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Archivo de la Guardia de Tirisfal

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Archive of the Tirisgarde.jpg

El Archivo de la Guardia de Tirisfal es un libro que se encuentra en la Cámara del Guardián, en Dalaran. Contiene la historia de los artefactos de los magos.

Contenido[editar | editar código]

Introducción[editar | editar código]

ARCHIVO DE LA GUARDIA DE TIRISFAL

Mage Crest.png

Escrito por la investigadora de la Guardia de Tirisfal Edirah.

Aluneth[editar | editar código]

Artículo principal:  [Aluneth]

ALUNETH

Azeroth está lleno de reliquias y artefactos legendarios, pero nada comparable a Aluneth. Durante cientos de años, la guardiana Aegwynn se valió de este gran báculo para defender Azeroth de la Legión Ardiente.

Pero no es solo eso lo que hace única a esta arma. Un ente de energía arcana pura conocido como Aluneth está vinculado al gran báculo. Para dominar a este ser impetuoso y su poder son necesarias una tremenda precisión y concentración. Un mago corriente jamás podría controlar a Aluneth.

Por suerte, tú no tienes nada de corriente.

PRIMERA PARTE

Los sabios y alborozados dragones azules fueron las primeras criaturas de Azeroth en descubrir Aluneth. Mientras manipulaban el tejido de la realidad, se adentraron en otro plano de existencia y contactaron con la extraña entidad arcana.

A los dragones azules les encantaba desentrañar misterios y ahondar en los secretos del universo. Tan intrigados estaban por la existencia de Aluneth que invocaron a la entidad a este mundo para seguir estudiándola.

Aluneth se desbocó de inmediato por la guarida de los dragones azules, El Nexo. La presencia arcana destruyó innumerables artefactos poco comunes y libros de poder antes de ser finalmente contenida. Los dragones no estaban enfadados por lo que había sucedido: estaban encantados con la naturaleza caprichosa de Aluneth.

Tras años de experimentos inofensivos con Aluneth, los dragones azules satisficieron su curiosidad y enviaron al ente de vuelta a su propio plano.

SEGUNDA PARTE

Extracto del capítulo cuarenta y tres de Magia Antigua y Cómo Usarla sin Destruir el Mundo:

"Llegamos a la historia del altonato llamado Meitre y la fuente de su poder, Aluneth. Pocos debates han sido tan acalorados. Solo el año pasado, cinco magi fueron atendidos por quemaduras graves después de que su discusión sobre Meitre se intensificara hasta acabar en una pelea encendida. Dejemos los rumores a un lado y centrémonos en los hechos.

Meitre vivió durante el apogeo del imperio de los elfos de la noche, y fue uno de los hechiceros más dotados de su raza. Según parece, pasó años explorando el mundo en busca de conocimientos. Sus extensos viajes lo pusieron en contacto con un dragón azul desconocido, por el cual Meitre supo de la existencia del ser arcano llamado Aluneth y del plano de otro mundo en el que habitaba.

El hechicero nunca esclavizó a Aluneth: aquel ser era demasiado fuerte y difícil de manejar. Pero Meitre encontró un modo de extraer poder de la entidad y usó sus energías para mejorar sus propios hechizos".

TERCERA PARTE

Extracto del capítulo cincuenta de Magia Antigua y Cómo Usarla sin Destruir el Mundo, acerca de la primera invasión de Azeroth por parte de la Legión Ardiente:

"La mayoría de hechiceros altonato se alineó con la Legión Ardiente y usó sus poderes para ayudar a los demonios a invadir el mundo. Pero Meitre no: se unió a la resistencia de los elfos de la noche y luchó para defender el mundo. Fue durante esos años penosos cuando Meitre llegó a dominar su conexión con Aluneth.

En una batalla, él y un grupo de defensores elfos de la noche se encontraron rodeados por una fuerza abrumadora de demonios. La muerte era inminente, pero Meitre no perdió la esperanza. Invocó las energías de Aluneth y elaboró un hechizo de teletransporte masivo que los puso a salvo a él y a sus camaradas.

