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Arathor y las Guerras Trol

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Arathor y las Guerras Troll es parte del Capítulo II de la Historia de Warcraft aparecida originalmente como Arathor y las Guerras de los Trolls. .

En WoW Icon 16x16.gif aparece otra versión retocada en forma de libro que los jugadores pueden leer.

2.800 años antes de Warcraft I

Mientras los elfos nobles luchaban por sus vidas contra el salvaje asalto de los trols, los dispersos y nómadas humanos de Lordaeron combatían para consolidar sus propias tierras tribales. Las tribus de los primeros humanos atacaban los asentamientos de las demás, con escaso interés en la unificación racial o el honor. Pero una tribu, conocida como los Arathi, se percató de que los trols se estaban convirtiendo en una amenaza demasiado grande como para ignorarla. Los Arathi querían poner a todas las tribus bajo su mando para poder tener un frente unificado contra las partidas de guerra trol.

Durante seis años, los astutos Arathi fueron más hábiles y lucharon mejor que las tribus rivales. Después de cada victoria, ofrecían paz e igualdad al pueblo conquistado, ganándose así la lealtad de aquellos a los que habían vencido. Finalmente, la tribu Arathi llegó a incluir a muchas tribus distintas, y las filas de su ejército crecían sin cesar. Confiando en que podrían defenderse de las partidas de guerra trol o incluso de los solitarios elfos si era necesario, los señores de la guerra arathi decidieron construir una gran ciudad fortificada en las regiones del sur de Lordaeron. La ciudad estado, llamada Strom, se convirtió en la capital de la nación arathi, Arathor. A medida que prosperaba, humanos de todo el vasto continente viajaban al sur en busca de la protección y seguridad de Strom.

Unidas bajo una única bandera, las tribus humanas desarrollaron una cultura fuerte y optimista. Thoradin, rey de Arathor, sabía que los misteriosos elfos de las tierras del norte estaban bajo un asedio constante de los trols, pero se negaba a arriesgar la seguridad de su pueblo en defensa de los elusivos extranjeros. Pasaron muchos meses y mientras, los rumores de la supuesta derrota de los elfos no dejaban de llegar del norte. Solo cuando unos agotados embajadores de Quel'Thalas llegaron a Strom, Thoradin se dio cuenta de lo grande que era en realidad la amenaza trol.

Los elfos le informaron de que los ejércitos trol eran enormes y que una vez que hubieran destruido Quel'Thalas, atacarían las tierras del sur. Los desesperados elfos, terriblemente necesitados de ayuda militar, aceptaron rápidamente enseñar a un grupo de humanos selectos a usar la magia, a cambio de su ayuda contra las partidas de guerra. Thoradin, que desconfiaba de cualquier magia, aceptó ayudar a los elfos por pura necesidad. Casi de inmediato, hechiceros elfos llegaron a Arathor y comenzaron a instruir a un grupo de humanos en los caminos de la magia.

Los elfos descubrieron que aunque los humanos eran torpes de forma innata en su manejo de la magia, poseían una afinidad natural con ella. Cien hombres aprendieron los rudimentos de los secretos mágicos élficos: justo lo absolutamente necesario para combatir a los trols. Convencidos de que sus estudiantes humanos estaban listos para ayudar en la guerra, los elfos abandonaron Strom y viajaron al norte junto a los poderosos ejércitos del rey Thoradin.

Los ejércitos combinados de los elfos y los humanos lucharon contra las enormes partidas de guerra trol a los pies de las Montañas de Alterac. La batalla duró muchos días, pero los incansables ejércitos de Arathor nunca se cansaron o cedieron un centímetro de terreno ante el asalto trol. Los señores elfos se dieron cuenta de que había llegado el momento de liberar los poderes de su magia sobre el enemigo. Los cien magi humanos y una multitud de hechiceros elfos invocaron la furia de los cielos e hicieron explotar en llamas a los ejércitos trol. Las llamas elementales evitaron que los trols pudieran regenerar sus heridas y quemaban sus retorcidas formas desde dentro hacia afuera.

Cuando los ejércitos trol rompieron filas e intentaron huir, los ejércitos de Thoradin los cazaron y masacraron hasta al último de sus soldados. Los trols nunca se recuperarían por completo de su derrota y la historia jamás volvería a ver el alzamiento de una nación trol. Seguros de que Quel'Thalas se había salvado de la destrucción, los elfos hicieron un juramento de lealtad y amistad a la nación de Arathor y el linaje de su rey, Thoradin. Los humanos y los elfos mantendrían relaciones pacíficas durante las eras venideras.

