Arakkoa

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Arakkoa
Arakkoa.png
Facción/Afiliación
Capital racial
Líder racial
Planeta de origen
Idioma primario
Idiomas secundarios
Un golem Apexis en las ruinas Apexis.
Un arakkoa alado
Un arakkoa maldito

Los arakkoa son una raza bípeda inteligente con aspecto aviar, nativa de Draenor que siente afinidad por la magia arcana y las artes ocultas [1]. La mayoría son agresivos tanto a la Alianza como a la Horda aunque es posible encontrar miembros amistosos.

Los arakkoa alados son los orgullosos descendientes de la otrora grandiosa civilización Apexis, un glorioso imperio del sol que dominaba vastos territorios junto al imperio ogro hace siglos. Aunque muchas de las grandes obras de sus ancestros siguen siendo un misterio, los arakkoa de esta era (bravos, altivos y rencorosos) dominan sus propias artes mágicas para canalizar y controlar el poder del sol de Draenor. Aunque han sido reducidos a una sombra de su antiguo poder, y desterrados a las altas cimas de las cumbres de Arak, los arakkoa aún desdeñan a los moradores del bosque. Acercaos a los arakkoa alados con precaución, ya que es sabido que atacan a los moradores del suelo en cuanto los ven [2].

Existe un grupo de arakkoa llamado los desterrados, nacidos de los miembros más traicioneros de su linaje. Transformado en una sombra deforme de lo que una vez fueron y dotados de la maestría en la magia de sombras por el dios cuervo Anzu, en los últimos días de Draenor, trataron desesperadamente de sobrevivir al genocidio al que fueron sometidos por aquellos que los habían traicionado. Sin héroes ni esperanza, los desterrados cayeron bajo el influjo de un Dios Antiguo que los arrastró a las sombras donde obtuvieron refugio.

Los arakkoa son conocidos por ser capaces de críar varios tipos de pájaros como búhos y cuervos, y entrenarlos como guardas y compañeros como sucede con los Kaliri.

Historia[editar | editar código]

Los dioses de Arak‎[editar | editar código]

Los orígenes de los arakkoan y sus dos subculturas están fuertemente ligadas a los tres dioses principales de la región conocida como Cumbres de Arak: La joven y ambiciosa Rukhmar, madre de los kaliri; el astuto Anzu, padre de los cuervos aterradores; y el frío y desdeñoso Sethe, padre de las serpientes aladas. Antes de la creación de los arakkoa, Sethe y Rukhmar se enfrentaron sobre las Cumbres. Rukhmar, sobreavisada del ataqque de Sethe gracias a Anzu, logró derribar a la serpiente desde los cielos hacia una de las cumbres y fue Anzu quien le dio el golpe de gracia. En su último aliento, el derrotado Sethe maldijo su propia carne y sangre para que pudriera y corrompiera todo lo que tocara. Dado que Anzu lo había devorado, la maldición cayó sobre él. Sólo una gota de sangre escapó a su apetito, creando el Sethekk Hollow cuando tocó tierra firme. La maldición dejó incapacitado a Anzu, su espalda se curvó, sus alas se debilitaron y perdió la capacidad de volar a la vez que su mente lo atormentaba con oscuras y dolorosas visiones. Decidió retirarse temporalmente a las sombras mientras que Rukhmar, en un gesto similar, huyó aterrorizada de las Cumbres, jurando no volver a posarse en ellas.

A pesar de que Brann Barbabronce logró conectar los orígenes de los arakkoa con Anzu,[3] se trataba solo de una verdad a medias ya que fue Rukhmar, una vez que huyó de las cumbres, quien creó a la raza aviar, mezclando su poder y gracilidad con la astucia y la inteligencia de Anzu [4]. Fue ella quien bautizó su nueva creación con el nombre de arakkoa con la esperanza de que algún día pudieran disfrutar del viento y el sol de las Cumbres de Arak como hizo ella [5].