Esto debe servir de lección para comprender que lo que hace grandes a los magi no es solo su capacidad para destruir, sino su capacidad para salvar vidas. La auténtica sabiduría consiste en distinguir el momento adecuado para usar una en vez de la otra".

CUARTA PARTE

Extracto del capítulo sesenta y uno de Magia Antigua y Cómo Usarla sin Destruir el Mundo, acerca de las secuelas de la Guerra de los Ancestros:

"Tras la victoria sobre la Legión, los elfos de la noche prohibieron el uso de magia arcana. Creían que las artes de los hechiceros no eran seguras y que usarlas solo conduciría a otro desastre como la Guerra de los Ancestros.

Meitre no podía renunciar a la magia. Hacerlo significaba romper su vínculo con Aluneth. Al hechicero le daba pavor la idea de perder su capacidad de aprovechar el poder del ente. Tal vez le faltaba confianza en sus propias habilidades. Fuera lo que fuese, Meitre se retiró de la sociedad y se recluyó".

QUINTA PARTE

Nadie sabe exactamente qué fue de Meitre, pero dejó tras de sí abundantes pergaminos que serían la base de la magia moderna. Sus escritos incluían una serie de hechizos que había creado él mismo.

Incluso miles de años después de la Guerra de los Ancestros, los magi humanos y elfos nobles seguían aprendiendo de los conocimientos de Meitre. La capacidad de lanzar hechizos con sus pergaminos se consideraba un paso importante en la educación de un joven aprendiz, y un modo de valorar la aptitud de un alumno.

Aunque muchos fueron los magi que profundizaron en los pergaminos de Meitre, ninguno supo de Aluneth. El ente que había tenido un papel tan determinante en la vida del hechicero había caído en el olvido... hasta la era de la guardiana Aegwynn.

SEXTA PARTE

Aegwynn era la guardiana de Tirisfal, una hechicera de poder extraordinario con la misión de proteger Azeroth de la Legión Ardiente.

Como todos los magi de su época, Aegwynn sabía de la existencia de Meitre y de sus pergaminos. Durante su aprendizaje, había dominado los hechizos del antiguo elfo mucho antes que los demás estudiantes.

Había algo de Meitre que siempre había desconcertado a Aegwynn. Mientras estudiaba sus escritos, se dio cuenta de que el elfo había tenido un poder inmenso, superior al que ningún hechicero corriente debería tener. Cuando Aegwynn ocupó el cargo de guardiana, se obsesionó con averiguar cómo.

Aegwynn descubrió una serie de pergaminos perdidos escritos por Meitre. Describían Aluneth con todo detalle, y hasta incluían hechizos que el elfo había usado para aprovechar el poder de aquel ser.

SÉPTIMA PARTE

La guardiana Aegwynn creía que podría usar Aluneth como un arma formidable contra la Legión Ardiente. Pero, al contrario que Meitre, no se limitaría a usar las energías de la entidad, sino que la traería a Azeroth y la vincularía a su voluntad.

La invocación de Aluneth fue sencilla para Aegwynn, pero el arma no obedecía sus órdenes. La veleidosa criatura se revolvió contra las magias de contención de la guardiana y anuló sus hechizos. Aegwynn disfrutó con el desafío de domar a Aluneth.

Tras muchos contratiempos, Aegwynn consiguió vincular la entidad a un gran báculo encantado. La tarea de contener a Aluneth había finalizado, pero la guardiana tardaría años en dominar por completo su poder

OCTAVA PARTE

Un pasaje de Fuego en el Norte: la Batalla entre Aegwynn y Sargeras, del historiador Llore:

"De todos los padecimientos que sufrió Aegwynn, de todos los enemigos con los que luchó, ninguno fue comparable a Sargeras. En los páramos helados de Rasganorte, la guardiana se enfrentó al líder de la Legión Ardiente.

No era Sargeras en su forma auténtica, solo un avatar con parte de su fuerza. Aun así, el oponente de Aegwynn tenía un poder inconmensurable.

Aegwynn alzó Aluneth bien alto e invocó una tormenta de magia arcana para aniquilar a Sargeras. No sucedió nada. El ente vinculado al arma de Aegwynn se resistía a su orden. Mientras forcejeaba para imponer su voluntad sobre Aluneth, Sargeras lanzó un furioso ataque contra la guardiana.

