Azeroth

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NeutralAzeroth
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Nivel de combate de mascotas: 1 - 25
Azeroth from Space.jpg
Azeroth en la cinemática de Sombras de Argus
Tipo
Razas
Líderes
Localización
Azeroth en Magni: El Portavoz.

Azeroth es el nombre del planeta donde la mayoría de la saga de Warcraft está basada. En su núcleo descansa un alma-mundo dormida, el espíritu naciente de un titán. Hace mucho tiempo fue invadida por los Dioses Antiguos, misteriosas abominaciones provenientes del Vacío. Cuando el Panteón descubrió Azeroth, sus miembros titanes aprisionaron a los Dioses Antiguos debajo de la tierra, antes de proceder a sanar y ordenar el mundo, sembrando la vida en todo el planeta. Una gran fuente de magia que nutriría la tierra fue ubicada en el centro de Kalimdor, conocida como el Pozo de la Eternidad.

Cierto día, atraídos por las energías del Pozo, los ejércitos demoníacos de la Legión Ardiente encontraron Azeroth provocando una catástrofe ancestral conocida como el Gran Cataclismo. Después de la Tercera Guerra, dos poderes principales emergieron: la Horda, la Alianza. A pesar de haber sido devastado por conflictos internos y amenazas externas, los habitantes de Azeroth se han sobrepuesto a la adversidad y han logrado sobrevivir.

Características geográficas[editar | editar código]

Vista de Azeroth desde Argus.

El mundo de Azeroth está compuesto por cinco continentes principales, con una serie de pequeñas islas dispersas. Estos son Rasganorte en el norte, Kalimdor en el oeste, los Reinos del Este en el este, Pandaria en el sur y las Islas Abruptas cerca al centro, justo al sureste de la Vorágine.

Durante un tiempo, todas estas masas de tierra formaban parte de un gran continente llamado Kalimdor, con un gran lago mágico conocido como el Pozo de la Eternidad, en el centro. Cuando el pozo explotó durante la Guerra de los Ancestros, el Kalimdor original se hizo añicos, desplazando los continentes e islas que conocemos actualmente en sus ubicaciones actuales.

El Mar Adusto es la extensión de agua que se encuentra al este de los Reinos del Este y el Mar de la Bruma se encuentra al oeste de Kalimdor. Entre los continentes se encuentra el Mare Magnum, mientras que en su centro se encuentra la Vorágine, un enorme torbellino caótico que se encuentra donde una vez estuvo el Pozo de la Eternidad. Se cree incluso que una parte del Pozo aún existe en lo más profundo del vórtice, el cual ha estado activo desde el Gran Cataclismo, diez mil años atrás, y todavía no se prevé el fin natural de su existencia.

El mundo de Azeroth también tiene tierras ubicadas al otro lado, más allá del Mar de la Bruma al oeste de Kalimdor, y más allá del Mar Adusto al este de los Reinos del Este. Nadie está seguro o tiene conocimiento de qué tipo de criaturas, tierras, culturas, vidas hay al otro lado de Azeroth. Crónicas Volumen 1 menciona que al Kalimdor ancestral antes del Gran Cataclismo era el continente más grande en esa época, implicando que existían más[1]

Monte Alto en las Islas Abruptas y el Monte Nieverest en Cima Kun-Lai son las dos montañas más altas de Azeroth.[2][3]

Azeroth también tiene dos lunas, la Dama Blanca y el Niño Azul.

Cuando el Aspecto azul Malygos desvió los poderes mágicos que recorrían bajo la superficie de Azeroth al Nexo, la corteza del mundo se astilló y las grietas inestables resultantes desgarraron la estructura misma de la dimensión mágica del Vacío Abisal.[4]

Historia[editar | editar código]

La historia antigua[editar | editar código]

Las lunas de Azeroth: La Dama Blanca y el Niño Azul.