Los Apexis[editar | editar código]

No se sabe a ciencia cierta dónde creó Rukhmar al primer arakkoa, o dónde establecieron su primer asentamiento. La arqueología de sus restos apunta a que la primera civilización arakkoa, conocida como los Apexis, podría haberse desarrollado en lo que hoy son las Montañas Filospada en Terrallende antes de migrar al sur, hacia las Cumbres de Arak. Los Apexis desaparecieron de la faz de la tierra sin previo aviso y lo único que quedó de ellos fueron las ruinas de la civilización que levantaron en las cumbres, orientada sobre todo a una tecnología solar muy avanzada, que conseguían cristalizar en los valiosos Cristales apexis. Los Apexis tenían planos de un "Templo en los Cielos" suspendido en el aire pero no se sabe si llegaron a construirlo [6]. Es probable que de haberlo hecho, fuera allí donde dirigieron antes de desaparecer.

Los Adeptos y los desterrados[editar | editar código]

El siguiente eslabón en la cultura arakkoa del que se tiene constancia es el de los Adeptos y su culto al sol desde su majestuosa ciudad del Trecho Celestial en lo más alto de las cumbres de su restituida tierra natal [7][8]. Su monarca más querido fue Terokk, del que se dice que él y la diosa Rukhmar eran el mismo ente[9]. Sin embargo, los sabios del Tramo Celestial, celosos de Terrokk, se volvieron en su contra lo teletransportaron a las pozas de la Cuenca de Sethekk, donde cayó la sangre maldita del dios Sethe. Al entrar en contacto con ella, Terokk mutó y su cuerpo se transformó, sus alas se marchitaron y su salud comenzó a deteriorarse. Fue entonces cuando Anzu, el primero que había sufrido la maldición de Sethe y el vigilante de los arakkoa desde las sombras, quien se apiadó de él y le mostró cómo salvar su cordura y la de los suyos a través de la magia oscura utilizando el Ojo de Anzu. Terokk se convirtió así en el primer Arakkoa desterrado, y con la ayuda de Anzu, construyó la ciudad de Skettis, un refugio para los de su clase. Desde entonces, el Tramo Celestial dejó de estar gobernado por un rey y el poder pasó a los sabios que comenzaron a llamarse a sí mismos los Adeptos de Rukhmar.

Del mismo modo, aquellos arakkoa que quebrantaban las leyes que marcaban los Adeptos eran arrojados igualmente a las pozas y los supervivientes, una vez malditos no tardaban en unirse a los desterrados que poco a poco se fueron convirtiendo en toda una civilización. Ocultos bajo la sombra de los árboles de la falda de las cumbres, la maldición de Sethe fue pasando de generación en generación sin que los desterrados percibieran ningún atisbo de encontrar una cura [10]. Rukhmar y sus adeptos odiaban a los desterrados y los temían por la magia oscura que Anzu había enseñado a sus sacerdotes para fines bélicos. Para las batallas que se librarían, los adeptos buscaron tecnología antigua de los Apexis, desatando poderosos golem contra sus enemigos y torretas de rayos para arrasar los emplazamientos de los desterrados.

Los arakkoa comenzaron a adentrarse en la Selva de Tanaan donde empezaron a hostigar al Clan Foso Sangrante, obligando a los orcos a permanecer temerosos en sus poblados hasta que éstos comenzaron a desprenderse de su miedo liderados por Kilrogg Mortojo [11]. No se sabe a ciencia cierta si los atacantes eran adeptos o desterrados aunque dado que los arakkoa que habitan en el cubil de Haal'ehs son desterrados, todo hace pensar que eran ellos quienes realizaron las incursiones.

Los arakkoa predijeron la llegada de los draenei un siglo antes de que sucediera [12].

