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El Despertar del Mundo y el Pozo de la Eternidad

De Wowpedia
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El Despertar del Mundo y el Pozo de la Eternidad es parte del Capítulo I de la Historia de Warcraft aparecida en la página web de World of Warcraft. Se trata a su vez de una revisión de la historia recogida en el manual de Warcraft III: Reign of Chaos adaptando los nombres de las razas a como se llaman en la actualidad y corrigiendo algunos fallos como por ejemplo en la primera frase donde se decía en su día erróneamente que eran cien años el tiempo transcurrido desde esta época a la Primera Guerra.

En WoW Icon 16x16.gif aparece otra versión retocada en forma de libro que los jugadores pueden leer.

Cien años antes de que los orcos y los humanos se enzarzasen en su Primera Guerra, el mundo de Azeroth estaba formado sólo por un continente... rodeado por los infinitos mares embravecidos. Esa masa de tierra, conocida con el nombre de Kalimdor, era el hogar de muchas razas y criaturas dispares y en ella todos luchaban por sobrevivir entre los elementos salvajes del nuevo mundo. En el oscuro centro del continente se hallaba un lago misterioso de energía incandescente. El lago, al que más tarde se llamaría Pozo de la Eternidad, era el verdadero corazón de la magia y del poder de la naturaleza del mundo. El pozo extraía su energía de la infinita Gran Oscuridad del Más Allá y actuaba como una fuente mística: enviaba su potente energía alrededor del mundo para alimentar la vida en todas sus formas maravillosas.

Al poco tiempo, una raza primitiva de humanoides consiguió llegar hasta las orillas del fascinante lago encantado. Los salvajes humanoides nómadas, llevados por la extraña energía del pozo, construyeron sus rudimentarias casas en las tranquilas orillas. Con el paso del tiempo, los poderes cósmicos del pozo afectaron a la tribu e hicieron a sus integrantes fuertes, sabios y virtualmente inmortales. La tribu adoptó el nombre de Kaldorei, que en su lengua nativa significa ‘hijos de las estrellas’. Para celebrar su sociedad recién nacida construyeron grandes estructuras y templos alrededor de la periferia del lago.

Los Kaldorei o elfos nocturnos, como más tarde se llamarían, adoraban a la Diosa de la Luna, Elune, y creían que durante el día dormía en las relucientes profundidades del pozo. Los primeros sacerdotes y profetas élficos estudiaban el pozo con una curiosidad insaciable en un intento de dilucidar sus secretos ancestrales y su poder. Mientras la sociedad crecía, los elfos nocturnos exploraban todo el territorio de Kalimdor y descubrían a sus millares de moradores. Las únicas criaturas que les dieron descanso fueron los ancianos y poderosos dragones. Aunque las grandiosas bestias serpenteantes generalmente estaban recluidas, se esforzaban mucho por salvaguardar las tierras de potenciales amenazas. Los elfos nocturnos creían que los dragones se habían erigido a sí mismos como protectores del mundo y estaban de acuerdo en que debían dejarlos tranquilos junto con sus secretos.

Con el tiempo, la curiosidad de los elfos nocturnos les llevó a conocer y entablar amistad con varias entidades poderosas. Una de ellas fue Cenarius, un poderoso semidiós de los primigenios bosques. El bondadoso Cenarius se encariñó mucho con los elfos nocturnos y pasó mucho tiempo con ellos enseñándoles los misterios del mundo natural. Los tranquilos Kaldorei desarrollaron una gran empatía con los bosques vivientes de Kalimdor y se deleitaron con el armonioso equilibrio de la naturaleza.