Mientras el Panteón continuaba escudriñando el cosmos ordenando incontables mundos y en busca de nuevos titanes, un milagroso y nuevo mundo, que algún día recibiría el nombre de Azeroth, estaba tomando forma en un lugar recóndito de la Gran Oscuridad. Y en las profundidades de su núcleo, el espíritu de un noble y poderoso titán se agitaba y tomaba vida. Dado que la[5] alma-mundo era tan grande que había absorbido y consumido una gran cantidad del quinto elemento, el Espíritu, causando que los espíritus elementales de Azeroth se sumieran en el caos. Los cuatro señores elementales (el astuto y despiadado Al'Akir, el impulsivo y temerario Ragnaros, la protectora Therazane y el sabio Neptulon) se deleitaban con el calamitoso estado del mundo, y su único deseo era continuar su inacabable ciclo de caos. Un día, los Dioses Antiguos llegaron, cayeron a la superficie de Azeroth desde la Gran Oscuridad. Con la ayuda de sus sirvientes, los aqir y los n'raqi, las aterradoras criaturas crearon el Imperio Negro, y aunque los señores elementales trataron de erradicar a lo que consideraban una afrenta a su autoridad, los elementales fueron finalmente esclavizados.[6]

Kalimdor tras el ordenamiento de Azeroth.

Azeroth eventualmente atrajo la atención de los titanes errantes, que lucharon contra los dioses antiguos en una guerra por el orden del mundo, el cual moldearon gracias a unos artefactos conocidos como los Pilares de la Creación.[7] Aunque los elementales eran poderosos más allá del entendimiento mortal, sus fuerzas combinadas no pudieron detener a los titanes. Uno a uno, los señores elementales cayeron y sus fuerzas se dispersaron. El Panteón devastó las ciudadelas de los dioses antiguos y derrotó a Y'Shaarj, uno de ellos, aprisionando a los restantes en lo más profundo de la tierr. Con la derrota de los elementales, la naturaleza se tranquilizó y el mundo encontró paz y armonía. Con la ayuda de sus creaciones (los antecedentes de los enanos, gnomos, vrykul y gigantes), los titanes hicieron florecer nuevos paisajes, acomodaron el mundo y la vida floreció en Azeroth. Satisfechos, construyeron ciudades que ocultaron a sus creaciones y crearon a los Grandes Aspectos para proteger el planeta antes de salir en su viaje cósmico.

Antes de irse, los titanes crearon un enorme lago lleno de energía arcana, conocido como el Pozo de la Eternidad, en el centro de Kalimdor. El Pozo aceleró los ciclos del crecimiento y pronto aparecieron razas inteligentes evolucionadas de las formas de vida primitiva de la tierra. Los trols se supone que fueron las primeras razas con inteligencia de Azeroth, sin incluir las creaciones de los Titanes, que más tarde sufrirían la maldición de la carne. Aunque las tribus de trols variaban en cultura y tradiciones, todas compartían un vínculo religioso centrado en torno a los Dioses Salvajes, o "loa", misteriosos y poderosos seres nacidos de la misma Azeroth. Los Zandalari, la tribu trol más poderosa, se estableció en la ciudad templo de Zuldazar. Desde Zandalar, se propagaron a través de Kalimdor y formaron grandes imperios, sobre todo los Gurubashi y los Amani. Más tarde, el imperio Azj'Aqir se levantó en el oeste, lo que obligó a los trols a defender mejor sus posesiones más importantes. Con la presión de sus enemigos, el imperio de los aqir se colapsó y dividió en los reinos qiraji, nerubianos y mántides.

Azeroth tras el Gran Cataclismo.

Tras la guerra con los aqir, los trols controlaron casi todo Kalimdor. Un grupo de trols oscuros se distanciaron de sus hermanos guerreros para vivir en redes de túneles cavernosos bajo el Monte Hyjal y alrededores. Eventualmente, algunos de esto seres migraron hacia el corazón de Kalimdor, estableciendo sus aldeas en el camino y re-descubriendo el Pozo de la Eternidad. Una de las tribus de trols oscuros se asentó en sus orillas y las energías del Lago con el tiempo los transformaron sn seres de gran inteligencia y virtualmente inmortales que más tarde se hicieron llamar "kaldorei" o elfos de la noche. Utilizando la poderosa magia del Pozo de la Eternidad, los elfos rompieron la hegemonía de los trols en muchas regiones y establecieron un imperio magocrático. Sin embargo, aunque el imperio y el poder de los kaldore, crecía, su ambición también. Su uso desmedido de la magia llamó la atención de los ejércitos demoníacos de la Legión Ardiente. La Reina Azshara y sus Altonatos eventualmente terminaron invocando a la Legión al mundo, causando la Guerra de los Ancestros. Los elfos que no eran leales a Azshara, en alianza a otras razas, dragones y guardianes se vieron forzados a destruir el Pozo y el portal que permitía la entrada de los demonios causando el Gran Cataclismo que fracturó el antiguo y único gran continente, creando nuevas masas de tierra. Fue el nacimiento de Rasganorte, Pandaria, los Reinos del Este (que incluía subcontinentes como Azeroth, Khaz Modan, y Lordaeron) y Kalimdor.