El alzamiento del culto Sethekk[editar | editar código]

A medida que pasaban los años, la salud de Terokk empeoró, la pena inundó su corazón y la maldición de Sethe le trastornó la razón. Comenzó a odiar al mundo, abandonando Skettis e incluso sacrificando en nombre de los poderes oscuros a las castas inferiores de su propia gente en busca de una cura[13][14]. Sus seguidores desterrados no parecían saber la razón de su abandono y asumieron que se había ido en busca de Rukhmar.[15]. Con la esperanza de rejuvenceer a su rey, los sacerdotes de la garra, encerraron a Terokk en el reino de las sombras. Los que quedó de su lider fueron artefactos, entre los que se encontraba su lanza, su máscara y su escritos.[14]

Después de algún tiempo, ante el aumento del número y la virulencia de ataques de los Adeptos de Rukhmar, los arakkoa desterrados trataron de contactar con Terokk. Sus rituales no tuvieron éxito, de modo que sin un líder que los guiara, los desterrados comenzaron a volverse cada vez más salvajes y desesperados. Fue entonces cuando comenzó a florecer el culto Sethekk, cuyos seguidores adoraban al dios Sethe, arrastrando a los desterrados a una espiral de oscuridad [16]. La marcha de Terokk también supuso la pérdida del Ojo de Anzu, cercenando la posibilidad de comunicación entre los desterrados y el Dios Cuervo, el único que había cuidado de ellos después de su expulsión de las cumbres, por lo que los Sethekk comenzaron a utilizar los poderes de Sethe para encontrar a Anzu y obligarle a doblegarse a su voluntad [17][18]. Los únicos arakkoa que continuaron adorando al Dios Cuervo fueron los Grishna, que en la actualidad están asentados en la zona norte de las Montañas Filospada en Terrallende.

La caída de las cumbres[editar | editar código]

Los arakkoa sobrevivieron la dureza de Draenor durante décadas y cómo la mayoría de razas, sufrieron la acometida de la Horda orca. Casi al final de su locura, los Sethekk y los desterrados habían abandonado el culto a Sethe y adoraban a un desconocido Dios Antiguo [15]. Un grupo conocido como el cónclave oscuro trató de invocar a su nuevo maestro para detener a la Antigua Horda, pero Gul'dan lo impidió utilizando un poderoso hechizo para destruir sus campamentos y corrompió sus espíritus [19].

El primer contacto del que se tiene constancia entre un arakkoa con alguna de las razas de Azeroth sucedió durante la expedición a Draenor que llevaron a cabo los miembros de la Alianza de Lordaeron. Grizzik, un arakkoa animado por el sufrimiento de su pueblo a manos de los orcos, ofreció su ayuda como rastreador y guía al ejército de Danath Aterratrols, llevándoles a la fortaleza de Auchindoun, ocupada por el clan Foso Sangrante y ayudándoles durante la lucha que se produjo posteriormente [20].

Cuando Draenor se colapsó e implosionó convirtiéndose en Terrallende, las Cumbres de Arak quedaron destruidas, y con ellas Rukhmar, sus adeptos, y los restos de Sethe. Sólo los Sethekk y algunos desterrados como los de Skettis y otros que se habían marchado de las cumbres hacía ya tiempo, consiguieron sobrevivir.

El legado de Terokk[editar | editar código]

Ya en los tiempos actuales, con la llegada de la Alianza y la Horda a Terrallende, los esbirros de Terokk se encontraban cometiendo vilezas en el Bosque de Terokkar, siguiendo las órdenes del Rey Garra, cuyo estado mental era ya de avanzada locura tras perder la batalla contra Sethe. Se encontraban agrupados en pequeños poblados con construcciones tanto en el suelo como en la copa de los árboles. En el Velo Shienor y el Velo Reskk, los ojos de los Skettis permitían a Terokk espiar lo que ocurría en dichos emplazamientos. En el Velo Skith, los arakkoa usaron la Rocanegra de Terokk como altar para adorarle y en el Velo Rhaze, Terokk levantó a los espíritus de los arakkoa fallecidos tras la explosión de Auchindoun. En el Velo Lithic, sus esbirros corrompieron a las aves para ponerlas a su servicio. En el Velo Shalas, la colonia más cercana a Skettis, los sabios arakkoa le habían declarado la guerra a la Luz.

