Historias de la Caza

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Historias de la Caza es un libro que se encuentra en el Refugio Alblanco, en Monte Alto. Contiene la historia de los artefactos de los cazadores.

Contenido[editar | editar código]

Introducción[editar | editar código]

HISTORIAS DE LA CAZA

Hunter Crest.png

Redactadas por Holt Tornacuerno de la Senda Oculta.

Furia Titánica[editar | editar código]

Artículo principal:  [Furia Titánica]

FURIA TITÁNICA

El brillante guardián Mimiron fabricó muchas armas de fuego, pero la Furia Titánica fue su joya de la corona. Fue su primer rifle, diseñado para controlar la furia salvaje de las tormentas.

Mimiron entregó el arma a su buen amigo el guardián Thorim para que la usara en batalla. Thorim era un luchador legendario que se deleitaba con la caza y usó la Furia Titánica con gran cuidado y maestría. No hubo bestia, por muy poderosa que fuera, capaz de resistir el poder explosivo del rifle.

La Furia Titánica ha hallado en ti a alguien digno de perpetuar el legado de Thorim.

Caza sabiamente. Apunta bien.

PRIMERA PARTE

No fue una mente mortal la que ideó a la Furia Titánica, ni unas manos mortales las que la fabricaron. Los orígenes de este rifle se remontan a un ser alegre llamado Mimiron. Fue uno de los guardianes, una raza de nobles criaturas que lucharon contra los dioses antiguos e hicieron prisioneras a las perversas criaturas de debajo de la tierra.

Algunos de los compañeros guardianes de Mimiron sabían controlar la furia de las tormentas, mientras que otros eran poderosos guerreros. La fuerza de Mimiron era más mental que física. Su inteligencia y creatividad no conocían rival.

Mimiron dedicaba día y noche a trabajar con mecanismos exclusivos. Disfrutaba particularmente al experimentar con armas que los guardianes y sus sirvientes pudieran usar para proteger Azeroth. Cuando los terráneos sugirieron a Mimiron que confeccionara algo que pudiera golpear a los enemigos a distancia, el guardián se entregó a cumplir con el desafío.

No tardaría en desarrollar la primera arma de fuego de la historia, un rifle conocido como la Furia Titánica.

SEGUNDA PARTE

Los inventos de Mimiron no solían funcionar como debían. Al menos, no a la primera. Se dedicó al proceso de ensayo y error, a menudo en detrimento de sus fieles sirvientes, los mecagnomos.

Mientras hacía pruebas con una de las primeras versiones de la Furia Titánica, Mimiron incendió parte de su taller y causó daños a más de una docena de mecagnomos. El guardián aprendió mucho de aquel desastre. Una vez hubo reparado a los sirvientes dañados, Mimiron realizó una puesta a punto en la Furia Titánica. Se llevó el siguiente prototipo a una cumbre borrascosa, un lugar remoto donde nadie podría salir herido si el arma se descontrolaba.

TERCERA PARTE

La decisión de probar la Furia Titánica en lo más alto de una montaña acabó siendo desastrosa, pero también reveladora. Esta nueva versión del rifle había sido forjada con una extraña aleación de metales que, sin haberlo previsto, atraía la electricidad. Cuando Mimiron disparó el arma, salió un rayo de una de las nubes y partió la Furia Titánica en dos.

Mimiron no se enfadó ni sintió decepción. Estaba eufórico. Gracias al accidente tuvo una idea. El guardián volvería a montar la Furia Titánica, pero esta vez tendría en cuenta su conexión con los elementos.

La imbuiría del poder de las tormentas.

CUARTA PARTE

Extracto del cuarto capítulo de Los Ladrones de la Tormenta, por la historiadora Evelyna:

"Mimiron necesitaba ayuda para hacer realidad su idea de la Furia Titánica. Necesitaba al guardián Thorim.

Thorim dominaba los poderes crepitantes del cielo. Su guarida, el Templo de las Tormentas, servía de conducto de truenos y relámpagos. Era la forja perfecta para rehacer la Furia Titánica.

Un día de tormenta, ambos guardianes se pusieron manos a la obra. Thorim batalló contra vientos y rayos hasta doblegarlos a su voluntad. Concentró la tormenta con toda su furia en una esfera de energía llamada Chispa del Trueno, que vinculó a su templo.

