Concilio de las Siete Naciones

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Turalyon apremia al Concilio de las Siete Naciones para formar la Alianza de Lordaeron.

El Concilio de las Siete Naciones[1] fue un consejo formado por los líderes de las siete naciones humanas, formada por Anduin Lothar y Terenas Menethil II después del fin de la Primera Guerra con la intención de convencer a los reinos a unirse para repeler la invasión de la Horda. El concilio finalmente desembocaría en la creación de la Alianza de Lordaeron.

Miembros[editar | editar código]

El Concilio estaba formado por los siguientes miembros:

Historia[editar | editar código]

Después de la destrucción de la Ciudad de Ventormenta a manos de la Horda orca al final de la Primera Guerra, Sir Anduin Lothar condujo por mar a los refugiados de la ciudad hacia el norte. Los rumores de la destrucción de la ciudad pronto se extendieron a las demás naciones, y Terenas Menethil II, Rey de Lordaeron, se sintió profundamente dolido por la noticia. Fue difícil distinguir la veracidad de los rumores, e inicialmente Terenas ni siquiera se había creído que los orcos fuesen reales, pero ahora era consciente de que eran una verdadera amenaza. Cuando los supervivientes de Ventormenta llegaron a Lordaeron, Lothar le describió a Terenas el verdadero poder de la Horda e instó al rey a convocar de inmediato un cónclave con el resto de naciones humanas, pues argumentó que la Horda podría destruir con facilidad uno a uno cada reino si no se unían en contra de su enemigo común. Tiempo después, los líderes de las naciones humanas se reunieron en la capital de Lordaeron. No se recordaba una reunión de semejante importancia en las generaciones pasadas, la reunión seria conocida como el Concilio de las Siete Naciones.[1]

Inicialmente, la unidad parecía un sueño lejano. Terenas instó al resto de gobernantes a unirse en una alianza para erradicar a la Horda y reclamar Ventormenta. Antonidas, Valiente y Aterratrols mostraron gran interés en la propuesta. Antonidas había escuchado sobre el poder de la Horda por parte de Khadgar, mientras que Valiente era amigo de Lothar y creía que era correcto vengar la destrucción de Ventormenta. Aterratrols por otra parte era aliado de Lordaeron y también estaba dispuesto a luchar. Gilneas y Alterac no fueron tan fáciles de convencer, mostraban cierta sospecha sobre si los acontecimientos de una invasión de seres de otro mundo era cierta y no terminaban de creerse las explicaciones de Ventormenta. El motivo de estas sospechas fueron obra del dragón negro Alamuerte, quien bajo la apariencia de un noble humano comenzó a difundir rumores por Lordaeron sobre que los orcos solo era una mentira destinada a ocultar los problemas de los campesinos rebeldes del reino, los cuales había resultado más creíbles que las súplicas desesperadas de Ventormenta .[1]

El concilio visto en el manual de Warcraft II: Tides of Darkness

Mientras el Concilio de las Siete Naciones continuaba con las reuniones, la Horda se preparaba para la guerra. Los orcos marcharon hacia el norte, conquistando gran parte de Khaz Modan, sitiando Forjaz y Gnomeregan e iniciando la construcción de una flota para atacar por sorpresa en el corazón del territorio humano. Cuando los refugiados gnomos y enanos llegaron a Lordaeron con la noticia de la conquista, el Concilio se sorprendió. La velocidad con que sus tierras habían caído era increíble, y además la Horda ahora estaba conquistando el norte. A pesar de estos acontecimientos, Cringris y Perenolde mantenían su oposición de formar una alianza. Temían que si se unificaban, perdieran parte de su poder regional. Las divisiones entre los líderes se iban acrecentando, y en el momento en que las discusiones subieron de tono Gilneas y Alterac amenazaron con abandonar el concilio.[2]

Turalyon, uno de los sacerdotes más venerados de Lordaeron, no pudo aguantar más las discusiones sin sentido de los líderes humanos. Hizo llamar al huérfano príncipe de Ventormenta, Varian Wrynn a su lado, y pidió a los miembros del concilio olvidar sus viejas rencillas. Si subestimaban la fuerza de los orcos todos sus reinos terminarían como Ventormenta, sus ciudades arderían y sus hijos se convertirían en huérfanos como Varian, si es que llegaban a sobrevivir. Turalyon argumentó que los reinos habían llegado a una encrucijada. Si decidían no unirse, la historia reconocería a la humanidad como un pueblo demasiado orgulloso para unirse, aún teniendo la oportunidad de salvar Azeroth, la habría malgastado en maniobras políticas e ilusiones de poder. De lo contrario, si se unían la historia les recordaría como los guardianes de Azeroth, ya que ninguna otra raza de Azeroth contaba con los recursos, el liderazgo o el coraje de la humanidad. El Concilio de las Siete Naciones rompió en aplausos tras el discurso de Turalyon, sus palabras incluso llegaron a conmover a Cringris y Perenolde. Ese mismo día, los humanos votaron por unanimidad la creación de la Alianza de Lordaeron. El concilio decidió que Anduin Lothar lideraría los ejércitos de la Alianza, ya que sería capaz de actuar de forma justa y neutral dado a ser ciudadano de Ventormenta y no poseer lazos políticos con ninguna nación. Lothar aceptó el nombramiento con gran humildad y de inmediato movilizó a las tropas de la Alianza y las congregó en las Laderas de Trabalomas.[2]

Notas[editar | editar código]

  • El concepto del concilio ha existido desde el manual de juego de Warcraft II: Tides of Darkness, pero el nombre de "Concilio de las Siete Naciones" fue implementado en Crónicas Volumen 2.
  • En la novela Mareas Tenebrosas, Alonsus Faol es descrito como miembro presente del concilio, pero no es mencionado como que está presente en el Crónicas Volumen 2.

Véase también[editar | editar código]

Referencias[editar | editar código]