World of Warcraft[editar | editar código]

En WoW Icon 16x16.gif puede leerse por medio de un libro cuyo texto presenta algunas variaciones con respecto al publicado en la página oficial de World of Warcraft y conocido como (sic) Arathor y las Guerras Trols. Dicho libro puede encontrarse en la Cámara de los Exploradores de Forjaz, el ayuntamiento de Costasur, en el Molino Taren y el Monasterio Escarlata. Cuenta para el logro Inv misc book 04.png [Erudito].

Arathor y las Guerras Trols

Cuando los elfos nobles hacían frente al feroz ataque de los trols, los dispersos humanos nómadas de Lordaeron lucharon por consolidar sus propias tierras tribales. Las antiguas tribus humanas atacaban asentamientos hermanos sin contemplar valores tales como la unificación racial o el honor.

No obstante, una tribu conocida como los arathi advirtió que los trols se estaban convirtiendo en una amenaza demasiado importante como para ignorarla. Los arathi deseaban dominar a las demás tribus para unificar fuerzas contra el ejército trol.

En seis años, los astutos arathi se mostraron más hábiles y derrotaron a las tribus rivales. Tras cada victoria, los arathi ofrecieron paz e igualdad al pueblo conquistado, obteniendo la lealtad de los pueblos derrotados. Finalmente, la tribu de los arathi conquistó numerosas tribus dispares, logrando que su ejército creciera de forma significativa.

Confiando en su capacidad de contener a las bandas de los trols con sus tropas o, incluso, con los aislados elfos si era necesario, los señores de la guerra arathi decidieron construir una poderosa ciudad fortificada en las tierras del sur de Lordaeron. La ciudad estado, llamada Strom, se convirtió en la capital de la nación arathi, Arathor. A medida que Arathor prosperaba, los humanos que habitaban en todo el continente viajaban hacia el sur para garantizar la protección y la seguridad de Strom.

Unidos bajo la misma bandera, las tribus humanas desarrollaron una cultura sólida y optimista. Thoradin, rey de Arathor, sabía que los elfos misteriosos de las tierras del norte padecían el constante asedio de los trols, pero se negó a arriesgar la seguridad de su gente en defensa de los desconocidos. Varios meses después, llegaron rumores del norte sobre una supuesta derrota de los elfos. De no ser porque los embajadores de Quel’Thalas llegaron agotados a Strom, Thoradin no se habría percatado de la magnitud de la amenaza de los trols.

Los elfos informaron a Thoradin acerca del tamaño de los ejércitos de los trols, asegurando que una vez que estos hubieran destruido Quel’Thalas, irían a las tierras del sur para atacarlas. Los elfos, desesperados, ante la necesidad real de ayuda militar, accedieron a enseñar a unos cuantos humanos escogidos a utilizar la magia a cambio de su ayuda para combatir a las bandas trol.

Thoradin, receloso ante cualquier tipo de magia, aceptó ayudar a los elfos. Casi de inmediato, los hechiceros élficos llegaron a Arathor y empezaron a instruir a un grupo de humanos en las artes de la magia.

Los elfos observaron que, si bien los humanos eran torpes por naturaleza en el uso de la magia, mostraban, por el contrario, una natural afinidad hacia todo lo mágico. Cien hombres adquirieron conocimientos básicos sobre los secretos mágicos de los elfos: solo los que eran absolutamente necesarios para combatir a los trols. Convencidos de que sus discípulos humanos estaban preparados para ayudarles en la lucha, los elfos abandonaron Strom y viajaron hacia el norte junto con los poderosos ejércitos del rey Thoradin.

Los ejércitos unidos de los elfos y los humanos se enfrentaron a las incontenibles bandas de guerra trol al pie de las montañas de Alterac. La batalla duró varios días, pero los constantes ejércitos de Arathor no se cansaban ni cedían un ápice de terreno al ataque trol. Los señores élficos consideraron que había llegado el momento de liberar los poderes de su magia sobre el enemigo.

Los cien magos humanos y la multitud de hechiceros élficos invocaron la furia de los cielos, prendiendo fuego a los ejércitos de los trols. Los fuegos elementales impidieron que los trols regeneraran sus heridas y quemaron sus cuerpos torturados desde las entrañas hasta la superficie.

Los cien magos humanos y la multitud de hechiceros élficos invocaron la furia de los cielos, prendiendo fuego a los ejércitos de los trols. Los fuegos elementales impidieron que los trols regeneraran sus heridas y quemaron sus cuerpos torturados desde las entrañas hasta la superficie.

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