Mimiron estaba listo. Canalizó la Chispa del Trueno hacia la Furia Titánica. Los rayos sacudieron el templo mientras el guardián encerraba la rabiosa tormenta dentro del rifle".

QUINTA PARTE

Extracto del undécimo capítulo de Los Ladrones de la Tormenta, por la historiadora Evelyna:

"Los terráneos tienen una leyenda de una época en la que 'el cielo se volvió loco'. Se dice que los truenos rugieron en los cielos desde los extremos remotos de Azeroth durante semanas. Casi todos los guardianes pensaron que algo terrible había sucedido y que el mismísimo cielo se había quebrado. Mimiron ignoró aquellos sonidos.

Varios guardianes, liderados por Loken, siguieron aquel ruido atronador por todo el mundo. Llegaron a encontrar su origen en una isla del sur, morada de monstruosos demosaurios y otras criaturas con escamas. Allí, en mitad de una caza, los guardianes descubrieron a Thorim acompañado de sus dos huargos, Hati y Skoll.

Loken se apresuró para llegar al lado del guardián y avisarlo de la furia celestial. Ahí fue cuando se dio cuenta de que el propio Thorim era el responsable.

Thorim había recibido la Furia Titánica de manos de Mimiron poco después de su creación y la había usado de inmediato en sus terrenos de caza favoritos. Sus propias energías amplificaron el poder explosivo del rifle. Con cada disparo, un trueno abría los cielos para retumbar sobre el mundo".

SEXTA PARTE

Extracto del vigésimo capítulo de Los Ladrones de la Tormenta, por la historiadora Evelyna:

"La única bestia que huyó de Thorim y sus huargos fue un monstruoso gusano jormungar. Esta criatura, cubierta de placas de piedra blanca, era la más grande de su especie.

Cuando Thorim vio al gusano, apuntó con la Furia Titánica. El primer disparo quebró su pellejo pétreo. Antes de que pudiera volver a disparar, la presa saltó y tiró la Furia Titánica al suelo. Thorim sometió al gusano solo con sus puños y lo obligó a volver a las profundidades.

Así empezó una cacería que se prolongó durante décadas. Thorim y sus huargos siguieron al jormungar por el norte, enfrentándose a él cada vez que emergía del subsuelo. En su último encuentro con la bestia, el guardián le disparó entre las placas de armadura. El jormungar huyó y jamás reapareció".

SÉPTIMA PARTE

Al final, la traición disolvió la unidad de los guardianes. Muchos eran prisioneros en la fortaleza de Ulduar. Thorim cayó en una depresión y se enclaustró en el Templo de las Tormentas. Ni siquiera la caza lo hacía feliz y guardó la Furia Titánica en su guarida.

Pasaron siglos y los sirvientes de los guardianes se expandieron por el gélido norte. Los vrykuls formaron clanes para dominar la tierra.

Un guerrero llamado Volund ansiaba algo más. Soñaba con ser el señor de todos los vrykuls. Para lograrlo, buscaba los poderosos mecanismos y armas que confeccionaron los guardianes. Sus viajes lo condujeron hasta un mecagnomo solitario. El vrykul tomó prisionera a la indefensa criatura mecánica y la obligó a revelar información sobre las creaciones de Mimiron.

A través del mecagnomo, Volund obtuvo datos sobre la Furia Titánica y su paradero.

OCTAVA PARTE

Después de la traición de Loken, Thorim se recluyó en el Templo de las Tormentas. Tuvo durante años unos episodios de sueño intermitentes, mientras Hati y Skoll campaban por la naturaleza a sus anchas.

Volund esperó a uno de esos periodos de letargo para robar la Furia Titánica. Atrapó a un poderoso protodraco y usó a la bestia para subir hasta el Templo de las Tormentas. Delante de las narices de Thorim, el audaz vrykul se hizo con la Furia Titánica y huyó de la guarida del guardián.

