Kael'thas Caminante del Sol

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Para la estrategía de los encuentros en el Castillo de la Tempestad y en el Bancal del Magister, véase Kael'thas Caminante del Sol (tácticas) y Kael'thas Caminante del Sol (tácticas del Bancal del Magister).
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Kael'thas Caminante del Sol
Imagen de Kael'thas Caminante del Sol
Título El Rey del Sol, Señor de los elfos de sangre, Príncipe heredero de Quel'Thalas
Género Masculino
Raza Desdichado
Clase Mago sangriento, Archimago, Abisálico, Brujo
Afiliación Legión Ardiente (Él mismo)
Antiguas afiliaciones Alianza de Lordaeron, Quel'Thalas, Kirin Tor, Nueva Alianza, Fuerzas de Illidan
Ocupación Señor de los elfos de sangre, Amo del Castillo de la Tempestad, Rey no coronado de Quel'Thalas, Sirviente de Kil'jaeden
Localización Enterrado en Quel'Danas (historia)[1]
Puente de la Tempestad, Castillo de la Tempestad; o Asilo del Gran Magister, Bancal del Magister (online)
Estado Fallecido (historia); Matable (WoW)
Allegado(s) Anasterian (padre), Dath'Remar (ancestro)
Mentor(es) Kil'jaeden, Illidan Tempestira, Anasterian
Compañero(s) Al'ar (fénix)
"Quizás no te importen tus súbditos, pero me preocupo por los míos. He perdido demasiado al tratar con los humanos. Ahora sólo me quedo por los elfos - por los sin'dorei. Los hijos de la sangre."

El Príncipe Kael'thas Caminante del Sol (Kael'thas Sunstrider en Warcraft III) fue un alto miembro del Kirin Tor y el Príncipe de Quel'Thalas, el último de la dinastía Caminante del Sol. Tras la caída de Quel'Thalas, Kael'thas lideró a lo que quedaba de su pueblo al servicio de la Alianza. Tratando de aplacar la adicción de su pueblo a la magia, secretamente se alió con Illidan Tempestira y la Legión Ardiente. Fue tildado de traidor después de que su alianza con la Legión fuese revelada. Kael'thas conspiró para convocar a Kil'jaeden el Embaucador a través de la Fuente del Sol, pero sus planes fueron frustrados por la Ofensiva Sol Devastado y el sacrificio de Anveena Teague. Fue derrotado en el Bancal del Magister.

Biografía

Dalaran

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El príncipe Kael'thas fue un poderoso mago miembro de los Seis, la organización secreta que formaban los más altos cargos del Kirin Tor. Antes de la Segunda Guerra, él y los demás miembros del Consejo cuestionaron a Khadgar acerca de los orcos y los acontecimientos en Karazhan que condujo a la muerte de Medivh[2]. Durante este tiempo, su padre, el rey Anasterian mostró preocupación por la lealtad de su hijo - o hacia el Kirin Tor o hacia Quel'Thalas.[3] Kael'thas, junto a Krasus y a Antonidas, luchó contra los caballeros de la muerte que robaron el Ojo de Dalaran. Sin embargo, los caballeros escaparon con la ayuda del Vuelo Negro.

A pesar de su condición de príncipe real de Quel'Thalas tanto de su (presunta) posición en el Consejo de los Seis, Kael'thas demostró ser una persona accesible, y rápidamente enamoró a Lady Jaina Valiente. Su encanto y su "perfecto" rostro impresionó a la joven hechicera, aunque su anhelo por el príncipe Arthas Menethil de Lordaeron la habían reprendido a avanzar - como viajar para visitar la hermosa patria de los elfos, Quel'Thalas, donde la magia era aún más común que en Dalaran. Arthas, a su vez, llegó a ver a Kael'thas con celos, sabiendo que si la situación aprietase, Kael'thas terminaría victorioso. Más tarde, el propio Arthas fue a visitó Dalaran para estudiar, y Jaina comenzó una relación con él. Kael'thas no vio con buenos ojos esto.