Mientras los años transcurrían lentamente, la civilización de los elfos nocturnos se expandió tanto territorial como culturalmente. Sus templos, carreteras y moradas se extendieron por el oscuro continente. Azshara, la hermosa y talentosa reina de los elfos nocturnos, construyó un increíble e inmenso palacio a la orilla del pozo en cuyas enjoyadas salas vivían sus siervos favoritos. Sus siervos, a quien ella llamaba los Quel’dorei o nobles, cumplían sus más mínimos deseos y creían que eran mejores que el resto de sus hermanos de casta más baja. Si bien la reina era amada del mismo modo por el resto de su pueblo, los nobles eran odiados en secreto por las celosas masas. Azshara, que compartía la curiosidad de los sacerdotes por el Pozo de la Eternidad, ordenó a los sabios nobles que intentasen dilucidar sus secretos y revelar el por qué de su existencia. Los nobles se enfrascaron en su trabajo y estudiaron el pozo incesantemente. Con el tiempo, desarrollaron la actividad de manipular y controlar la energía cósmica del pozo.

Mientras sus insensatos experimentos progresaban, los nobles descubrieron que podían utilizar sus recién adquiridos poderes para crear o para destruir a su antojo. Los desafortunados nobles habían tropezado con la magia primitiva y estaban resueltos a dedicarse en cuerpo y alma a su dominio. Aunque estaban de acuerdo en que la magia era intrínsecamente peligrosa si se manejaba irresponsablemente, Azshara y sus nobles empezaron a practicar sus conjuros con imprudente abandono. Cenarius y muchos de los elfos nocturnos ancianos y eruditos sabían que jugar con las volátiles artes mágicas sólo podía acarrear calamidades. Sin embargo, Azshara y sus seguidores se obstinaron en aumentar sus crecientes poderes.

Mientras sus poderes crecían, un nítido cambio se cernió sobre Azshara y los nobles. La altiva y distante clase alta se volvió cada vez más insensible y cruel hacia sus compañeros los elfos nocturnos. Un paño mortuorio cubrió la antaño fascinante hermosura de Azshara. Empezó a apartarse de sus bondadosos súbditos y rehusaba relacionarse con nadie que no fueran sus leales sacerdotes nobles.

Un joven sabio erudito llamado Furion Stormrage, que había estado estudiando los efectos del pozo durante mucho tiempo, empezó a sospechar que un terrible poder estaba corrompiendo a los nobles y a su amada reina. Aunque no podía comprender el alcance del mal que se acercaba, sabía que la vida de los elfos nocturnos pronto cambiaría para siempre …

World of Warcraft[editar | editar código]

En WoW Icon 16x16.gif puede leerse por medio de un libro llamado Los kaldorei y el Pozo de la Eternidad cuyo texto presenta algunas variaciones con respecto al publicado en la página oficial de World of Warcraft. Dicho libro puede encontrarse en la posada del Puerto de Menethil, la biblioteca de Ventormenta y la posada de las Cavernas del Tiempo. Cuenta para el logro Inv misc book 04.png [Erudito].


Los kaldorei y el Pozo de la Eternidad

Diez mil años antes de que los orcos y los humanos se enfrentaran en la Primera Guerra, el mundo de Azeroth era un vasto continente rodeado por mares infinitos. Aquella masa de tierra, conocida como Kalimdor, albergaba numerosas razas y criaturas dispares, pugnando por sobrevivir entre los salvajes elementos del mundo naciente. En el centro del continente oscuro había un lago misterioso de energías incandescentes.

El lago, conocido posteriormente como el Pozo de la Eternidad, fue el corazón de la magia y de los poderes naturales del mundo: Absorbiendo la energía de la Gran Oscuridad infinita del más allá, el Pozo actuaba como fuente mística, lanzando sus poderosos flujos por todo el espacio, diseminando la vida en todas sus formas, variadas y sorprendentes.

A través del tiempo, una tribu primitiva de humanoides nocturnos llegó cautelosamente hasta los confines del fascinante lago encantado.

Los nómadas humanoides ferales, atraídos por las extrañas energías del Pozo, fabricaron rudimentarias casas junto a sus serenas orillas. Con el paso del tiempo, el poder cósmico del Pozo afectó a la extraña tribu, haciéndola fuerte, sabia y prácticamente inmortal. La tribu adoptó el nombre de kaldorei, que en su lengua significaba "hijos de las estrellas". Para celebrar el nacimiento de su sociedad, construyeron magníficas estructuras y templos en la periferia del lago.