Cuando Thorim despertó y comprobó que la Furia Titánica no estaba, llamó a Hati y Skoll. Los huargos y su amo siguieron el rastro de Volund y fueron en su busca. El vrykul apenas se mantenía un paso por delante de sus perseguidores, pero sabía que no podría seguir así por siempre. Thorim y sus huargos eran cazadores de leyenda. Con el tiempo, darían con Volund y lo castigarían.

Junto a su mecagnomo prisionero y con las reliquias que había descubierto, Volund huyó del norte. Se trasladó muy al sur, hasta una región de la que solo había oído hablar: una tierra conocida como Tormenheim.

NOVENA PARTE

Extracto del tercer capítulo de El Falso Guardián, por el historiador Llore:

"Volund fanfarroneaba de su poder e instigaba a los vrykuls de Tormenheim a seguir sus órdenes. Como era de esperar, no lo obedecieron. Aún no. Unos cuantos vrykuls dieron un paso al frente para acallar la arrogancia del recién llegado. Volund los derribó a todos con la Furia Titánica, causando una explosión con cada disparo semejante a la pisada de un gigante.

Los vrykuls quedaron estupefactos al comprobar el poder de Volund. Portaba la fuerza de los guardianes y, por tanto, creyeron que se había ganado el favor de los míticos seres.

Volund se autoproclamó señor de la guerra y aglutinó a los guerreros de Tormenheim bajo su estandarte. Él y su ejército partieron de Tormenheim para conquistar las tierras colindantes por la gloria de los vrykuls".

DÉCIMA PARTE

Extracto del séptimo capítulo de El Falso Guardián, por el historiador Llore:

"El señor de la guerra Volund disponía de un gran número de efectivos y del armamento necesario para someter a las tierras alrededor de Tormenheim. Solo carecía de unidad.

Cuando las filas de vrykuls lucharon contra los poderosos drógbar cerca de Tormenheim, Volund comenzó a sospechar de sus seguidores. Pensaba que tenían un plan para asesinarlo y quedarse con la Furia Titánica. A fin de cuentas, si él se la había robado a un guardián, cualquiera podría acabar por robársela a él.

La paranoia de Volund lo llevó a torturar y ejecutar a muchos de sus aliados. El grueso de soldados vrykuls abandonó al desquiciado señor de la guerra y su otrora formidable ejército se vino abajo".

UNDÉCIMA PARTE

Muchos años después, y con Volund acercándose a la muerte, encomendó a su mecagnomo esclavo y a los pocos seguidores vrykuls que le quedaban que lo enterraran junto a la Furia Titánica. El señor de la guerra utilizó los mecanismos forjados por los guardianes que había robado como elementos de defensa para mantener a raya a los saqueadores de tumbas. Incluso después de muerto, Volund protegió su preciado rifle de manos ajenas.

Por suerte, la Furia Titánica no quedó enterrada para siempre junto al aspirante a conquistador. El rifle no se había forjado para propagar el terror ni ejercer la dominación, sino para proteger Azeroth.

Una vez recuperada, la obra maestra de Mimiron podrá cumplir su objetivo inicial. Ejercerá su poder allá donde haya oscuridad y sus disparos atronadores anunciarán la muerte de todo aquel que amenace al mundo o a sus habitantes.

Thas'dorah, Legado de los Brisaveloz[editar | editar código]

Artículo principal:  [Thas'dorah, Legado de los Brisaveloz]

THAS'DORAH, LEGADO DE LOS BRISAVELOZ

Ojalá pudiéramos volver a ver el verdadero esplendor de Quel'thalas. El objetivo original de Thas'dorah fue ayudar en la defensa del reino de los altonato, pero durante su dilatada historia el arma se convirtió en algo mucho más importante. Viajó desde Azeroth hasta los rincones más sombríos de El Vacío Abisal y derramó la sangre de la Legión Ardiente en territorio demoníaco.

La dueña legítima de este arco sigue desaparecida, pero Alleria Brisaveloz era tenaz y pragmática. Ella querría que un campeón digno lo usara para volver a infundir el temor en el seno de la Legión.

PRIMERA PARTE

Hace casi 7000 años, los altonato fundaron un nuevo hogar en los Reinos del Este. Su viaje había sido duro y la tierra era hostil. No obstante, el resultado final fue impactante.