Al final, Aegwynn dejó Aluneth a un lado y optó por un arma más fiable. Invoco a Atiesh, un poderoso bastón transmitido de guardián en guardián, y renovó su ataque contra Sargeras".

NOVENA PARTE

Aegwynn derrotó a Sargeras, pero la batalla la transformó para siempre.

Sin que la guardiana fuese consciente de ello, el líder de la Legión transfirió parte de su propio espíritu al alma de Aegwynn. El comportamiento de esta se ensombreció. Con el paso de los años, empezó a sospechar del Consejo de Tirisfal, la orden de magi que la había imbuido de poder y le había otorgado el cargo de guardiana.

Con el fin de distanciarse del Consejo, Aegwynn usó Aluneth para forjar un refugio secreto.

En lo alto de un nexo de líneas ley mágicas que recorrían Azeroth, la guardiana elaboró su hechizo. Utilizó todo el potencial de las energías de Aluneth, y la realidad se distorsionó y cambió a su alrededor.

Cuenta la leyenda que entonces surgió de la tierra una gran torre que sería conocida como Karazhan.

DÉCIMA PARTE

Durante siglos, Aegwynn reforzó su control sobre Aluneth. Eliminó a los demonios de la Legión con facilidad y garantizó la seguridad de Azeroth durante generaciones.

Aegwynn dio a luz a un niño llamado Medivh, que se convertiría en el siguiente guardián. Con el tiempo, Aegwynn planeaba legar Aluneth a su hijo, pero ese día no llegaría nunca.

El espíritu de Sargeras se había transmitido de Aegwynn a Medivh. Durante largos años, el señor demoníaco retorció los pensamientos del nuevo guardián. Sargeras usó a Medivh para ayudar a la poderosa Horda de los orcos a invadir Azeroth y traer la guerra al mundo.

UNDÉCIMA PARTE

Un pasaje de El Destino de Aegwynn, del historiador Llore:

"Cuando Aegwynn supo de los actos de Medivh, se enfrentó a él. Madre e hijo desataron toda su furia de sus magias en una batalla que decidiría el futuro de Azeroth.

Ni siquiera con Aluneth a sus órdenes fue capaz Aegwynn de superar a Medivh. Apenas logró sobrevivir a su encuentro con el guardián corrupto.

Medivh fue derrotado posteriormente, pero aquello fue poco consuelo para Aegwynn. Le atormentaba lo que le había ocurrido a su hijo, la oscuridad que sin saberlo le había transmitido. Durante un tiempo, Aegwynn se retiró de la sociedad, y confió Aluneth al Kirin Tor de Dalaran.

Para evitar que se abusara del poder de Aluneth, el Kirin Tor guardó el gran báculo bajo llave. Durante años, permaneció en una cámara encantada, bajo la atenta vigilancia de dragones azules".

Felo'melorn[editar | editar código]

Artículo principal:  [Felo'melorn]

FELO'MELORN

Felo'melorn. Fogonazo. Espada de reyes. Azote de trols. Su leyenda se remonta a milenios de antigüedad. Se erige como símbolo de esperanza, de pérdida y de poder tanto de destrucción como de renovación.

Quienes han empuñado Felo'melorn han grabado sus nombres en la historia para siempre. ¿Harás tú lo mismo?

PRIMERA PARTE

Aunque no se sabe a ciencia cierta, los rumores transmitidos durante generaciones indican que un joven Dath'remar Caminante del Sol, que un día se convertiría en rey de los elfos nobles, soñó con el arma Felo'melorn. En ese sueño, la hoja arcana ardía como el sol y liquidaba a tantos enemigos que creaba un río de sangre de elevado caudal.

Dath'remar explicaría luego los detalles del aspecto de la espada al famoso mago herrero Luminarian mientras este fabricaba el arma en su forja arcana.