Tras la guerra hubo un cisma entre los elfos de la noche, quienes abandonaron su patrimonio arcano y abrazaron el druidismo en su lugar, bajo tutela del primer druida: Malfurion Tempestira. Los kaldorei, con ayuda de los Aspectos, plantaron el Árbol del Mundo Nordrassil en la cima de lo que quedó del Pozo de la Eternidad, con el fin de proteger y sanar a Azeroth. Pese a ello, los Altontos que sobrevivieron rehusaron abandonar la magia arcana. Temiendo que el uso de su magia cause otra invasión demoníaca, los elfos de la noche desterraron de Kalimdor a esta antaño clase alta de elfos. Haciéndose llamar como elfos nobles, los antiguos sirviente de Azshara navegaron a través del Mare Magnum y establecieron el poderoso reino de Quel'Thalas. Allí encontraron al Imperio Amani asentado en gran parte de la región, que aún mantenía un dominio fuerte. Pronto ambas culturas terminaron librando las Guerras Trols, las cuales terminaron inclinándose a favor de los elfos, quienes recibieron el apoyo de la naciente y joven raza de los humanos.

Mientras en Kalimdor, los elfos de la noche lucharon contra los qiraji y silítidos, en la Guerra del Mar de Dunas. Con la ayuda de los dragones, los kaldorei derrotaron al imperio de insectos y cerraron el Muro del Escarabajo sellando Ahn'Qiraj. Por otra parte, los enanos, descendientes de los terráneos, prosperaron en paz dentro de sus hogares en las montañas. Sin embargo entraron en guerra tras la muerte de su rey Modimus Yunquemar y el control sobre la ciudad capital de Forjaz. El conflicto, denominado Guerra de los Tres Martillos, separó el destino de las facciones definitivamente dividiendo a los enanos en tres clanes: el clan Barbabronce, el clan Martillo Salvaje y el clan Hierro Negro. Los Barbaronce derrotaron a sus hermanos y desterraron a ambos de la ciudad. Los Martillo Salvaje viajaron la norte y fundaron la ciudad de Grim Batol mientras que los Hierro Negro fundaron la ciudad de Thaurissan en el sur. Furiosos por la derrota, los Hierro Negro prepararon dos ejércitos para derrotar a sus antaño aliados, Sin embargo, fueron derrotados. Fuerzas combinadas de Barbabronce y Martillo Salvaje marcharon a Thaurissan para destruir a los Hierro Negro sin embargo el señor feudal y hechicero Thaurissan en un afán de evitar la derrota invocó a Ragnaros el Señor del Fuego a Azeroth. La destrucción resultante formó la Montaña Roca Negra y detuvo el avance de los ejércitos invasores pero maldijo a los Hierro Negro a siglos de servidumbre al Señor del Fuego.

Las Tres Guerras[editar | editar código]

El paso del tiempo no había hecho abandonar a la Legión Ardiente su anhelo de venganza por la derrota en la Guerra de los Ancestros. Aún así el Concilio de Tirisfal a través de su principal agente, el Guardián de Tirisfal, se aseguró de mantener a los demonios a raya. Incapaces de manifestarse en Azeroth, el señor demonio Kil'jaeden buscó en el planeta Draenor a los antes pacíficos orcos y ogros a los que transformó en crueles criaturas y las envió a Azeroth a través del Portal Oscuro, un puente entre ambos mundos que se abrió en colaboración entre un manipulado Gul'dan y un poseído mago humano llamado Medivh, quien irónicamente era el último Guardián de Tirisfal. El conflicto con estos invasores desató la Primera Guerra y Segunda Guerra, en las cuales la Horda destruyó el reino humano de Ventormenta, estableciendo puestos en la Montaña Roca Negra, el Valle de Alterac, Zul'Dare, y el Pantano de las Penas. Sin embargo la Horda fue derrotada y desmembrada por una Alianza de elfos nobles, enanos y humanos. Sintiendo que los efectos de su rabia demoníaca se disipaban, los orcos entraron en estado de letargo y fueron encerrados en campos de internamiento. Pese a ellos, algunos fueron capaces de recordar sus antiguas raíces chamanísticas y en esa era apareció un joven orco llamado Thrall del clan Lobo Gélido, quien se dispuso a establecer una nueva Horda.