Kael'thas decidió no mantener los campos de internamiento, teniendo en cuenta que el fracaso de los orcos para controlar su adicción a la sangre de demonio que ya eran una raza débil y sin valor. Esta opinión le puso en conflicto directo con Antonidas, Jaina y Arthas, que creían que todos los seres sensibles, letárgicos o no, tenían derecho a ser tratados con dignidad. Según ellos, todavía había esperanza para la redención de los orcos.

Por desgracia para el príncipe, esto pronto se convertiría en lo último de sus preocupaciones.

Kael'thas tuvó un problema con Nathanos Marris, y envió una carta a Quel'Thalas exigiendo a Sylvanas echarle del cuerpo de forestales. A pesar de esta oposición, Sylvanas insistió, y su respuesta fue simplemente que Nathanos sería un aliado leal.

Tercera Guerra

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Como miembro del Consejo de los Seis, Kael'thas estuvo presente cuando Kel'Thuzad fue expulsado de Dalaran.

Tras un giro dramático de los acontecimientos, el príncipe traidor Arthas asoló su propia patria y lideró un ataque a Quel'Thalas. Su brutal conquista del reino elfo dio como resultado la destrucción total de la Ciudad de Lunargenta, la profanación de una gran parte de los bosques, la destrucción de la legendaria Fuente del Sol, la masacre total de aproximadamente el 90% de los elfos nobles y el asesinato del padre de Kael'thas, el Gran Rey Anasterian Caminante del Sol.

Kael'thas se enteró de esto mientras estaba en Dalaran y Jaina intentó consolarlo. Kael'thas arremetió contra ella, reprendiendola por su relación con tal carnicería, e hizo una alusión final al hecho de que había elegido un monstruo antes que a él. Maldijo a los humanos y afirmó que sólo habían traído miseria a su pueblo. Con la muerte de su padre, Kael'thas sabía que ahora era su deber de guiar a su pueblo.[4]

Kael'thas abandonó Dalaran a su suerte, y se apresuró a ayudar a su pueblo. Una vez allí, se reunió con los sobrevivientes y evacuó a tantos como pudo, y llegó a quemar varios de los bosques contaminados. Kael'thas se observó la mismísima Fuente del Sol contaminada, y fue testigo de sus oscuras y retorcidas energías. Ante el temor de una catástrofe mayor, Kael'thas la destruyó. Este acto, caro pero necesario, salvo a los elfos de un sombrío destino. Sin embargo, la destrucción de la Fuente significó también la pérdida de su fuente de poder, y los quel'dorei se hundieron en una apatía provocada por la falta de la magia.[5]

Kael'thas renombró a su pueblo como "elfos de sangre" en honor a sus hermanos caídos, y se comprometió a restaurar la gloria del reino.

Aunque su padre se retiró de la Alianza antes del ataque de los no-muertoss, Kael'has decidió unirse a las filas de lo que entonces se llamó la "Nueva Alianza", que luchaba contra la Plaga en Lordaeron. Esta cooperación dio a los elfos de sangre una excelente oportunidad para reclamar su venganza contra los no-muertos, pero también para su mayor desgracia los puso bajo las miradas indiscretas del Gran mariscal Garithos.

Antes de partir hacia Lordaeron, Kael'thas eligió un destacamento de sus mejores soldados para que lo acompañesen. También recuperó el cráneo de su padre Anasterian, así como los fragmentos de su hojarruna  [Felo'melorn], que reforjaría más tarde. La mayoría de los sobrevivientes de Quel'Thalas se quedaron atrás, bajo la responsabilidad del gran forestal Lor'themar Theron, que le confió la tarea de proteger lo que quedaba de su pueblo y de su reino.

Kael'thas oficialmente decretó que sería su padre el último rey de Quel'Thalas, y fue titulado como "príncipe", "Señor de los elfos de sangre" o "Rey del Sol" a partir de entonces.[6]

La caza de Illidan

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Kael'thas en Warcraft III

Tras la destrucción de Lunargenta, Kael'thas y sus compañeros comenzaron a sentir un gran vacío en su interior, como un hambre insaciable, un desequilibrio preocupante. Pero no tenían tiempo para preocuparse de ellos, sus misiones les dejaba respirar.