Los elfos utilizaron una confluencia de líneas ley mágicas para levantar la ciudad de Lunargenta junto a la Fuente del Sol, un manantial de poder arcano puro. El reino de Quel'thalas se alzó sobre la tierra como un monumento resplandeciente de la gloriosa civilización que una vez rodeó las orillas del Pozo de la Eternidad.

Cuando la magia de la Fuente del Sol se expandió por el Bosque Canción Eterna, el árbol más antiguo comenzó a absorber su energía. Este gran árbol se llamaba Thas'alah, "Luz del Bosque". Toda la región parecía estar bañada por el resplandor de una primavera eterna que manaba de sus ramas encantadas.

Este arco se fabricaría con madera de Thas'alah y albergaría el legado de una familia altonato cuyos miembros demostraron su heroísmo durante miles de años.

SEGUNDA PARTE

Los elfos altonato de Quel'thalas habían repelido ataques constantes de los trols Amani. Para mantener a sus enemigos a raya, construyeron una serie de piedras rúnicas monolíticas que hacían las veces de resguardos contra los intrusos y también ocultaban a los elfos a ojos de la Legión cuando hacían uso de la magia arcana.

Los resguardos cumplieron con su función de mantener a los enemigos lejos de Lunargenta, debido en parte a su anclaje: los arcanistas elfos habían conectado las piedras rúnicas a Thas'alah, quedando conectados sus hechizos arcanos con la magia natural del árbol.

Sin embargo, el poder del árbol no podría mantener a salvo a los altonato cuando abandonaran la ciudad. Para eso necesitaban luchadores expertos.

TERCERA PARTE

Los trols Amani no querían lanzar ataques directos sobre Lunargenta. La magia de los elfos los mantuvo a raya durante varios milenios, pero finalmente los trols volvieron a atacar. El conflicto se conocería como las Guerras Trols y el número de muertos aumentó rápidamente. Se fundó una orden de guerreros llamados forestales para defender Quel'thalas.

El más grande de estos primeros forestales fue Talanas Brisaveloz, maestro del arco y el combate a distancia. Ascendió rápidamente en el escalafón y fue nombrado primer General Forestal de Lunargenta por su gallardía y valor. Los líderes de Lunargenta conmemoraron la ocasión declarando que su campeón obtendría un arma en consonancia con su nueva categoría.

Los forjadores de armas altonato comenzaron de inmediato con el trabajo.

CUARTA PARTE

Para fabricar un gran arco para Talanas se unieron tres artesanos expertos. Tallaron el cuerpo con una rama de Thas'alah e imbuyeron la madera con las aguas de la Fuente del Sol.

Sumergido en poder arcano, el arco comenzó a cambiar. Se endureció hasta volverse casi indestructible, sin perder su conexión con la magia natural de Thas'alah.

El arco irradiaba energía cuando fue recuperado de la Fuente del Sol. Talanas se sintió honrado por el regalo. Lo llamó Thas'dorah, que significa "Valor del Bosque".

Prometió que Lunargenta jamás caería mientras aquella arma protegiera las tierras de los altonato.

QUINTA PARTE

Talanas cumplió su promesa. El poder de Thas'dorah estaba tan bien forjado que incluso un novato habría sido capaz de acertar a un objetivo a cien pasos de distancia. En sus manos, cada flecha cantaba mientras volaba hacia su destino.

Los trols Amani no tardaron en temer a su arco, ya que verlo significaba estar a su alcance. Se vieron obligados a retirarse, con lo que los altonato pudieron establecerse más profundamente en el bosque.

Talanas Brisaveloz se convirtió en una leyenda por haber garantizado el dominio de Quel'thalas para las generaciones futuras.

SEXTA PARTE

Thas'dorah acompañó al linaje de los Brisaveloz durante miles de años. Los miembros de la familia dedicaron sus vidas a la defensa de Quel'thalas y, en cada generación, uno de ellos llevaba el arco al bosque para ahuyentar a los intrusos.

Ya que Thas'dorah nunca abandonó la región, siguió disfrutando de la magia radiante de la Fuente del Sol y de los bosques colindantes. Lento pero seguro, el arco mejoró de una forma que nadie podía prever.

