El Diluvio del mundo

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El Diluvio del mundo es parte del Capítulo I de la Historia de Warcraft aparecida en la página web de World of Warcraft. Se trata a su vez de una revisión de la historia recogida en el manual de Warcraft III: Reign of Chaos en el que se llamaba La caída del mundo, con una explicación más extensa de los acontecimientos.

La historia no está recogida bajo ningún libro en WoW Icon 16x16.gif.

El joven erudito Furion Stormrage se dispuso a encontrar ayuda para su gente. Stormrage, cuyo propio hermano, Illidan, practicaba la magia de los nobles, estaba indignado por la creciente corrupción entre la clase alta. Convenció a Illidan para que renunciase a su peligrosa obsesión y partió para encontrar a Cenarius y lograr formar una fuerza de resistencia. La joven y hermosa sacerdotisa, Tyrande, accedió a acompañar a los hermanos en el nombre de Elune. Aunque ambos hermanos compartían su amor secreto por la idealista sacerdotisa, el corazón de Tyrande pertenecía a Furion. Illidan estaba dolido por el creciente romance de su hermano con Tyrande, pero sabía que el dolor de su corazón no era nada comparado con el dolor de su mágica adición…

Illidan, que dependía de las energías otorgadas por la magia, luchó para controlarse a sí mismo y para controlar su incontenible necesidad de utilizar las energías del pozo una vez más. Sin embargo, gracias al apoyo de Tyrande fue capaz de contenerse y ayudar a su hermano a encontrar al esquivo semidiós Cenarius. Cenarius, que moraba en los sagrados Claros de luna del lejano Monte Hyjal, accedió a prestar su ayuda a los elfos nocturnos e intentó encontrar a los dragones ancestrales para que les ayudaran. Los dragones, liderados por la imponente Alexstrasza, accedieron a mandar a sus poderosas unidades voladoras para enfrentarse a los demonios y a sus infernales líderes.

Cenarius, convocando a los espíritus de los bosques encantados, formó un ejército de ancianos hombres árbol y los lideró contra la Legión en un temerario asalto. Mientras los aliados de los elfos se reunían en el templo de Azshara y en el Pozo de la Eternidad, la gran guerra estalló. A pesar de la fuerza de sus nuevos aliados, Furion y sus compañeros se dieron cuenta de que la Legión no podría ser vencida simplemente con la fuerza marcial.

Mientras la titánica batalla rugía sobre la capital de Azshara, la delirante reina esperaba con expectación la llegada de Sargeras. El señor de la Legión se estaba preparando para pasar a través del Pozo de la Eternidad y entrar en el mundo que estaba siendo saqueado. Mientras su sombra increíblemente enorme se cernía cada vez más sobre la oscura superficie del pozo, Azshara reunió a sus seguidores nobles más poderosos. Sólo uniendo todas sus fuerzas en un único conjuro serían capaces de crear una puerta lo suficientemente grande como para que Sargeras entrase.

Furion, convencido de que el Pozo de la Eternidad era el cordón umbilical que unía al demonio con el mundo físico, insistió en que debían destruirlo. Sus compañeros, sabedores de que el pozo era la fuente de su inmortalidad y de sus poderes, se asombraron al escuchar su plan. Tyrande, al comprender la lógica de la teoría de Furion, convenció a Cenarius y a sus camaradas los dragones, para marchar sobre el templo de Azshara y encontrar el modo de cerrar el pozo para siempre.

Illidan, sabiendo que la destrucción del pozo le impediría volver a ejercer la magia, abandonó mezquinamente el grupo y partió para avisar a los nobles del plan de Furion. Debido a la locura que le provocó su adición y a su resentimiento hacia su hermano por el romance que mantenía con Tyrande, Illidan no sintió remordimientos por traicionar a Furion y ponerse de parte de Azshara y su corte. Illidan juró proteger el poder del pozo por encima de todas las cosas.

Con el corazón roto por la partida de su hermano, Furion llevó a sus compañeros hasta el corazón del templo de Azshara. Sin embargo, al irrumpir en la sala de la audiencia principal encontraron a los nobles en mitad del supremo encantamiento oscuro. El descomunal conjuro creó un vórtice inestable de poder dentro de las profundidades coléricas del pozo. Mientras la sombra demoníaca de Sargeras se acercaba cada vez más a la superficie, Furion y sus aliados se preparaban para atacar.

Azshara, que había recibido la advertencia de Illidan, estaba más que preparada para hacerles frente. La mayoría de los seguidores de Furion cayó ante los inmensos poderes de la reina. Tyrande, que intentaba atacar a Azshara desde la retaguardia, fue sorprendida por los guardias de la reina. Aunque logró vencer a los guardias, las heridas que le causaron fueron terribles. Al ver caer a su amor, Furion enloqueció y decidió terminar con la vida de Azshara.

Mientras la batalla se libraba dentro y fuera del templo, Illidan apareció entre las sombras cerca de las orillas del gran pozo. Creó unos frascos especiales y los llenó con las aguas resplandecientes del pozo. Convencido de que los demonios terminarían con la civilización de los elfos nocturnos, planeó robar las aguas sagradas y quedarse con sus energías.

La batalla que tuvo lugar entre Furion y Azshara llevó el poderoso conjuro de los nobles al caos. El inestable vórtice de las profundidades del pozo explotó e inició una catastrófica cadena de eventos que acabaría con el mundo para siempre. La masiva explosión sacudió los cimientos del templo y envió temblores por toda la torturada tierra. Mientras la horrible batalla entre la Legión y los elfos nocturnos se libraba en la capital en ruinas, el embravecido Pozo de la Eternidad se cerró sobre sí mismo y desapareció para siempre.

La catastrófica explosión resultante hizo añicos la tierra y ocultó los cielos...