Los elfos de sangre estaban de guardia en el Bosque de Argénteos, cuando algo pareció sacudir a los no-muertos que infestaban Dalaran y sus alrededores. Comenzaron a atacar a los puestos de avanzada de Kael'thas, lo que obligó al príncipe a reunir a sus tropas y buscar refugio en el otro lado del río Arevass.

Mientras cargaban los carros de suministros,, aparecieron dos elfas de la noche. Se presentaron como el Maiev Cantosombrío y Tyrande Susurravientos y afirmaron haber cruzado el mar en busca de Illidan Tempestira. Cuando Kael'thas especuló que la agitación en Dalaran fuese tal vez causada por Illidan, Tyrande inmediatamente ofreció su ayuda con la esperanza de que pudiese ayudar a encontrar al traidor. Maiev aceptó de mala gana, diciendo que era una pérdida de tiempo. Juntos, tomaron el camino hacia la Aldea Piroleña, donde los elfos de sangre esperaban recuperar los suministros que habían enterrado. Los refuerzos se unieron a ellos en el camino, y cuando Maiev preguntó a Kael'thas dónde estaban el resto de su pueblo, les contó la caída de Quel'Thalas. Tyrande simpatizó con él, pero le advirtió que la venganza y la ira eran muy malos consejeros.

Cuando llegaron a Piroleña, cayeron en una emboscada de no-muertos. Después de rechazar la primera oleada, se dieron cuenta de que la caravana no podría sobrevivir a un segundo ataque. Maiev y Kael'thas cruzaron el puente a toda prisa, mientras que Tyrande luchó sola en el otro lado para darles el tiempo suficiente. Abrumada, apeló al poder de Elune para destruir a sus enemigos. El poder derrumbó el puente bajo sus pies, y la sacerdotisa fue arrastrada por el río. Kael'thas quiso ir en su ayuda, pero Maiev le detuvo, diciendo que Tyrande era una guerrera y sabía los riesgos. Entonces pidió al príncipe que honrase su promesa y la ayudarse a capturar a Illidan.

Siguiendo su rastro, Kael'thas y Maiev descubrieron que Illidan estaba en las ruinas de Dalaran y llevaba un extraño ritual con un misterioso artefacto. Fue entonces cuando Malfurion se unió a ellos e informó que Illidan había tomado el Ojo de Sargeras, y estaba utilizando su poder para destruir Rasganorte. Sin perder un instante, los elfos de la noche se abrieron camino al sitio del ritual, mientras que Kael'thas y sus hombres protegieron las bases de los no-muertos. Se las arreglaron para detener el hechizo, tras ello, Malfurion se enfrentó a su hermano y le reprochó haber causado indirectamente la muerte de Tyrande. Al oír estas palabras, Kael'thas intervino y sugirió que había una posibilidad de que aún estuviese viva. Maiev, que habría preferido que esa posibilidad nunca se mencionase, le ordenó secamente que se callara.

Al darse cuenta del engaño de Maiev, Malfurion liberó a Illidan y fueron a rescatar a su amada. La guardiana salió en su persecución, dejando a Kael'thas y sus hombres atrás.

El alzamiento de los elfos de sangre

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Ver también: Fragmentos de la AlianzaNueva Alianza
Kael'thas en las Mazmorras de Dalaran.

Kael encontró a su superior, el Gran mariscal Garithos, e le informó sobre la razón de su tardanza en Dalaran. Garithos, que apenas ocultaba su desprecio por las razas no humanas, lo calificó como la historia de los elfos de la noche como una excusa fantástica y le dijo estaba a punto de irse a luchar contra el avance de una tropa de no-muertos en pie de las montañas. Kael'thas se apresuró a ofrecer su ayuda, pero Garithos tenía otra cosa en mente. El mariscal tenía buenas razones para creer que otro batallón se acercaba, y ordenó a los elfos de sangre restaurar los observatorios arcanos, con el fin de anticipar la llegada de las fuerzas enemigas. Kael'thas obedeció sus órdenes, pero cuando llegó a la orilla del lago Lordamere, se encontró que los astilleros fueron destruidos. Cuando se preguntaba cómo podría cruzar el agua, una bruja naga llamada Lady Vashj apareció y le ofreció su ayuda. Como a Kael'thas le parecía sospechosa tal ofrenda, le dijo que las dos razas compartían los mismos ancestros (los Altonatos) y el mismo enemigo (la Plaga). Con los barcos que les dieron, los observatorios no tardaron en repararse.