Frustrada por el fracaso de la Horda, la Legión se preparó para otra invasión, enviando a un peón, el Rey Exánime a minar las defensas de Azeroth. Tras establecer su base en Rasganorte y derrotar a los nerubianos en la Guerra de la Araña, el Rey Exánime creó una peste que envenenó el grano de los Reinos del Este y empezó a desmoralizar a sus habitantes preparando el terreno para la ofensiva de la Legión. Esta rara situación atrajo al príncipe Arthas Menethil de Lordaeron que acabó sucumbiendo a su poder mental y se unió a su causa, destruyendo su propio reino y el de Quel'Thalas con la poderosa Plaga de no-muertos a sus espaldas.

En el oeste, los demonios y sus aliados sátiros empezaron un asalto más directo a sus antiguos enemigos kaldorei. En desesperación, Tyrande Susurravientos liberó a Illidan Tempestira, un cazador de demonios que durante la Guerra de los Ancestros había ido en contra de los ideales de los elfos y había sido encerrado por diez mil años. Durante el curso del conflicto, Arthas urdió con Kel'Thuzad y el propio Rey Exánime un plan para sabotear a la Legión, persuadiendo a Illidan para que acabara con Tichondrius, uno de los señores del terror, supervisores de la Legión.

Mediante las maquinaciones de Medivh, que intentaba redimirse de sus errores pasados, los líderes de la Nueva Horda y la Alianza viajaron a Kalimdor. La Horda de Thrall incluso en el camino forjó vínculos con los trols de la tribu Lanza Negra y los tauren nativos de Kalimdor. Ambas facciones se unieron a los elfos de la noche para detener el avance de la Legión a Hyjal, donde el Árbol del Mundo Nordrassil era vulnerable al ataque demoníaco. Eventualmente, Archimonde, líder de la invasión demoníaca y casi todos sus seguidores, fueron derrotados en la Batalla del Monte Hyjal.

Post-guerra y tiempos recientes[editar | editar código]

Molesto con la Plaga, Kil'jaeden ordenó a Illidan destruir la fuente del poder del Rey Exánime. Con la ayuda de sus aliados naga, a quienes convocó desde la Vorágine, logró romper y disminuir parte del poder de la entidad sin embargo no pudo completar su tarea al ser perseguido por sus carceleros elfos de la noche y sus aliados elfos de sangre. Sufriendo los efectos de la sed de magia, finalmente los elfos de sangre fueron persuadidos a entrar a las filas de los seguidores de Illidan, los Illidari, con la promesa de encontrar una cura para su sed. Temiendo la ira de Kil'jaeden, Illidan y sus secuaces huyeron al diezmado mundo de Terrallende, donde Illidan puso fin al régimen de Magtheridon, convirtiéndose en el nuevo señor de Terrallende.

La ruptura del Trono Helado permitió a algunos miembros de la Plaga liberarse del yugo del Rey Exánime y recuperar su voluntad. Bajo el liderazgo de la Reina alma en pena Sylvanas Brisaveloz, estos Renegados lograron expulsar a los no-muertos controlados por la Legión de las ruinas de Lordaeron y establecieron una fortaleza bajo su calles. Arthas, por otra parte, se enfrentó en una épica batalla para salvar a su maestro contra el poderoso señor de Terrallende, quien bajo nuevas amenazas de Kil'jaeden había puesto como prioridad la destrucción del Rey Exánime. Aún así, Illidan cayó ante Arthas y regresó a Terrallende, mientras que Arthas ascendió al Trono de Hielo y se convirtió en el Rey Exánime.

Tras la Tercera Guerra, el panorama político de Azeroth cambió. La nación de Durotar se terminó estableciendo Kalimdor, nuevo hogar de los orcos, así como la colonia humana de Theramore. Los elfos de la noche se unieron a la Alianza y los Renegados a la nueva Horda. Los habitantes del destruido Lordaeron tuvieron que unirse para sobrevivir a la xenófoba y celosa Cruzada Escarlata o a la compasiva Alba Argenta. Con los ejércitos de la horda y de la Alianza diezmados en la Tercera Guerra, las defensas de los límites territoriales fueron encomendados a pequeños grupos de héroes y aventureros.

Ejército combinado de la Horda y de la Alianza asediando Ahn'Qiraj.