SEGUNDA PARTE

De los escritos personales de Serena Vientoeterno, sacerdotisa elfa de la noche durante la Guerra de los Ancestros:

"Dath'remar blandía Felo'melorn, Fogonazo, como un elfo poseso. Era una fuerza imparable, tan majestuosa y grácil como salvaje y letal. Las runas de la hoja parecían palpitar al unísono con el fiero corazón de Dath'remar mientras separaba miembros de cuerpos y cabezas de hombros.

Cuando la lucha terminó, Dath'remar se erguía cubierto de sangre de demonio. Al caer la noche, sabíamos que quedaban más batallas, pero, con este elfo y su espada entre nosotros, teníamos la esperanza de que la victoria no estuviera fuera de nuestro alcance".

TERECERA PARTE

En manos de Anasterian Caminante del Sol, bisnieto del rey elfo noble Dath'remar, Felo'melorn se convirtió en un arma legendaria matadora de trols.

Entre estos se propagaron los rumores sobre una hoja encantada y potenciada con magia arcana, no solo para matar enemigos formidables y astutos, sino también para exterminar en masa y anegar los campos de batalla con su sangre.

Los médicos brujos trols comenzaron a lanzar maleficios y maldiciones contra la infame arma, pero la historia confirmó que ni el vudú más oscuro sirvió de gran cosa a la hora de contrarrestar la eficacia de Felo'melorn durante las Guerras Trols.

CUARTA PARTE

Un relato de la batalla entre el caballero de la muerte Arthas y Anasterian Caminante del Sol durante el ataque a Quel'thalas, de los escritos personales de la antigua sacerdotisa Liadrin:

"Todos los combates se detuvieron. El silencio cayó sobre el campo de batalla. Yo observaba desde lejos, impotente, cómo el antiguo príncipe Arthas lanzaba un hechizo que congelaba a Anasterian con una capa de hielo. El rey lanzó un contrahechizo y se liberó mientras el caballero de la muerte avanzaba. Felo'melorn y Agonía de Escarcha se encontraron, y el choque estridente de su impacto se propagó por el hielo y a través de las losas empapadas en sangre.

La fuerza de su encuentro partió Felo'melorn, Fogonazo, por la mitad. El mandoble de Arthas continuó y amputó la pierna derecha de nuestro anciano y querido rey. Mientras Anasterian caía sobre la rodilla que le quedaba, hundió su espada rota en el muslo del caballero de la muerte. Arthas hizo girar Agonía de Escarcha desde arriba para luego hacerla descender y clavarla hasta la empuñadura tras la clavícula de Anasterian y hasta el centro de su pecho.

El caballero de la muerte liberó su hoja de un tirón y Anasterian se desplomó sobre el hielo.

El gran rey de los elfos nobles estaba muerto. Y, para muchos de nosotros aquel día, murieron con él nuestras esperanzas y nuestros corazones". QUINTA PARTE

Pasaje del diario de Lor'themar Theron, acerca del retorno del príncipe Kael'thas al poco de la destrucción de Quel'thalas:

"Nuestro rey caído, Anasterian, yacía sobre una mesa en la sala de la taberna; su espada rota, Felo'melorn, descansaba sobre su pecho, recompuestas las dos partes. Le dije a nuestro príncipe que el arma se había hecho pedazos en la batalla contra el caballero de la muerte Arthas.

Kael'thas se acercó al cadáver de su padre y, mientras pasaba el dedo por la fractura, aseguró que no creía posible que la hoja de Fogonazo pudiera romperse.

Me quedé reflexionando sobre el legado que le esperaba a nuestro pueblo y a la legendaria espada que ya no simbolizaba fortaleza ni dominio, sino falibilidad".

SEXTA PARTE

En el tiempo que prosiguió al devastador ataque de la Plaga contra Quel'thalas, el príncipe Kael'thas renombró a los elfos nobles supervivientes como sin'dorei, o elfos de sangre. Mientras el príncipe y una banda de elfos de sangre ayudaban a las tropas humanas del gran mariscal Garithos contra las fuerzas de no-muertos que quedaban, se rumoreaba que Kael'thas conservaba los trozos de la espada de su padre, Felo'melorn, sobre un aparador en sus desvencijados aposentos.