Cuando Garithos volvió del frente, culpó a Kael'thas por confraternizar con los naga. El príncipe se esforzó para convencerlo de que no representaban ninguna amenaza, pero el mariscal interrumpió su explicación y le advirtió de que la traición no sería tolerada. Antes de partir otra vez hacia el frente, dejó al elfo a cargo de la defensa de la ciudad. Al día siguiente, un emisario de Garithos llegó para prevenir que un ejército de no-muertos se reunían en el oeste, y que dependía de Kael para derrotarles. Para disgusto del príncipe, el mensajero requisó la infantería, la caballería y las unidades de apoyo. Los elfos de sangre se quedaron solos, y los puestos de avanzada pronto cayeron en manos de la Plaga. Una vez más, Lady Vashj se reunió con ellos. Kael dudó en colaborar de nuevo con ellos, pero pronto se dio cuenta de que sus hermanos no lo lograrían solos. Aceptó su ayuda, y las fuerzas combinadas de los sin'dorei y de los naga prevalecieron ante los no-muertos.

Tras la batalla, Kael'thas describió a Vashj el vacío que se había apoderado de su pueblo desde la destrucción de Quel'Thalas. La bruja le explicó que, al igual que los naga, los elfos de sangre habían desarrollado una adicción a las energías arcanas, y si no podían encontrar un sustituto a la Fuente del Sol, finalmente la falta de magia resultaría fatal. De repente, Kael'thas oyó acercarse a Garithos y recomedó Vashj encarecidamente huir, pero los humanos tuvieronn tiempo para ver a los naga en la lejanía. Garithos le declaró que tenía suficientes como para deshacerse de los elfos de sangre y los encerró en las Mazmorras de Dalaran.

Vashj entró en las mazmorras a través de las alcantarillas de la ciudad y liberó a Kael'thas, después ayudó al príncipe a rescatar a sus hermanos. A continuación, les habló del portal interdimensional de Kel'Thuzad, a través del cual los elfos de sangre podrían escapar de la opresión humana y unirse a su maestro Illidan, que estaba esperando al otro lado del portal. Avanzaron hasta la salida luchando contra todos aquellos que estuviesen en su camino y Kael'thas no tuvo más remedio que matar a uno de sus antiguos compañeros, el Carcelero Kassan, con el fin de escapar. Después de salir de las mazmorras, los elfos y los naga atravesaron el portal a través del cual entró Archimonde en Azeroth.

Kael se encontró en medio de las devastadas llanuras de la Península del Fuego Infernal y Vashj le reveló que este mundo fraccionado, ahora conocido como Terrallende, fue una vez Draenor, el hogar de los orcos. Durante días, buscaron el rastro de Illidan. Se encontraron con que el el maestro había sido capturado por Maiev y estaba a punto de regresar a su base en una jaula. Los elfos de sangre y los naga se precipitaron a atacar y derrotaron a las fuerzas de Maiev. LLevaron a Illidan a su propia base, donde pudieron abrir las cerraduras mágicas de la jaula.

Kael'thas se convirtió en un mago sangriento, armado con sus esferas glaucas características.