Las puertas de Ahn'Qiraj se tambalearon cuando el dios antiguo C'Thun empezó a liberar a sus ejércitos tras miles de años de espera en un afán de destruir la vida en el mundo. Sus siervos silítidos empezaron a atacar las zonas que rodeaban su fortaleza, llamando la atención de la Alianza y la Horda, que se unieron para combatir a estas criaturas creando el Poderío de Kalimdor. Con la ayuda de los dragones, recrearon el Cetro del Mar de Dunas y utilizaron su poder para abrir el Muro del Escarabajo y entrar a la ciudad en ruinas. Allí derrotaron a los silítidos y a sus maestros qiraji y se abrieron camino hacia la cámara de C'Thun, donde fue derrotado y sus restos fueron llevados a Caelestrasz. Así, la Guerra en Ahn'Qiraj llegó a su final.

Batalla en el Portal Oscuro.

A pesar de ser derrotado por la Horda y la Alianza, la paz estaba lejos de alcanzarse. El Portal Oscuro empezó a mostrar actividad y los demonios comenzaron a atravesarlo. La Horda formó una alianza necesario con los elfos de sangre mientras lo draenei exiliados fueron bienvenidos en la Alianza. La invasión de Terrallende se luchó en múltiples frentes y ante facciones desconocidas hasta el momento. La gran amenaza continuó siendo la Legión Ardiente, que tras su derrota en Hyjal, movilizaba sus fuerzas para otra invasión a Azeroth, esta vez a través de Terrallende. Finalmente, la hegemonía de Illidan en Terrallende duró lo necesario. Tras perder el apoyo de Kael'thas Caminante del Sol, cuya adicción a la energía vil lo llevó a aliarse con la Legión, la esparcida coalición de nagas, orcos viles e Illidari fueron derrotados por las fuerzas de Azeroth y de los Sha'tar. Kael'thas regresó a Azeroth, donde planeó restaurar su amada Fuente del Sol como medios para invocar a Kil'jaeden, su nuevo maestro, a Azeroth. Para contrarrestarlo, las facciones opuestas de Shattrath: los Aldor y los Arúspices se unieron a los Caballeros de Sangre de Quel'Thalas. Esta Ofensiva Sol Devastado marchó hacia la Fuente del Sol, asesinado a Kael y obligando a Kil'jaeden a volver al Vacío Abisal. Utilizando el poder del naaru caído M'uru, el Profeta Velen purificó la Fuente del Sol.

La Alianza y la Horda convergen en Corona de Hielo.

Fue entonces cuando el Rey Exánime comenzó a manifestarse después de años de letargo. Arthas atacó Ventormenta y Orgrimmar y atrajo a los héroes de la Alianza y la Horda hacia Rasganorte donde se inició la Guerra contra el Rey Exánime. Tras acabar con Malygos en la Guerra del Nexo, y con la amenaza de Yogg-Saron en Ulduar se formó un gran asedio a la fortaleza de Arthas. Sus esfuerzos aumentaron gracias a la rebelión interna entre algunos miembros de la Plaga, lo que formó a los Caballeros de la Espada de Ébano; y a la recién creada Cruzada Argenta, liderada por el paladín Tirion Vadín. La Horda y la Alianza intentaron enfrentar al Rey Exánime en la Puerta de Cólera, sin embargo sus fuerzas fueron masacradas en las puertas de Corona de Hielo cuando una facción separatista de los renegados bombardeó con añublo tanto a vivos como muertos. La frágil alianza se rompió con este evento y ambos bandos entraron nuevamente en guerra. Gracias al Veredicto Cinéreo, sus esfuerzos por separado fueron suficientes para abrir una brecha en las murallas de Corona de Hielo y en la batalla final, Tirion y los ejércitos combinados destruyeron la Agonía de Escarcha y derrotaron al Rey Exánime. El Alto señor Bolvar Fordragón entonces tomó la responsabilidad de convertirse en el nuevo rey de los muertos vivientes con el fin de mantener y controlar las fuerzas de la Plaga.

Poco después, el Señor de la Pesadilla atacó Azeroth desde la Pesadilla Esmeralda, obligando a sus habitantes a quedarse atrapados en sus propias pesadillas y utilizando a estas víctimas para atacar a los no afectados. Así inició la Guerra contra la Pesadilla, la cual gracias a Malfurion Tempestira y el noble pueblo de Azeroth pudieron revertir. Utilizan sus formas oníricas, tomaron parte en la guerra, liberando a Ysera y confrontando al Señor de la Pesadilla y sus fuerzas. La Horda y la Alianza intentaron hacer una tregua, básicamente porque ambos grupos necesitaban recuperarse de las guerras recientes, algo que duró poco.