Kael'thas soñaba con reforjar el filo de Fogonazo para volver a convertirla en un símbolo de esperanza que demostrara a su pueblo que, incluso ante penurias abrumadoras, los elfos de sangre resisten.

SEPTIMA PARTE

Con el tiempo, el príncipe Kael'thas Caminante del Sol cumplió su sueño de volver a unir los trozos rotos de Felo'melorn.

Se dice que la espada se reforjó con "magia, odio y una necesidad acuciante de venganza".

Hay quien especula que llevaron la espada a un descendiente de Luminarian, el mago herrero que había creado originalmente el arma en su legendaria forja arcana antes de la Guerra de los Ancestros. Esta afirmación nunca ha sido verificada por una fuente independiente.

OCTAVA PARTE

Un relato de la batalla entre Kael'thas Caminante del Sol y el caballero de la muerte Arthas, de los escritos personales de Kael'thas:

"El caballero de la muerte cargó con su espada, Agonía de Escarcha, formando un arco descendiente. Yo lo bloqueé con mi bastón, pero fue inútil: el báculo se hizo pedazos. Entonces revelé mi sorpresa...

Felo'melorn. Fogonazo. Reparada e íntegra de nuevo. Ardía con la furia de los justos cuando nuestras dos espadas chocaron. Ambos nos mantuvimos firmes mientras las hojas forcejeaban. Sonreí y le pregunté a Arthas si se acordaba de Felo'melorn.

Él respondió con malicia que la vio partirse bajo Agonía de Escarcha cuando mató a mi padre. Mientras me rechazaba de una estocada, le dije que había encontrado la espada, que la había reforjado...

'Las espadas rotas son débiles cuando se reparan, elfo', dijo el despreciable antiguo príncipe.

'Las espadas humanas, tal vez', contesté. Y comprendí... ese día comprendí tan solo que quizás yo no vencería, pero que Felo'melorn no volvería a romperse.

Lleno de renovada determinación, ataqué".

NOVENA PARTE

Del diario de Lyandra Caminante del Sol, pariente lejana del rey Anasterian:

"Hoy, al fin, mis esfuerzos para descubrir el paradero de lo que me pertenece por derecho de nacimiento han dado sus frutos.

Ya se me ha revelado que la espada de mis ancestros, Felo'melorn, Fogonazo, se halla en la fortaleza del Rey Exánime, en la Ciudadela de la Corona de Hielo.

Allí la llevaron cuando dejó de estar en manos del traidor Kael'thas Caminante del Sol.

Al fin podré reclamar mi derecho al trono de los Caminante del Sol. Buscaré Fogonazo y cumpliré con mi destino".

DÉCIMA PARTE

Última entrada en el diario de Lyandra Caminante del Sol, pariente lejana del Rey Anasterian:

"Ciudadela de la Corona de Hielo, yo maldigo tu nombre.

Avancé por pasadizos vacíos y atravesé un sinuoso laberinto de saronita negra hasta que descubrí un fulgor rojo y cálido proveniente de una sala al final de un lúgubre corredor.

Entré y descubrí la espada... Felo'melorn. Fogonazo, colocada sobre una tarima. ¡Por fin, la espada que defendería mi reivindicación del trono de los Caminante del Sol! Me acerqué, fascinada, extendí la mano...

Y la puerta se cerró de golpe a mi espalda. El premio que tanto había perseguido estaba al fin a mi alcance...

Pero ahora... estoy atrapada. Me espera una muerte segura. O tal vez... algo peor".

UNDÉCIMA PARTE

Fragmento de un discurso pronunciado por Aethas Atracasol:

"Hermanos míos, desde la expulsión de los Atracasol del Kirin Tor, nos hemos esforzado por conseguir que nos readmitieran. Ahora os digo que la clave para nuestra salvación existe... existe en las heladas salas negras de la Ciudadela de la Corona de Hielo, en posesión de una elfa caída, Lyandra Caminante del Sol.

