.gif aparece otra versión retocada en forma de libro que los jugadores pueden leer.

Aunque la victoria era suya, las razas mortales se encontraron en un mundo destrozado por la guerra. La Plaga y la Legión Ardiente habían destruido todas las civilizaciones de Lordaeron y casi habían acabado el trabajo en Kalimdor. Había bosques que curar, odios que enterrar y hogares que levantar. La guerra había herido profundamente a cada una de las razas, pero se habían unido desinteresadamente en un intento de comenzar de nuevo, empezando por la incómoda tregua entre la Alianza y la Horda.

Thrall llevó a los orcos al continente de Kalimdor, donde fundó una nueva nación con la ayuda de sus aliados tauren. Llamando a la nueva tierra Durotar, en memoria del padre asesinado de Thrall, los orcos se asentaron para reconstruir su antaño gloriosa sociedad. Ahora que la maldición demoníaca había acabado, la Horda pasó de ser una bestia de guerra a convertirse en una coalición más disoluta, dedicada a la supervivencia y prosperidad en lugar de a la conquista. Ayudados por los nobles tauren y los astutos trols de la tribu Lanza Negra, Thrall y sus orcos miraron hacia una nueva era de paz en su propia tierra.

El resto de fuerzas Alianza bajo las órdenes de Jaina Valiente se asentaron en el sur de Kalimdor. En la cosa oriental del Marjal Revolcafango construyeron la pedregosa ciudad portuaria de Theramore. Allí, los humanos y sus aliados enanos trabajaron para sobrevivir en una tierra que siempre les sería hostil. Aunque los defensores de Durotar y Theramore mantuvieron la vacilante tregua, la frágil serenidad colonial no estaba destinada a durar.

La paz entre los orcos y los humanos se desquebrajó ante la llegada de una enorme flota Alianza a Kalimdor. La poderosa flota, bajo el mando del gran almirante Daelin Valiente (el padre de Jaina), había abandonado Lordaeron antes de que Arthas destruyera el reino. Después de navegar durante muchos y crueles meses, el almirante Valiente buscaba a cualquier supervivientes de la Alianza que pudiera encontrar.

La armada de Valiente representaba una grave amenaza a la estabilidad de la región. Como famoso héroe de la Segunda Guerra que era, el padre de Jaina fue un decidido enemigo de la Horda y estaba decidido a destruir Durotar antes de que los orcos pusieran el pie en el suelo.

El gran almirante obligó a Jaina a tomar una terrible decisión: ayudarlo a luchar contra los orcos y traicionar a sus nuevos aliados, o luchar contra su propio padre para mantener la frágil paz que la Alianza y la Horda habían obtenido al fin. Después de meditarlo mucho, Jaina escogió la última opción y ayudó a Thrall a derrotar a su enloquecido padre. Por desgracia, el almirante Valiente murió en combate antes de que Jaina pudiera reconciliarse con él o demostrarle que los orcos ya no eran monstruos sedientos de sangre. Por su lealtad, los orcos permitieron a las fuerzas de Jaina volver sin problemas a Theramore.

World of Warcraft[editar | editar código]

En WoW Icon 16x16.gif puede leerse por medio de un libro cuyo texto presenta algunas variaciones con respecto al publicado en la página oficial de World of Warcraft. Dicho libro puede encontrarse en Scholomance y Tanaris [51, 29]. Cuenta para el logro Inv misc book 04.png [Erudito].



Antiguas rencillas: la colonización de Kalimdor

Aunque la victoria fue suya, las razas mortales se encontraron con un mundo destruido por la guerra. La Plaga y la Legión Ardiente lo tenían todo, pero destruyeron las civilizaciones de Lordaeron y casi dieron por terminado su trabajo en Kalimdor. Había bosques que replantar, rencores que enterrar y hogares que fundar. La guerra había provocado profundas heridas en todas las razas, pero todas ellas habían hecho causa común para intentar un nuevo comienzo, empezando por la precaria tregua entre la Alianza y la Horda.

Thrall condujo a los orcos hacia el continente de Kalimdor, en donde fundaron un nuevo hogar con la ayuda de sus hermanos tauren. Llamándolo Durotar, para recordar al padre asesinado de Thrall, los orcos se asentaron para reconstruir su sociedad antaño gloriosa.

Ahora que la maldición del demonio había terminado, la Horda pasó de ser un gigante bélico preparado para la guerra a ser una coalición más flexible, dedicada a la supervivencia y la prosperidad antes que la conquista. Ayudado por el noble tauren los astutos trols de la tribu Lanza Negra, Thrall y sus orcos miraron hacia el futuro, esperanzados en una nueva era de paz en su propia tierra.

Las restantes fuerzas de la Alianza, bajo la égida de Jaina Valiente, se asentaron en el sur de Kalimdor. Desde la costa oriental del Marjal Revolcafango, construyeron la tosca ciudad portuaria de Theramore. Allí, los humanos y sus aliados enanos trabajaron para sobrevivir en una tierra que siempre les había sido hostil. Aunque los defensores de Durotar y Theramore trataron de mantener la tregua en vigor, la frágil paz colonial no habría de durar mucho.

La paz entre los orcos y los humanos se quebró debido a la llegada de una gran flota de la Alianza a Kalimdor. La poderosa flota, bajo las órdenes del gran almirante Daelin Valiente (el padre de Jaina), había abandonado Lordaeron antes de que Arthas destruyera el reino. Habiendo navegado penosamente durante meses, el almirante Valiente buscaba a todos los posibles supervivientes que quedaran de la Alianza.

La armada de Valiente resultó ser una seria amenaza para la estabilidad de la región. Como héroe reconocido de la Segunda Guerra, el padre de Jaina era acérrimo enemigo de la Horda y estaba decidido a destruir Durotar antes de que los orcos llegaran a poner un pie en su tierra.

El gran almirante obligó a Jaina a tomar una terrible decisión: Debía apoyarlo en la batalla contra los orcos y traicionar a sus nuevos aliados, o bien luchar contra su propio padre para mantener la frágil paz que la Alianza y la Horda habían suscrito. Tras mucho cavilar, Jaina escogió la última opción y ayudó a Thrall a derrotar a su enloquecido padre.

Desafortunadamente, el almirante Valiente murió en la batalla, antes de que Jaina pudiera reconciliarse con él o demostrarle que los orcos ya no eran aquellos monstruos sedientos de sangre. Por su lealtad, los orcos permitieron que las fuerzas de Jaina regresaran sanos y salvos a Theramore.

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