El elfo de la noche, satisfecho con la tenacidad de sus siervos, explicó las razones de su presencia en aquellas devastadas tierras. Para escapar de la ira de su maestro, Kil'jaeden, Illidan huyó a Terrallende. Sin embargo, para su sorpresa, se la encontró invadida por el el señor del foso Magtheridon y su ejército de orcos viles, jutno con los demonios que llegaban a través de las puertas dimensionales de Ner'zhul. Kael'thas, con la esperanza de que Illidan pudiese curar a los elfos de sangre de su adicción a la magia, le preguntó si podía ayudar a su pueblo. El semidemonio respondió que, por degracia, no, que no había cura para su malestar, pero prometió al príncipe que si los sin'dorei se unían a él, les proporcionaría suficiente energía mágica para mantener siempre su hambre saciada. Al oír estas palabras, Kael'thas juró lealtad a Illidan. El elfo de sangre Rommath fue enviado de vuelta a Quel'Thalas para propagar el mensaje de Illidan de una nueva patria.

Kael'thas, Vashj y su amo se comprometieron a cerrar uno por uno los portales dimensionales para detener las oleadas de demonios que salían de ellos. Durante su búsqueda, encontraron un campamento de draenei asaltado por los orcos, y fueron en su ayuda. Akama, el anciano de la tribu, agradeció la ayuda y ofreció su lealtad a Illidan. Juntos, lograron cerrar todas las puertas y se prepararon para atacar el Templo Oscuro de Magtheridon. Illidan, Kael, Vashj, Akama y sus fuerzas se infiltraron en la fortaleza y derrotaron al señor del foso en su sala del trono.

El triunfo fue efímero. Una lluvia de fuego cayó sobre el templo, y Kil'jaeden apareció. Lleno de rabia, el eredar castigó a Illidan por su fracaso y le dio una última oportunidad para redimirse: destruir el Trono Helado.

Kael'thas, junto con Vashj y Akama, se convirtió en uno de los líderes de las Fuerzas de Illidan.

El asalto al Trono Helado

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Kael'thas y sus nuevos aliados regresaron a Rasganorte, donde conocieron inmediatamente a Anub'arak y su problemática raza. A pesar de que se mantuvieron en la bahía, las fuerzas de Illidan avanzaron lentamente hacia el Glaciar de Corona de Hielo.

Cuando Arthas, corriendo en ayuda de su maestro, desembarcó en el continente helado, los elfos de sangre, sedientos de venganza, le atacaron en masa con dracohalcones. Con la ayuda de su aliado Anub'arak, Arthas consiguió su retirada y se encontró con un viejo conocido: Kael'thas, blandiendo la reforjada espada  [Felo'melorn]. Después de un intercambio de palabras envenenadas, Arthas cargó contra el príncipe, pero éste se teletransportó en el último momento. El caballero de la muerte se adentró entonces en las profundidades de Azjol-Nerub, para alcanzar el Trono de Hielo ante sus enemigos. Cuando salió, Kael'thas atacó de nuevo.

Los dos parecían estar bastante igualados; Felo'melorn demostró ser un digno rival para la poderosa Agonía de Escarcha. Sin embargo, la balanza se desequilibrió a favor de Arthas, a pesar del poderoso hechizo de Kael'thas hechizo y la increíble habilidad para parar ataques de Felo'melorn. Al darse cuenta de que no podía superar a su oponente, cuyos poderes fueron potenciados por la proximidad al Rey Exánime y creyendo que tenía el tiempo suficiente para que Illidan derrotase a su amo, el príncipe utilizó su magia para desaparecer.[7]

Como tal, Arthas sólo le quedaba un obstáculo más - Illidan. As such, Arthas was left with only one more obstacle - Illidan himself.

Tras una feroz batalla, el caballero de la muerte venció al cazador de demonios. Kael'thas y Vashj observaron a su amo derrotado en la nieve y fueron testigo del triunfo de Arthas. Recogieron el cuerpo inconsciente de Illidan y regresaron sin demora a Terrallende.