Los kaldorei, o elfos de la noche, tal como se les conoció posteriormente, adoraban a la diosa de la luna Elune, convencidos de que, durante el día, dormía en las refulgentes profundidades del Pozo. Los antiguos sacerdotes y videntes de los elfos de la noche estudiaron el Pozo con insaciable curiosidad, dedicándose a desentrañar sus insondables secretos y poderes. A medida que su sociedad prosperó, los elfos de la noche exploraron las tierras de Kalimdor y descubrieron a sus innumerables moradores.

Las únicas criaturas que les dieron tregua fueron los antiguos y poderosos dragones. Aunque las enormes bestias serpenteantes solían recluirse, ayudaban en gran medida a proteger las tierras conocidas de potenciales enemigos. Los elfos de la noche creían que los dragones se consideraban los protectores del mundo y que era mejor dejarlos solos con sus secretos.

Con el tiempo, la curiosidad de los elfos de la noche les condujo a conocer y entablar amistad con diversos seres poderosos, entre los cuales estaba Cenarius, un semidiós de los bosques primigenios. El benévolo Cenarius simpatizaba con los inquisitivos elfos de la noche y pasaba largas horas instruyéndolos en el conocimiento del mundo natural. Los serenos kaldorei desarrollaron una fuerte empatía por los bosques vivientes de Kalimdor y se deleitaban en el armonioso equilibrio de la naturaleza.

Sin embargo, con el paso del tiempo, que parecía eterno, la civilización de los elfos de la noche se expandió territorial y culturalmente. Sus templos, caminos y viviendas poblaban la totalidad del continente oscuro. Azshara, la bella e inteligente reina de los elfos de la noche, construyó un magnífico e inmenso palacio a la orilla del Pozo, en el que habitaba su servidumbre selecta, rodeada de fastuosas riquezas.

La selecta servidumbre, llamada Quel'dorei o nobleza, estaba al servicio de la reina y se consideraba superior al resto de sus hermanos de casta inferior. Si bien la reina Azshara era amada por todos sus súbditos, la nobleza era odiada en secreto por las masas envidiosas.

Azshara, que compartía con los sacerdotes la curiosidad por conocer los secretos del Pozo de la Eternidad, ordenó a la educada nobleza que desentrañara sus misterios y los difundieran por todas partes.

Los nobles se enfrascaron en su trabajo y estudiaron el Pozo incansablemente. Con el tiempo, desarrollaron la habilidad de manejar y controlar las energías cósmicas del Pozo. A medida que sus insensatos experimentos avanzaron, los miembros de la nobleza advirtieron que podían usar sus nuevos poderes para crear o destruir a voluntad. Los desafortunados nobles se tropezaron con la magia primitiva y habían resuelto dominarla.

Si bien sabían que, si se manipulaba irresponsablemente, la magia era inherentemente peligrosa, Azshara y sus nobles empezaron a practicar sus hechizos con imprudente abandono. Cenarius y muchos de los viejos y eruditos elfos de la noche advirtieron que jugar con las volátiles artes del encantamiento solo podría traer la ruina. Pero Azshara y sus seguidores continuaron extendiendo tenazmente sus incipientes poderes.

A medida que sus poderes crecieron, se produjo un cambio evidente en Azshara y los nobles. Los altivos y distantes aristócratas se volvieron cada vez más insensibles y crueles con los demás elfos de la noche. Un oscuro y perturbador manto envolvió la otrora fascinante belleza de Azshara. Se distanció de sus súbditos más cercanos y se negó a tratar con nadie que no fuera sus fieles sacerdotes aristócratas.

Un joven y audaz estudiante llamado Furion Tempestira, que había dedicado gran parte del tiempo al estudio de los efectos del Pozo, empezó a sospechar que un terrible poder estaba corrompiendo a los nobles y a su amada reina. Si bien consideraba inconcebible el mal que los acechaba, sabía que las vidas de los elfos de la noche pronto cambiarían para siempre...

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