Su fuerza no hizo más que aumentar y sus poderes comenzaron a manifestarse de modos sorprendentes. Cuando se lanzaba una flecha hacia un objetivo, otras flechas mágicas se unían a ella, directas al enemigo.

Incluso después de las Guerras Trols, Thas'dorah ayudó a impedir innumerables incursiones enemigas.

SÉPTIMA PARTE

Unos cuantos años antes de que la Horda invadiera Azeroth, la General Forestal de Lunargenta era Lireesa Brisaveloz, quien tenía tres hijas: Alleria, Sylvanas y Vereesa.

Al ser la mayor, Alleria debía adoptar el cargo de General Forestal, pero para ella la tradición o las expectativas no tenían la menor importancia. Decidió aplicar su entrenamiento a cuestiones prácticas, así que se convirtió en una Errante, miembro de un grupo de forestales centrados en combatir por los altonato por todo Azeroth. Se labró un nombre tras una serie de victorias rápidas y decisivas. Su hermana Sylvanas ascendería un día al liderazgo en su lugar.

Thas'dorah permaneció en manos de Lireesa. No se transmitiría a Alleria hasta que sobrevino la tragedia.

OCTAVA PARTE

Cuando la Horda lanzó su invasión, la mayoría de los reinos de Azeroth no creyeron que fuera una amenaza. Después de que los orcos arrasaran Ventormenta, unos cuantos líderes prestaron más atención. Los gobernantes de Lunargenta eran reacios a prestar una ayuda considerable a los humanos de Lordaeron, pero Alleria creía que los orcos poseídos por demonios eran un grave peligro para el mundo entero y, desobedeciendo órdenes, fue con su grupo de forestales hacia Lordaeron para luchar con bravura junto a la Alianza.

No fue hasta que los orcos se aliaron con los trols Amani y volvieron su atención hacia Quel'thalas que los altonato comprendieron la verdadera amenaza. Muchos forestales elfos -entre ellos Lireesa Brisaveloz, General Forestal- murieron en un sangriento ataque.

Sylvanas Brisaveloz se convertiría en la nueva General Forestal, pero entregó Thas'dorah a su hermana mayor Alleria. Sylvanas tenía que ayudar a asegurar Quel'thalas; confiaba en que Alleria, una Errante, tendría más posibilidades de vengarse en el frente.

Su instinto le dio la razón. Alleria infundió el temor en orcos y trols por igual y acabó con innumerables enemigos con sus flechas.

NOVENA PARTE

Al finalizar la Segunda Guerra, los orcos se retiraron a su mundo natal de Draenor y se congregaron bajo un nuevo jefe de guerra. Ner'zhul, antiguo cabecilla del clan Sombraluna, prometió que abriría portales a mundos por descubrir, listos para ser saqueados. La Alianza no tenía intención de permitírselo. Alleria se ofreció para unirse a la expedición de la Alianza como jefa de exploradores. Se llevó Thas'dorah consigo a Draenor.

La necesidad de venganza pesaba todavía en su corazón. No fue hasta que intimó con un humano, Turalyon, que empezó a imaginar un futuro más allá de aquella guerra.

La expedición de la Alianza combatió a la Horda por todo Draenor, pero Ner'zhul consiguió abrir innumerables portales. La tensión mágica sobre el mundo natal de los orcos era tan grande que lo dejó destrozado.

Los miembros de la Alianza que no habían escapado a través del Portal Oscuro, como Alleria y Turalyon, fueron dados por muertos.

DÉCIMA PARTE

Cuando se recuperó Thas'dorah del mundo de la Legión de Niskara, se renovaron las esperanzas de que Alleria hubiera sobrevivido a la destrucción de Draenor. Vereesa creía que su hermana mayor había proseguido su guerra contra el mal yendo a por la mismísima Legión Ardiente, persiguiéndola hasta los confines más profundos de El Vacío Abisal.

Al igual que Thas'dorah había absorbido poder de su plano nativo, también se había embebido de las caóticas magias que se arremolinaban por el Vacío. Sus flechas se hicieron más potentes, más certeras y más letales contra los esbirros de la oscuridad.

El arco se convirtió en un símbolo de la guerra contra la Legión, un medio para congregar a los mejores cazadores de Azeroth contra la horda demoníaca.