A pesar de esto, unos pocos arakkoa consiguieron escapar de la locura de sus congéneres y se establecieron en el Bajo Arrabal de Shattrath bajo la protección de A'dal desde donde se oponían a los seguidores de Terokk. Los Sethekk también habían abandonado Skettis pero por una razón muy diferente. Cuando Auchindoun implosionó debido a las accciones del Consejo de la Sombra, un arakkoa llamado Ikiss creyó que ésto era un símbolo de la llagada del Dios Antiguo de los arrakoa. Junto a sus seguidores Sethekk, partieron hacia Auchindoun, y se establecieron en lo que hoy se conoce como las Salas Sethekk. Ikiss estaba convencido de que él era la rencarnación de Terokk y que tanto él como sus seguidores eran los únicos y verdaderos discípulos de su maestro, que era por extensión el verdadero líder de los arakkoa. Tras conseguir dominar la voluntad de Anzu, Ikiss y los Sethekk hicieron que el dios cuervo atacara el Sueño Esmeralda hasta que los héroes de la Alianza y la Horda asaltaron su fortaleza y pusieron fin a las actividades de ambos.

Mientras tanto, en lo más profundo de Skettis, los arakkoa continuaban su lucha contra todo aquel que se opusiera al regreso de Terokk del reino de las sombras. La Guardia del cielo Sha'tari, un destacamento aéreo de guerreros Sha'tar, montaron su base muy cerca de allí, en el Alto de los Vientonegro para tratar de impedirlo. Sus espías informaron que desde la isla situada en el centro del Lago Vientonegro, Terokk aguardaba el alineamiento apropiado de las estrellas para recuperar su forma corpórea. Con la ayuda de la Guardia Sha'tari y los exiliados arakkoa de Shattrath, los aventureros de Azeroth consiguieron derrotar a Ikiss e interrumpieron el ritual de invocación de Terokk a tiempo. Esto ocasionó que Terokk se materializara en una forma más débil que fue inmediatamente atacado por los héroes de la Alianza y la Horda, que pusieron punto y final al otrora poderoso Rey Garra y legado de Arak.

A pesar de que muchos arakkoa permanecen en Terrallende, de su en otro tiempo poderosa civilización ahora sólo quedan ruinas. Sin líderes ni dioses a quien adorar, nadie sabe lo que les deparará el futuro.

La reunificación[editar | editar código]

Cuando Garrosh Grito Infernal y Kairozdormu abrieron la puerta a la versión alternativa de Draenor en el pasado y los aventueros de Azeroth pisaron el planeta rojo, los desterrados arakkoa por fin tuvieron los campeones que tan desesperadamente necesitaban. Los aventuereros conocieron a Reshad justo cuando los adeptos de Rukhmar se encontraban en su campaña genocida. Con su ayuda, las excavaciones de los adeptos fueron saboteadas y los desterrados fueron salvados de la esclavitud. El Ojo de Anzu, perdido durante tanto tiempo, volvió a ser encontrado y reunió a los arakkoa con la versión alternativa de Anzu por primera vez desde que Terokk desapareciera. Los rituales de los Sethekk para dominar a Anzu se detuvieron e Ikiss fue asesinado gracias a que Anzu derrotó al espíritu de Sethe. Con esta acción, los Sethekk nunca alcanzarían el poder que tuvieron en la línea temporal original.

Sin embargo, en el Draenor alternativo, los desterrados trataron de invocar a Terokk mucho antes ya que los héroes de la Alianza y la Horda los habían ayudado a reunir sus reliquias. No todos los arakkoa estaban de acuerdo con esto; Reshad pensaba que invocar a Terokk de manera física podría ser un error y podría ocasionar que los sumiera en una espiral de oscuridad. En contra de los deseos de Iskar, uno de los aventureros de Azeroth fue imbuido con el poder de Terokk para enfrentarse a Kargath Garrafilada. A pesar de que el Avatar de Terokk perdió la batalla, su espíritu habló a los arakkoa para decirles que tomaran un nuevo rumbo, olvidaran el pasado y eligieran nuevos campeones.

