El levantamiento de la Horda

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El levantamiento de la Horda es parte del Capítulo III de la Historia de Warcraft.

En WoW Icon 16x16.gif aparece otra versión retocada en forma de libro que los jugadores pueden leer.

Bajo el control secreto de Gul'dan y su Consejo de la Sombra, los orcos se fueron volviendo cada vez más agresivos. Construyeron enormes arenas donde los orcos afinaban sus habilidades guerreras en pruebas de combate y muerte. Durante ese período, unos pocos jefes de clanes denunciaron la creciente depravación de su raza. Uno de ellos, Durotan del clan Lobo Gélido, advirtió a los orcos que se perderían en el odio y la furia. Pero sus palabras fueron ignoradas, ya que jefes más fuertes como Grom Grito Infernal del clan Grito de Guerra dieron un paso adelante para defender una nueva era de guerra y dominación.

Kil'jaeden sabía que los clanes orcos estaban casi listos, pero necesitaba estar seguro de su lealtad absoluta. En secreto, hizo que el Consejo de la Sombra invocara a Mannoroth el Destructor, el recipiente viviente de rabia y destrucción. Gul'dan llamó a los jefes de los clanes y los convenció de que beber la sangre de Mannoroth, repleta de rabia, los haría totalmente invencibles. Liderados por Grom Grito Infernal, todos los jefes de clan excepto Durotan bebieron y por lo tanto sellaron sus destinos como esclavos de la Legión Ardiente. Fortalecidos por la rabia de Mannoroth, los jefes extendieron involuntariamente su subyugación a sus ignorantes hermanos.

Consumidos con la maldición de su nueva sed de sangre, los orcos buscaban liberar su furia sobre cualquiera que se alzara ante ellos. Sintiendo que la hora había llegado, Gul'dan unió a los errantes clanes en una única e imparable Horda. Sin embargo, sabiendo que varios de los jefes, como Grito Infernal u Orgrim Martillo Maldito lucharían por el control absoluto, Gul'dan colocó a un jefe de guerra marioneta para que gobernase a la nueva Horda. Y Gul'dan escogió para ello a Puño Negro el Destructor, un señor de la guerra orco particularmente depravado y cruel. Bajo la orden de Puño Negro, la Horda se probó a sí misma contra los sencillos draenei.

En el transcurso de pocos meses, la Horda erradicó a casi todos los draenei que vivían en Draenor. Solo un puñado de supervivientes dispersos logró evitar la asombrosa ira de los orcos. Emocionado con la victoria, Gul'dan se regocijó ante el poder y la fuerza de la Horda. Pero sabía que sin ningún enemigo contra el que luchar, la Horda se consumiría a sí misma con interminables peleas internas y un apetito imparable por la gloriosa carnicería.

Kil'jaeden supo que la Horda finalmente estaba preparada. Los orcos se habían convertido en la mayor arma de la Legión Ardiente. El astuto demonio compartió sus conocimientos con su amo Sargeras, que estaba a la espera, el cual estuvo de acuerdo en que la hora de su venganza finalmente había llegado.

World of Warcraft[editar | editar código]

En WoW Icon 16x16.gif puede leerse por medio de un libro cuyo texto presenta algunas variaciones con respecto al publicado en la página web de World of Warcraft. Dicho Libro puede encontrarse en la Sala de los Exploradores de Forjaz, Fuerte de Tiragarde y Rocal. Cuenta para el logro Inv misc book 04.png [Erudito].

El levantamiento de la Horda

Bajo el secreto control de Gul'dan y su Consejo de la Sombra, los orcos se volvieron cada vez más agresivos. Construyeron grandes estadios en donde ponían a punto sus virtudes guerreras en pruebas de combate y muerte. Durante este periodo, algunos jefes del clan clamaron contra la creciente depravación de su raza.

Uno de ellos, Durotan, del clan Lobo Gélido, advirtió contra la posibilidad de que los orcos se perdieran por completo en el odio y la furia. Sin embargo, sus palabras cayeron en saco roto cuando jefes más fuertes como Grom Grito Infernal del clan Grito de Guerra dieron la bienvenida a la nueva era de guerra y dominación.

Kil'jaeden sabía que los clanes orcos estaban prácticamente preparados, pero necesitaba estar totalmente seguro de su lealtad. En secreto, hizo que el Consejo de la Sombra llamara a Mannoroth el Destructor, la imagen viviente de la destrucción y la ira. Gul'dan convocó al clan de los jefes y les convenció de que beber la hirviente sangre de Mannoroth les haría virtualmente invencibles.

Conducidos por Grom Grito Infernal, todos los jefes de clan, exceptuando a Durotan, bebieron y, de esta manera, sellaron sus destinos como esclavos de la Legión Ardiente. Gracias al poder de la rabia de Mannoroth, los jefes involuntariamente extendieron su yugo a sus desprevenidos hermanos.

Consumidos por la maldición de su nueva sed de sangre, los orcos intentaron dar rienda suelta a su furia ante todo aquel que se cruzara en su camino. Sintiendo que había llegado el momento, Gul'dan reunió a los clanes guerreros en una única e imparable horda.

Sin embargo, sabiendo que varios jefes como Grito Infernal y Orgrim Martillo Maldito competían por lograr la supremacía, Gul'dan creó una marioneta para dirigir a esta nueva horda. Puño Negro el Destructor, un Señor de la Guerra orco particularmente depravado y despiadado, fue el escogido para convertirse en la marioneta de Gul'dan. Bajo la égida de Puño Negro, la Horda salió para probar su valía contra los simples draenei.

Transcurridos algunos meses, la Horda erradicó casi por completo todos los draenei que vivían en Draenor. Solo un pequeño puñado de supervivientes consiguió evitar la extraordinaria ira de los orcos. Exaltado por la victoria, Gul'dan se deleitaba con el poder y la fuerza de la Horda. Aun así, sabía que, sin enemigos que batir, la Horda se consumiría en luchas intestinas sin fin en su imparable apetito de matanza.

Kil'jaeden sabía que, finalmente, la Horda estaba preparada. Los orcos se habían convertido en el arma más poderosa de la Legión Ardiente. El astuto demonio compartió su conocimiento con su maestro y Sargeras admitió que, finalmente, había llegado el tiempo de la venganza.

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