UNDÉCIMA PARTE

Quel'thalas no es lo que una vez fue. Thas'alah, el árbol a partir del cual se hizo este arco, fue talado por las fuerzas de Arthas Menethil. La fortaleza de la Ciudad de la Muerte se alza ahora sobre sus raíces marchitas. Los altonato sufrieron enormes bajas a manos de la Plaga, tantas que los pocos supervivientes se llaman a sí mismos elfos de sangre en memoria de esa tragedia.

Este arco se fabricó para proteger a los inocentes del mal. Y lo ha hecho de un modo admirable, en este mundo y en muchísimos otros.

Ahora ha sido devuelto a Azeroth. Lanzadas por uno de los mayores campeones del mundo, las flechas de Thas'dorah volverán a volar contra el mal.

Garra Feroz, Lanza de los Dioses Salvajes[editar | editar código]

Artículo principal:  [Garra Feroz]

TALONCLAW, LANZA DE LOS DIOSES SALVAJES

Esta lanza, fabricada antes de la Guerra de los Ancestros, tiene una punta única, curvada a semejanza del pico de un águila, y está imbuida de las energías de ancestros animales, o dioses salvajes. La Garra Feroz ha ayudado a los tauren a defender el mundo de Azeroth contra todos los enemigos y se legó al mayor cazador de la tribu Monte Alto hasta que se perdió. Quien la porte será honrado entre los tauren, para quienes es legendaria, pero será objeto de caza y vilipendio para la Legión.

PRIMERA PARTE

Mucho antes de la Guerra de los Ancestros, tribus tauren deambulaban por las extensas tierras salvajes de la antigua Kalimdor. La tribu Monte Alto estaba liderada por el jefe Moren Monte Alto, que salvó a Ohn'ahra, un dios salvaje en forma de espíritu de águila gigante, de un ataque de elementales de fuego. Como agradecimiento, el águila imbuyó la lanza de Moren de parte de su esencia y le otorgó poderosas facultades mágicas. Moren grabó el nombre de Ohn'ahra en el mango de su arma, que la gente acabó llamando Lanza del Águila en su honor.

Para conmemorar a otros héroes que encontró, enemigos a los que venció y hechos que presenció, Moren talló asimismo sus nombres en la Lanza del Águila. Cuando la lanza fue transmitida a sus descendientes, estos mantuvieron la tradición. Así, la lanza se convirtió en historia viva de la tribu Monte Alto.

SEGUNDA PARTE

Se esperaba que Eruna, nieta de Moren, se convirtiera en líder de su tribu. Pero antes de poder creerse digna de tal responsabilidad, se llevó la Lanza del Águila en peregrinaje, un rito iniciático para demostrar su valía. En las tierras del norte, corrió a defender a una familia de elfos de la noche de un conjunto de seres con tentáculos procedentes de una vasta cueva, siniestros seres de magia oscura, sirvientes de los dioses antiguos que dormitaban en lugares oscuros pero despertaban ahora. En la lucha se le unió un fiero oso que resultó ser un ancestro llamado Ursoc. Juntos, Eruna y Ursoc ahuyentaron a las extrañas criaturas.

Tras la batalla de Eruna Monte Alto junto a Ursoc, el colosal oso evaluó a Eruna y la juzgó digna. Ursoc le dijo que se aproximaba una gran oscuridad y que el mundo iba a necesitar fuertes guerreros y líderes para hacerle frente. Para ayudarla, bendijo su lanza y añadió su poder al encantamiento del arma. En señal de gratitud, Eruna grabó el nombre de Ursoc en el asta, retomando la tradición de la Lanza del Águila, y regresó con su gente, lista para liderarlos.

TERCERA PARTE

Mucho después del fallecimiento de Eruna, la lanza le fue entregada a Huln Monte Alto. Ante una invasión devastadora de la Legión Ardiente, Huln unificó a otras tribus tauren bajo su estandarte para unirse a los elfos de la noche en la lucha contra los demonios.