Con la bendición de Anzu, los desterrados llamaron a Ka'alu, su consorte, que los ayudó durante el asalto a las armas apexis de los adeptos, destruyendo sus cañones solares. Más tarde, el propio Tramo Celestial fue atacado y la Suma sabia Viryx, líder de los Adeptos de Rukhmar, fue ajusticiada. Esto allanó el camino para la formación de la Orden de los Despiertos, una organización donde convivían tanto arakkoa malditos como arakkoa sin la maldición de Sethe [21]. A pesar de todo, los desterrados nunca confiaron en ellos [22]. La propia Rukhmar fue ajusticiada también.

Con sus nuevos campeones reunidos y la bendición de Anzu, se desmanteló a los Sethekk, se detuvo el genocidio de los adeptos y los desterrados encontraron esperanza suficiente para abandonar la oscuridad y encarar un brillante futuro.

Biología[editar | editar código]

Los arakkoa han demostrado tener una gran inteligencia, algo que muchas razas que han tratado con ellos no dudan en reconocer [23]. Esta inteligencia se puede observar de manera más clara en algunos individuos como Grizzik, que fueron capaces de hablar con fluidez varias lenguas tras un periodo de aprendizaje relativamente corto¡.

Sus cuerpos poseen plumas de un colorido muy diverso, un pico en forma de gancho, garras en las extremidades superiores e inferiores y una cresta de plumas sobre su cabeza. El plumaje es uno de los elementos que distinguía a los arakkoa de la nobleza de aquellos malditos por Sethe, que habían perdido su penacho.

Biológicamente, resulta dificil para otras especies distinguir los ejemplares macho y hembra, ya que no tienen ninguna característica física como el color de las plumas que delate a qué género pertenecen [24]. La voz es a veces un elemento diferenciador, como sucede con la arakkoa Ornekka.

Cultura[editar | editar código]

Los arakkoa se agrupan en un sistema de castas entre los que destacan los malditos y los nobles. Los primeros acostumbran a vestir con harapos y a dividir a sus miembros en sabios (que adornan su cabeza y hombros con ornamentos) y guerreros (que llevan casco y motivos de metal). Por su parte, los altos arakkoa visten ropajes extravagantes y algunas castas llevan escolta [25] y sacerdotes.

Demográficamente, se agrupan en velos.

Creencias[editar | editar código]

Durante sus orígenes, los arakkoa adoraban a la diosa del Sol Rukhmar, quien los creó. El Rey Garra Terokk, elegido por Rukhmar, era considerado también como una extensión de la propia diosa y era ampliamente reverenciado por sus seguidores, los Adeptos. Algunos arakkoa dieron la espalda a Rukhmar, y prefirieron seguir a Terokk mientras que otros, conocidos como los Desterrados, adoraban a [Anzu]] y Terokk. Con el tiempo y la propagación de los Skettis, el culto a Anzu decayó y solamente se mantuvo auspiciado por los Grishna.

En tiempos pasados, se sabía que un grupo de arakkoa seguían a Ka'alu, la Madre Cuervo, consorte de Anzu y gobernante de todos los cuervos aterradores [26].

En la actualidad, existe en Terrallende un culto al Dios antiguo invocado, adorado por los Skettis y los Sethekk. Estos últimos, están liderados por Iksis, quien se considera una rencarnación de Terokk. Sin embargo los Sethekk no siempre se comportaron así y en el pasado, eran seguidores de Sethe. Por último, algunos Sethekk, han mencionado alguna vez a un ente llamado "Fuego oscuro" [27].

Tribus arakkoa[editar | editar código]

El estandarte que flanquea la entrada a Skettis.


Extintos


Línea temporal alternativa

Trivialidades[editar | editar código]

  • La inspiración para el aspecto físico de los arakkoa proviene de los Skeksis, los antagonistas de la película 'El Cristal Oscuro' de Jim Henson.
  • Los jugadores pueden tomar la apariencia de un arakkoa a través de la Inv qirajidol war.png [Figurilla tiempo perdido].

Galería[editar | editar código]

Referencias[editar | editar código]