Ahora habita allí como una mera carcasa reanimada de lo que fue en vida, pero he sabido que es Lyandra quien tiene la infame espada de los reyes, Felo'melorn. Fogonazo. El mismísimo Rey Exánime le encomendó su custodia, para que ayudara en la batalla contra la Legión. Lyandra se obsesionó con la espada mientras estaba entre los vivos y, cuando se aventuró en Corona de Hielo para hacerse con ella, esa fijación resultó ser su perdición. Sin embargo, el trágico tropiezo de Lyandra nos brinda a nosotros una oportunidad...

La oportunidad para los Atracasol de recuperar el lugar que nos corresponde... ¡en el Kirin Tor!".

Ébano Glacial[editar | editar código]

Artículo principal:  [Ébano Glacial]

ÉBANO GLACIAL

El medio elfo Alodi blandió el Ébano Glacial durante su larga etapa como primer guardián de Tirisfal. Imbuyó de un poder extraordinario este gran báculo, e inició la tradición de legar el arma de un mago a otro. Durante miles de años, esta práctica se mantuvo. Algunos de los taumaturgos más poderosos de Azeroth usaron el Ébano Glacial para dar caza y derrotar a los perversos agentes de la Legión Ardiente.

Cuando la Legión robó el Ébano Glacial, se rompió la tradición instaurada por Alodi... pero solo durante un tiempo. Ahora, en tus manos, el gran báculo podría volver a cumplir su propósito de salvaguardar Azeroth.

When the Legion stole Ebonchill, the tradition put in place by Alodi was broken... but only for a time. Now, in your hands, the greatstaff can once again fulfill its purpose to safeguard Azeroth.

PRIMERA PARTE

La historia del Ébano Glacial comienza con un medio elfo mago llamado Alodi. Si bien no creó el bastón, lo convirtió en el arma legendaria que es hoy.

Alodi nunca conoció a sus auténticos padres. Desde su infancia lo criaron en un orfanato de Dalaran para niños con dotes mágicas. Su único vínculo con sus padres era el Ébano Glacial, que dejaron con el chico cuando lo abandonaron ante la escuela.

La incertidumbre sobre sus padres y su ascendencia mixta hicieron que Alodi tuviera una vida difícil. La mayoría de magi se compadecía de él, pero otros lo trataban con desprecio. Nadie creía que llegase a nada. Se equivocaban.

Con el tiempo, el huérfano se convertiría en el primer guardián de Tirisfal, en uno de los magi más poderosos de la historia.

SEGUNDA PARTE

Alodi se convirtió en guardián en una época aciaga para el Consejo de Tirisfal. Esta orden secreta de magi se creó para proteger Azeroth de los demonios. Durante muchos años, sus miembros lograron cumplir con su misión.

Pero entonces un señor del terror llamado Kathra'natir lo cambió todo. El demonio se infiltró en Dalaran y desbarató los intentos del Consejo por detenerlo. Kathra'natir sembró el malestar en las calles y amenazaba con sumir a la ciudad en el caos.

Para derrotar a Kathra'natir, los magi del Consejo de Tirisfal tomaron medidas drásticas. Mediante un complejo ritual, imbuyeron a Alodi con todo su poder. Fue un acto de enorme confianza y fe.

Kathra'natir no era rival para el recién potenciado Alodi. El guardián desató su impresionante poder sobre el demonio y lo desterró del mundo en un santiamén.

TERCERA PARTE

Durante su época como guardián, Alodi usó el Ébano Glacial para dar caza a todo demonio que acechara las tierras de Azeroth. Muchos registros cuentan que invocaba feroces tormentas de hielo para abrumar a sus enemigos o que atrapaba a los agentes de la Legión en sólidos bloques de hielo antes de desterrarlos del mundo.

Hacia el final de los cien años de servicio de Alodi como guardián, este volvió su atención a sus aprendices. Había instruido y tutelado a muchos magi jóvenes en las artes arcanas. Se habían convertido en la familia que nunca tuvo, y los trataba a todos como hijos suyos.

Alodi decidió transferir el Ébano Glacial a uno de estos aprendices avanzados. No eligió al más poderoso. Para Alodi eran más importantes la compasión, la sabiduría y la camaradería. Tras pensarlo mucho, confió su gran bastón al aprendiz que mejor personificaba esos rasgos.

Y así comenzó la tradición de legar el Ébano Glacial, que duraría milenios.