Durante una acalorada batalla, Huln intentó proteger al ancestro lobo de dos cabezas, Augurio, de las fuerzas de la Legión, pero la gran bestia resultó gravemente herida y envenenada con energía vil. Antes de sucumbir a la corrupción demoníaca, Augurio dio su último aliento de pureza a la lanza, incrementando los poderes que otros dioses salvajes habían dejado en su interior. Huln puso el nombre del ancestro en su lanza para que su coraje fuera recordado siempre.

CUARTA PARTE

Durante la Guerra de los Ancestros, Huln luchó junto a muchos guerreros que acabarían convirtiéndose en leyendas por derecho propio. Entre ellos estaba el elfo de la noche Jarod Cantosombrío, quien salvó la vida a Huln ante el ataque de un demonio en una de las últimas batallas de la guerra. Huln también grabó sus nombres en la Lanza del Águila. Incluso se cruzó con el mayor de todos los druidas, Malfurion Tempestira.

Según las leyendas relatadas por los ancianos de la tribu Monte Alto: "Huln entregó la lanza al druida, quien examinó el arma detenidamente y se fijó en el extremo afilado y curvo, modelado para parecer el pico de un águila, y en todos los nombres grabados en el asta por el tauren y sus ancestros. Malfurion se comunicó con los espíritus de su interior y dio su aprobación".

QUINTA PARTE

Los ancianos tauren aún cuentan que el señor de la fatalidad Xyburn asumió como misión personal erradicar su raza y que Huln juró matarlo. Los dos enemigos acérrimos chocaron finalmente durante la batalla por el Pozo de la Eternidad y su lucha solo terminó cuando Huln, aparentemente vencido, asestó un golpe casi mortal a Xyburn en la cara con su lanza. El demonio desvió por poco el arma, la cual, imbuida de poderes espirituales, se le clavó no obstante en el ojo izquierdo y lo dejó ciego de aquel lado.

Huln ganó su batalla, pero, antes de que pudiera matar al señor de la fatalidad, Xyburn -junto a la mayoría de demonios del centro de Kalimdor- fue expulsado de Azeroth. De vuelta en El Vacío Abisal, se lamió las heridas a la espera de la siguiente campaña de la Legión, jurando vengarse de Huln, de todos los tauren y del arma que le había arrebatado la vista. Pero Huln no tuvo descanso: poco después, el Pozo de la Eternidad implosionó y provocó enormes terremotos que desgarraron el mundo. Mientras la tierra de Kalimdor se estremecía y empezaba a resquebrajarse, Huln y su gente huyeron para salvar la vida.

SEXTA PARTE

Tras la Guerra de los Ancestros, las tribus tauren se separaron. Destruida su tierra ancestral en el Gran Cataclismo, Huln condujo a su pueblo en una misión para encontrar un nuevo hogar. Viajaron lejos y vieron muchas partes del modificado Azeroth antes de dirigirse a las Islas Abruptas, donde construyeron la aldea Tótem del Trueno a la sombra del pico más alto del archipiélago.

Tras haber puesto a su tribu a salvo, Huln Monte Alto legó la Lanza del Águila a su sucesor y fue a unirse a sus ancestros. Cuenta la leyenda que la mismísima Ohn'ahra apareció para llevarse el espíritu del gran jefe al cielo.

SÉPTIMA PARTE

Años después del fallecimiento del legendario Huln, la tribu Monte Alto se vio liderada por dos gemelas, Arien y Gardrel. Si bien Arien era mejor guerrera y sentía afinidad por la naturaleza, Gardrel era reconocida por su sabiduría superior y gran diplomacia. Antes que dividir la tribu o dejar su bienestar en las manos equivocadas, el anciano jefe nombró a Gardrel como nueva cabecilla y Arien se convirtió en Protectora de la Montaña, poseedora de la Lanza del Águila.

Las hermanas estaban contentas con sus funciones y Arien mantuvo a la tribu a salvo durante muchos años, usando las bendiciones que los dioses salvajes habían otorgado al arma. Le puso de nombre Garra Feroz, en honor a los dioses salvajes con quienes sus ancestros habían trabado amistad.