Alamuerte emergiendo de Infralar.

En lo más profundo de Infralar, dominio de la tierra en el Plano Elemental el corrupto Dragón Aspecto Alamuerte estaba esperando, recuperándose de las heridas de su último enfrentamiento con Azeroth y ansiando volver para reforjar el mundo con fuego ardiente. Algún tiempo después de la guerra contra el Rey Exánime, Alamuerte volvió a Azerotg y su erupción desde Infralar dañó al mundo casi en su totalidad. Los reinos de Azeroth atestiguaron cambios sísmicos en su poder, los elementos enloquecieron y la Horda y la Alianza volvieron a entrar en guerra. Muchas regiones fueron destruidas y otras cambiaron para siempre. Con la ayuda del Martillo Crepuscular de Cho'gall y los dragones del Vuelo Crepuscular, Alamuerte empezó el caos: el Cataclismo. Sabiendo que solo había una forma de derrotar al gran dragón, los Aspectos y Thrall acordaron conseguir el Alma del Demonio para derrotarlo. Thrall viajó al pasado, regresando el artefacto a los Aspectos quienes otorgaron su poder, desatando su furia sobre el dragón negro y derrotándolo en la Vorágine. Con los poderes de los Aspectos desvanecidos, la Era de los Mortales inició.

Una vez el mundo quedó libre del antiguo aspecto y su catastrófica aparición, la tensión entre la Alianza y la Horda creció, especialmente tras la Batalla de Theramore, lo que alteró a las otras naciones de la Alianza. El descubrimiento de la Isla Errante, los clanes pandaren Tushui y Huojin y una virtual raza aliada llamó la atención de ambas facciones, que oyeron las leyendas de la mística patria de Pandaria.

La llegada de la Alianza y la Horda a Pandaria causó disturbios en la armonía emocional de sus tierras. El odio, la ira, la violencia, la duda, la desesperación, el miedo y el orgullo se manifestaron en los Sha, criaturas ancestrales y letales creadas por el último aliento del dios antiguo Y'Shaarj. Por milenios, los pandaren aprendieron a contener sus emociones negativas y aunque los valientes héroes lograron purgar a los Sha uno a uno, otras fuerzas trabajaban a la par. Los mogu y sus aliados Zandalari resucitaron al antiguo emperador de los mogu, Lei Shen. Los mántides cayeron ante la influencia del Sha del Miedo y atacaron a los yaungol y a la gran muralla que los separaban de las tierras pandaren. Pronto las fuerzas de Lei Shen se aglutinaron en el Solio del Trueno para lanzar su gran invasión a Pandaria. La Alianza y la Horda pudieron detener a Lei Shen quien fue derrotado para siempre en las escaleras de su trono. El jefe de guerra de la Horda, Garrosh Grito Infernal, sediento de poder, intentó utilizara la corrupción de los Sha para imbuir de poder a sus guerreros y tras descubrir el Corazón de Y'Shaarj, un horroroso artefacto escondido, utilizó su poder para corromper el Valle de la Flor Eterna. Al volver a Orgrimmar, construyó una ciudadela bajo tierra dentro de sus planes de conquista en Azeroth y con la mente en la creación de una Horda orca pura. Sus acciones causaron una rebelión entre sus filas, quienes en coordinación con la Alianza asediaron la ciudad de Orgrimmar. Muchos de los seguidores de Garros fueron asesinados, capturados o huyeron en el caos de la batalla. La rebelión logró derrocar a Garrosh del trono de la Horda, quien fue llevado a Pandaria a la espera de un juicio.

Argus visible en el cielo de Azeroth cuando Illidan usó la Piedra angular sargerita para abrir una brecha entre Argus y Azeroth.