CUARTA PARTE

Todo iba bien para el Consejo de Tirisfal hasta el ascenso de la guardiana Aegwynn. La dotada maga comenzó a sospechar de la orden. Creía que el Consejo abusaba de su poder al manipular la política de los reinos humanos. Al final de sus cien años de servicio, se negó a abandonar el cargo de guardiana.

La desobediencia de Aegwynn acabó obligando al Consejo a actuar: formó la Guardia de Tirisfal, un grupo de magi talentosos con la misión de localizar y someter a la guardiana descarriada.

Entre los miembros de la Guardia de Tirisfal había un joven taumaturgo, prometedor pero arrogante, llamado Tarthen. Su anciano maestro había heredado el Ébano Glacial hacía tiempo y en ese momento se disponía a decidir a qué aprendiz se lo legaría.

Tarthen contaba con recibir el gran bastón. Eclipsaba a sus compañeros aprendices en cuanto a potencial y puro poder. Pero el maestro de Tarthen apenas confería importancia a tales cosas.

Al llegar el día de la ceremonia, el viejo mago le dio el Ébano Glacial a otro aprendiz, uno que personificaba las cualidades de la compasión, la sabiduría y la camaradería.

QUINTA PARTE

All was well with the Council of Tirisfal until the rise of Guardian Aegwynn. The gifted mage grew suspicious of the order. She believed that the council was abusing its power by manipulating the politics of human kingdoms. At the end of her one hundred years of service, she refused to step down as Guardian.

Aegwynn's disobedience eventually forced the council's hand. It formed the Tirisgarde, a group of talented magi charged with hunting down and subduing the wayward Guardian.

Among the Tirisgarde was a promising but arrogant young spellcaster named Tarthen. His aging master had long ago inherited Ebonchill, and he was in the process of choosing which apprentice would take it up next.

Tarthen fully expected to receive the greatstaff. He eclipsed his fellow apprentices in raw power and potential. But Tarthen's master put little weight in such things.

When the day of the ceremony came, the elderly mage gave Ebonchill to another apprentice--one who embodied the qualities of compassion, wisdom, and comradery.

SEXTA PARTE

Después de que su maestro entregara el Ébano Glacial a otro aprendiz, a Tarthen lo consumían la rabia y la amargura. Se sentía agraviado y estaba resuelto a demostrar su valía.

Tarthen robó el Ébano Glacial a su nuevo propietario, cuidándose mucho de ocultar las pruebas de su delito. Practicó en secreto con el gran bastón y aprendió a manejar sus extraordinarias energías.

Únicamente un puñado de sus aliados más fieles en la Guardia de Tirisfal sabían de su robo. Solo ellos lo vieron combar la magia del Ébano Glacial a su antojo, y se sobrecogían por el poder del que disponía.

En cuanto estuvo seguro de haber dominado el Ébano Glacial, Tarthen se propuso hacer lo que nadie de la Guardia de Tirisfal había logrado aún: vencería a Aegwynn e inscribiría su nombre en la historia para siempre.

SÉPTIMA PARTE

Pasaje de una misiva enviada al Consejo de Tirisfal:

"Hemos estudiado las magias residuales en el escenario de la batalla. Esta es nuestra evaluación de lo ocurrido.

Tarthen se enfrentó a Aegwynn en la Vega de Tuercespina. Por lo que respecta al poder empleado por los dos magi, el duelo fue uno de los mayores combates de todos los tiempos entre un miembro de la Guardia de Tirisfal y la guardiana renegada. Pero también uno de los más breves.

Tarthen portaba el Ébano Glacial en combate, el gran bastón de cuyo robo se informó hace meses. Cuando liberó el poder almacenado en el arma sobre Aegwynn, esta volvió inmediatamente las energías en su contra con un contrahechizo. Una tormenta de magia de escarcha se generó sobre Tarthen, que quedó atrapado bajo una capa de hielo dura como el diamante.

Pese al clima cálido de la región, Tarthen seguía congelado cuando lo encontramos. Hizo falta un esfuerzo considerable para descongelar su cadáver y liberar el Ébano Glacial de su mano inerte".