OCTAVA PARTE

Del diario de Arien Monte Alto, que describe el encuentro de su tribu con una orden de elfos de la noche llamada la Senda Oculta:

"Gardrel y yo guiamos a los elfos de la noche por las laderas de una montaña cercana. Cuando nos acercábamos a la cima, la Garra Feroz empezó a brillar y emanar poder. Llevada por el instinto, la levanté hacia el cielo y todos se asombraron -yo la primera- al ver una cascada de energía dorada brotar de la punta de la lanza y adoptar la forma de una gran águila. Pero Gardrel y yo recordábamos la historia de nuestra tribu y comprendimos que la misma Ohn'ahra había bendecido aquel lugar. En ese preciso instante supimos que aquel sitio sagrado debía ser renombrado como Cima Garfa".

Solo con la ayuda de la tribu Monte Alto pudieron los cazadores de la Senda Oculta -que habían venido a las Islas Abruptas expresamente a protegerse contra la Legión- construir su nuevo hogar, el Refugio Alblanco. Desde el trío de torres conocidas como las Tres Garfas, vigilaban la tierra y juraron estar listos por si la Legión Ardiente regresaba. Los elfos y los tauren aprendieron muchos unos de otros, y Arien acabó por unirse a la Senda Oculta, donde se convirtió en uno de sus principales miembros.

NOVENA PARTE

La tradición de transmitir la Garra Feroz al mejor cazador de la tribu Monte alto se mantuvo durante generaciones. Si había amenazas para la tribu o retos que superar, la lanza entraba en combate.

Cuando se corrió la voz de que una bestia misteriosa acechaba en las espesuras de Tormenheim, Nalmus Monte Alto cogió la lanza y se propuso domar a la criatura... o destruirla. El cazador fue despedido con un gran festín, y se cantó la épica tonada "Canción de la Garra Feroz" para traer suerte a Nalmus en su misión. Todos estaban seguros de que devolvería la paz y la tranquilidad a la tierra.

DÉCIMA PARTE

Cuando transcurrieron semanas sin saber de Nalmus, se envió una partida de búsqueda. Aunque buscaron por todas partes, no se encontró ni rastro del famoso cazador ni de su lanza, y varios miembros del grupo perecieron ante la bestia desconocida que merodeaba por las brumas.

Con los años, muchos otros bravos cazadores intentaron localizar a la criatura. De la mayoría no se volvió a saber nada, y la preciada lanza no se había vuelto a ver desde que Nalmus desapareció... hasta que tú, con la orientación y la bendición de la propia Ohn'ahra, recuperaste la legendaria arma. Al hacerlo, te convertiste en un cazador cuyo nombre será recordado.

UNDÉCIMA PARTE

Con la Lanza de los Dioses Salvajes en tus manos, eres un cazador prácticamente sin igual en todo Azeroth. Tu fuerza, tu agilidad y tu ferocidad te darán ventaja sobre casi cualquier presa -o enemigo- a quien pongas en tu punto de mira. Al contrario que otros cazadores con sus rifles o arcos, tú -al igual que Huln Monte Alto- prefieres enfrentarte cara a cara con tus adversarios. Has perfeccionado tus dotes para poner trampas, cazar y matar en tierra, pero ahora puedes saber lo que se siente al atacar como la gran águila Ohn'ahra. La lanza mejora tus habilidades para la supervivencia, lo que te permite dominar como nadie la espesura y, al igual que el águila, no necesitas ayuda, pues no tienes rival.

El poder espiritual de la Garra Feroz es tal que los santuarios o templos que resuenan con la fuerza de los dioses salvajes pueden responder a ella, y los sacerdotes de los dioses salvajes pueden sentir su presencia. Su propietario sería un invitado de honor en cualquier asentamiento tauren (siempre que no haya demostrado ser un enemigo de los tauren). Por otra parte, es probable que la lanza también llame la atención de los sirvientes del caos, así que no la blandas con temeridad.

Notas[editar | editar código]

Especulación[editar | editar código]

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El siguiente contenido son sólo especulaciones, observaciones u opiniones basadas posiblemente en datos oficiales de Blizzard. No debe tomarse como información oficial.

Se especula que en realidad Lireesa fue asesinada durante el tiempo que transcurrió entre la Primera y la Segunda Guerra.

Véase también[editar | editar código]

Últimos cambios[editar | editar código]

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