Grito infernal (relato)

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Este artículo o sección aborda contenido proveniente de novelas o historias cortas de Warcraft.

Grito infernal es un relato corto escrito por Robert Brooks y publicado en la sección de relatos cortos de la página oficial en Agosto de 2014.

Antes de la dramática caída de Gul'dan, dos misteriosos forasteros llegan a Draenor con oscuras intenciones: el depuesto jefe de guerra de la Horda Garrosh Grito Infernal y el dragón bronce Kairozdormu . El nuevo relato de World of Warcraft, «Grito de Guerra», nos revela cómo los actos de estos dos forasteros pondrán en peligro mortal a los habitantes de Azeroth [1].

Personajes

Principales Secundarios Mencionados

Argumento

Tras escapar de su juicio en Pandaria, Garrosh y Kairoz llegan al Draenor de una línea temporal donde los clanes orcos aún no han bebido la sangre de Mannoroth ni se han entregado a la sed de sangre de la Legión Ardiente. Tras poner en duda Garrosh la utilidad de Kairoz en el plan de unir a los orcos, ambos se enzarzan en una discusión que acaba con la muerte del dragón de bronce a manos de un Garrosh aún encadenado.

Esa noche, Garrosh apareció en el campamento del clan Grito de Guerra y desde el anonimato, advirtió a su padre del oscuro destino que les aguardaba donde se entregarían voluntariamente como esclavos perdiendo su libertad. Grom le propuso que defendiera dichas afirmaciones en un mak'rogahn, una prueba de valía que llevaban a cabo los Grito de Guerra. Tras deshacerse de cuatro orcos en el foso de lucha, Garrosh se ganó el derecho a hablar con Grom. Ya en la tienda del Jefe de los Grito de Guerra, Garrosh descubrió que, tal y como le había dicho Kairoz, las líneas temporales no son idénticas y guardan diferencias unas con otras. En esta línea temporal, Garrosh nunca nació y aunque su madre murió de la misma manera que en su tiempo, Grom nunca llegó a ser padre y no había un segundo Garrosh bebé. Todo lo que le cuenta Garrosh sobre combatir un enemigo común a todos los orcos, hacen que Grom sospeche que se trate de las historias sobre los draenei con las que Gul'dan ha estado persuadiendo a los jefes de los clanes orcos. Garrosh comprendió que su padre necesitaría pruebas más sólidas que sus palabras sobre lo que Gul'dan pretendía, de modo que le convidó a dirigirse a las Piedras de la Profecía en Nagrand, donde utilizaría la esquirla con la que Keiroz pensaba crear todas las armas para combatir a la Legión Ardiente.

Al día siguiente, Garrosh, Grom y dos guardias Grito de Guerra se dirigieron a las Piedras de la Profecía en Nagrand con la esquirla para consultar a los espíritus. Allí se encontraba el anciano chamán Zhanak que se negó a que Garrosh participara por lo que su padre sería el único con oportunidad de comprobar la veracidad de la amenaza. El lugar se llenó de una neblina que transportó tanto Grom como Zhanak a una visión donde los orcos bebían la sangre de los demonios, adquirían la sed de sangre y marchaban unidos contra los draenei movidos por el inconmensurable poder que les otorgaba la Legión Ardiente. Grom nunca se había sentido tan fuerte, vio la invasión de Azeroth, la derrota de los orcos, los campos de internamiento donde fueron confinados, la languidez que les ocasionó la ausencia de energía vil, el nacimiento de Thrall... Pronto la visión de desvaneció al intervenir Garrosh. El anciano había muerto y Grom no había podido ver el final. Garrosh se lo contó; su muerte y la de los suyos y una moraleja, haber visto que el poder que tendrían todos los clanes orcos unidos, el poder de una Horda orca.

Finalmente Grom decidió hacer frente al nuevo poder que Gul'dan le ofrecería meses después. En secreto enviaría mensajeros para advertir al resto de clanes y cuando llegara el momento, todos los orcos se unirían para cumplir su destino. Ser conquistadores.


Véase también

Referencias

Fuente