De vuelta a Terrallende

TBC Esta sección aborda contenido exclusivo de The Burning Crusade.
Kael'thas en el Castillo de la Tempestad

De vuelta a Terrallende, Kael'thas comenzó a tramar un plan para satisfacer la sed de magia de los elfos de sangre y conquistar las nuevas tierras para su pueblo. Sin embargo, no olvidó a sus hermanos que se habían quedado en Azeroth. De hecho, ordenó a uno de sus más fieles servidores, el Gran magister Rommath volver a Quel'Thalas acompañado de un batallón de sus magistri más poderosos. Rommath propagó las lecciones de Illidan sobre la absorción de energía mágica, y decidió atribuir su autoría al propio príncipe. Kael'thas también proclamó a Lor'themar Theron el Señor Regente de Quel'Thalas y le confió la tarea de garantizar la integridad del reino hasta su regreso. Envalentonados por la promesa de su príncipe y la recuperación de su patria, los elfos de sangre comenzaron a trabajar para reunirse con su príncipe en el prometido paraíso de Terrallende.[8]

Con este fin, los elfos de sangre de Azeroth forjaron una alianza con la Horda.

Kael'thas, con algunos de sus más poderosos sirvientes, reclamaron la región Tormental Abisal, donde abundaba la mmagia, y la convirtieron en su base de operaciones. De inmediato ordenó la destrucción del [[Poblado Kirin'Var y el asesinato a sangre fría de sus habitantes, un acto que no dejó lugar a dudas de su odio hacia el Kirin Tor. Luego lanzó un asalto a la ciudadela del Castillo de la Tempestad, donde asistió en persona. Fue capaz de vencer a sus poderosos defensores - incluyendo un naaru, llamado M'uru, quien Kael'thas envió de a Lunargenta para servir como fuente de energía para su pueblo.

Los draenei que ocupaban la ciudadela se vieron obligados a huir a bordo de su propio barco, el Exodar. Agentes del príncipe inmediatamente fueron en su busca, que acabaron estrellándose en Azeroth. Kael'thas dio la orden a sus hombres de seguir alos draenei y abrir un portal capaz de llevar refuerzos del Castillo de la Tempestad para matar a los supervivientes.[9]

Más tarde, envió a Voren'thal el Vidente y a sus fuerzas a atacar la Ciudad de Shattrath, la base de los Sha'tar. Sin embargo, para sorpresa de los defensores de la ciudad, Voren'thal depuso las armas y desertó. Esta traición asestó un terrible golpe a Kael'thas ya que entre los hombres de Voren'thal fueron algunos de sus soldados y magistri más poderosos.

Tenía en su poder uno de los viales de la eternidad, que le fue otorga por Illidan, al igual que Vashj.[10]

Una alianza impura

TBC Esta sección aborda contenido exclusivo de The Burning Crusade.
Kael'thas y sus tenientes en el Castillo de la Tempestad.

Los Arúspides no tardaron en descubrir que Kael'thas le había dado la espalda a Illidan y abrazado las ideas de la Legión

Kael'thas, alertado sobre la locura de Illidan (provacada por su derrota ante Arthas Menethil en Corona de Hielo, cuatro años antes), "cambió de amos por unos que pagaban mejor", según cuenta el magister Theledorn. La decisión de Kael'thas de aliarse con la Legión no solo fue una traición a Illidan, sino también a la Horda y a su propio pueblo - la mayoría de elfos de sangre que había peregrinado desde Azeroth. En La Forja de Maná: Ara, los agentes de la Legión usan a los criados de Kael'thas, los Furia del Sol, para despachar sus órdenes.

Los Arúspides, dándose cuenta de que la apuesta de poder de Kael'thas llevaría a la raza de elfos de sangre a la perdición, se mostraron dispuestos a continuar luchando contra él y sus fanáticos seguidores, con la esperanza de poder salvar a su gente.

La Clave de Condenación

TBC Esta sección aborda contenido exclusivo de The Burning Crusade.

A través de sus espías en la orden de chamanes del Anillo de la Tierra durante sus incursiones en el Valle Sombraluna, Kael'thas supo de la existencia de un artefacto llamado Clave de la Condenación. Era un pergamino que contenía las palabras pronunciadas por Gul'dan para romper la conexión de los orcos con los espíritus de su tierra y podría tener unos efectos parecidos al hechizo que los Thaurissan invocaron por error para traer a Ragnaros a Azeroth para destruirlo.

Se las arreglaron para obtener la fórmula en el tiempo y se les dio la tarea de invertir la Tempestad para detener las acciones del príncipe.