OCTAVA PARTE

Los magi del Consejo de Tirisfal que recuperaron el Ébano Glacial devolvieron el gran bastón a su dueño. Durante los años siguientes, se mantuvo la tradición de legar el arma de maestro a aprendiz. Muchos de estos magi usaron el Ébano Glacial para proteger Azeroth frente a los demonios, pero no el humano llamado Arrexis.

Arrexis era un amante del saber. Pasaba días enteros encerrado en sus archivos personales, enfrascado en antiguos libros y pergaminos. Cuando recibió el Ébano Glacial como legado, decidió estudiar el gran bastón en lugar de empuñarlo en combate. Arrexis conocía bien la historia del arma y su mortífero potencial.

A partir de sus investigaciones, Arrexis creía que podía emplear el Ébano Glacial como catalizador para potenciar grandes hechizos, hazañas mágicas de las que normalmente solo un guardián sería capaz. Con el tiempo, dominó las energías del arma y las utilizó para investigar nuevos tipos de hechizos de resguardo.

NOVENA PARTE

Arrexis vivió en una época de agitación y confusión para el Consejo de Tirisfal. El guardián del momento se llamaba Medivh, y era el hijo de Aegwynn. Al igual que su díscola madre, rehuía al Consejo y era muy reservado.

Sin que el Consejo ni el resto del mundo fueran conscientes de ello, un gran mal se agitaba en el alma de Medivh. Sargeras, líder de la Legión Ardiente, había poseído al guardián.

Debido a la manipulación de Sargeras, Medivh hizo un pacto con la Horda de los orcos y comenzó a allanar el terreno para su invasión de Azeroth. Para evitar que el Consejo de Tirisfal interfiriera en sus asuntos, el turbio guardián asesinó en secreto a algunos de sus miembros.

La mirada de Medivh no tardó en caer sobre Arrexis y el Ébano Glacial.

DÉCIMA PARTE

Para continuar con sus estudios, Arexis reunió a sus aprendices de magi y creó un campo de investigación cerca de los dominios de Medivh: la torre de Karazhan. La construcción se alzaba sobre un nexo de potentes líneas ley. Las energías que recorrían Karazhan distorsionaban la realidad de la zona.

Arrexis y sus seguidores experimentaron con sus magias de resguardo en las afueras de Karazhan, trataban de neutralizar los extraños poderes de la torre. Los registros indican que el guardián Medivh visitó a los magi y ofreció sus consejos. Sugirió a Arrexis que aplicara sus hechizos de resguardo de formas nuevas, en concreto para impedir que los demonios llegaran a este mundo.

Algunos miembros del Consejo de Tirisfal desconfiaban de él, pero no era el caso de Arrexis, que agradeció el apoyo de Medivh.

El carácter confiado de Arrexis sería su perdición.

UNDÉCIMA PARTE

Nadie sabe con seguridad lo que ocurrió durante la visita de Medivh a Arrexis. Los detalles están envueltos en misterio y habladurías. Algunos rumores afirman que el guardián alteró el Ébano Glacial para que saboteara los hechizos de resguardo de Arrexis y destruyera al venerado mago.

Fuese cual fuese la realidad, es sabido que Arrexis hizo caso a los consejos de Medivh. El anciano mago y sus seguidores realizaron un ritual para proteger una zona de incursiones demoníacas. El hechizo solo debía ser una prueba, pero tuvo consecuencias desastrosas.

Cuando los magi iniciaron el lanzamiento del hechizo, sin darse cuenta abrieron un portal entre Azeroth y el reino de los demonios, El Vacío Abisal. Arrexis y todos sus seguidores fueron succionados por el portal, y nunca más se supo de ellos. Una versión afirma que, dentro de El Vacío Abisal, un puñado de demonios cayó sobre los conmocionados magi y los masacró a todos.

Los demonios estaban comandados por un eredar conocido como Balaadur. Este se quedó con el Ébano Glacial como trofeo de su sangrienta victoria y, la antigua tradición de legar el gran bastón de maestro a aprendiz murió junto a Arrexis y su malogrado protegido.

Véase también[editar | editar código]


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