Garrosh eventualmente escapó con la ayuda del dragón traidor Kairozdormu a una línea de tiempo alternativo del pasado Draenor. El antiguo jefe de guerra fundó la Horda de Hierro, vinculando a ambos universos por medio del Portal Oscuro. La fuerza invasora de la Horda de Hierro, la Marcha de Hierro, arrasó puestos en las Tierras Devastadas, lo que significó un nuevo llamado a las armas a los héroes del mundo, quienes llevaron la guerra al propio Draenor. La campaña consiguió que los demonios tomen dominio de la Horda de Hierro gracias al Gul'dan del universo alternativo. Pese a que los nativos y las fuerza de Azeroth derrotaron a los orcos corruptos y a sus maestros demoníacos, Gul'dan fue enviado al Vacío Abisal por Archimonde. Pronto el diabólico orco fue a parar a Azeroth, donde abrió portales para los demonios en las Islas Abruptas, preparando el camino para la tercera invasión de la Legión Ardiente a Azeroth.

Azeroth recientemente ha sobrevivo a esta invasión poniendo fin a la Cruzada Ardiente, pero pagando un precio. El propio Sargeras atravesó con su espada al mundo en la región de Silithus, causando una Herida en el Mundo. En toda la superficie del planeta empezaron a aparecer grietas y la sangre del planeta en hemorragia se llegó a conocer como [Azerita]. La lucha por esta nueva y valiosa sustancia encendería el conflicto entre la Alianza y la Horda, que empezaron a reclutar nuevos aliados para reforzar sus filas mermadas.

Habitantes[editar | editar código]

Nativos[editar | editar código]

Herencia de los dioses salvajes[editar | editar código]

Trols y elfos[editar | editar código]

De origen titánico[editar | editar código]

Dragonantes[editar | editar código]

Otros[editar | editar código]

Forasteros[editar | editar código]

Notas y trivialidades[editar | editar código]

Azeroth visto desde el Templo Oscuro.
  • Azeroth puede ser visto desde el Templo Oscuro en Terrallende (cómo es esto posible, se desconoce).
  • World of Warcraft: Crónicas Volumen 1 intuye a pensar que Kalimdor no era el único continente en sus inicios en Azeroth.[1] Sin embargo, World of Warcraft: Crónicas Volumen 3 menciona que el imperio de los elfos de la noche se encontraba en el único cuerpo de tierra de Azeroth.
  • Varios satélites y otros elementos se pueden encontrar en la órbita de Azeroth, como el Vindicaar, trituradoras de soporte orbital, el Dispositivo de objetivo orbital de los gnomos, y el sistema orbital de defensa de Ulduar.
  • Los diferentes mapas de Azeroth tal vez solo representan el mundo conocido desde el punto de vista de la persona que lo creó. Los mapas en World of Warcraft no siempre se han creado para tomarse al pie de la letra pues muchos de ellos solo son de índole decorativo. Por ejemplo, muchos mapas muestran el planeta con pocas islas salpicando los mares de Azeroth, sabiéndose que en realidad existen mucho más. En algunos modelos, el límite occidental de Kalimdor parece estar lo suficientemente cerca del límite oriental de los Reinos del Este, sugiriendo que no hay suficiente espacio para otro continente entre ellos, lo cual contradice la vista de Azeroth desde Argus. El mundo de Azeroth pre-Cataclysm en las Cámaras de Relámpagos también parece mostrar a Azeroth con un polo norte y sur mientras que Crónicas no menciona sobre ellos en ningún momento y no aparecen en otro mapa.
  • Según el RPG, Azeroth es una palabra humana que deriva del término usado para describir a los ancestros humanos primitivos que vivieron en el mundo antes del Gran Cataclismo: los Azotha.[8] También se dice que cuando los Arathi unieron a las dispersas tribus humanas formando el imperio de Arathor, nombraron a la tierra en homenaje a sus ancestros: Azeroth. No está claro si se referían al planeta o al continente.

Galería[editar | editar código]

Mapas dentro del juego[editar | editar código]

Representaciones en el juego[editar | editar código]

Crónicas[editar | editar código]

Otros[editar | editar código]

RPG

Fan art[editar | editar código]

Referencias[editar | editar código]

  1. 1,0 1,1 World of Warcraft: Crónicas Volumen 1,  29 - Esta floreciente civilización se encontraba cerca del centro del continente más grande de Azeroth.
  2. Blizzcon 2015: World and Content Overview Panel (alredor del minuto 41:30)
  3. Avance de zonas de Mists of Pandaria: Cima Kun-Lai
  4. Thrall: El Crepúsculo de los Aspectos, capítulo 2
  5. N [98] El rey de diamantes
  6. World of Warcraft: Crónicas Volumen 1, 28 - 29
  7. Legion reveal
  8. Lands of Conflict, 18