Khadgar y A'dal descubrieron los planes de Kael'thas, y solicitaron la ayuda de cualquier aventurero que quisiera tratar de impedirlo.[11] A través de sus esfuerzos se recuperó la clave, privando a Kael'thas de la poderosa arma. Se concedió a estos valientes aventureros la llave de la tempestad, y fueron enviados a desàchar al mismísimo Kael'thas.

Derrota

Kael'thas tras su derrota en el Castillo de la Tempestad

El príncipe Kael'thas fue finalmente acorralado en el corazón de la fortaleza, El Ojo. Fue derrotado, aunque la llegada a tiempo de la sacerdotisa Delrissa evitó su muerte. Proyectó una imagen de sí mismo en la Ciudad de Shattrath y se burló de A'dal por no haberlo matado, alegando que él mismo había sido más eficaz en su conquista del buque naaru.

El silencio desciende sobre Shattrath.
Los pensamientos de A'dal invaden tu mente.
Kael'thas Caminante del Sol ha sido derrotado por <nombre> y sus aliados.
Es hora de acabar con los elfos de sangre que quedan en el Castillo de la Tempestad. Coged vuestras armas y dejad que el Canto de batalla de A'dal te envuelva!
Un fénix de fuego, símbolo de Furia del Sol, aparece ante A'dal, seguido de una imagen de Kael'thas Caminante del Sol.
Kael'thas Caminante del Sol grita:¡Tus monos fallaron al acabar el trabajo naaru! Derrotado pero vivo... Nosotros no cometimos el mismo error cuando tomamos el control de tus barcos voladores.
Kael'thas Caminante del Sol grita: ¿Y todo ¿para qué? ¿abalorios? Llegáis demasiado tarde. Los preparativos ya han comenzado. Pronto el maestro estará preparado para su regreso.
Kael'thas Caminante del Sol grita: ¡Y ni vosotros ni ese tonto de Illidan podréis detenerme! Ambos me habéis servido sin saberlo para lograr mis propósitos.
Kael'thas Caminante del Sol grita:¡Bajad vuestras armas y sucumbid ante el poder de Kil'jaeden!

El Rey del Sol vuelve a casa

Kael'thas en el Bancal del Magister.

A pesar de su derrota, Kael'thas sobrevivió con la ayuda de la sacerdotisa Delrissa y sus planes continuaron según lo previsto. Su apariencia física cambió: su piel palideció, un cristal de energía vil quedó atravesado en su pecho como consecuencia de la caída al abismo en el Castillo de la Tempestad, y una de sus esferas glaucas desapareció. Habiendo reunido la suficiente energía de las forjas de maná de Tormenta Abisal, Kael'thas volvió a Quel'Thalas para activar la Fuente del Sol - no como la fuente mágica que conoció su pueblo sino como un portal que le permitirá invocar a su nuevo maestro, Kil'jaeden, de la misma forma que el Pozo de la Eternidad fue usado para invocar a Sargeras diez mil años antes.[12]

Kael'thas hizo su regreso a Quel'Thalas y asaltó personalmente la Ciudad de Lunargenta junto con sus elfos sangrevil para secuestrar a M'uru. El matriarca de los caballeros de sangre, Lady Liadrin, fue testigo de esto y viajó a Shattrath - renunciando a su lealtad a la Casa Caminante del Sol y ofreciendose a luchar junto a los Sha'tar por el bien de Lunargenta.[13]

Después de esto, las fuerzas combinadas de los Arúspices y de los Aldor formaron la Ofensiva Sol Devastado, dedicada a poner fin a las oscuras ambiciones del príncipe. Kael'thas se trasladó al Bancal de Magister, fortaleció la isla con sus últimos servidores leales y con ayuda de la Legión Ardiente, y secuestró al avatar mortal de la Fuente del Sol - Anveena, quien había sido puesta bajo protección de los elfos de sangre en Quel'Thalas.

Dentro del Bancal, los héroes, ayudados por Kalecgos, lucharon hasta llegar el santuario interior del demenciado príncipe. Siendo una sombra de lo que fue, Kael'thas fue derrotado y la Ofensiva Sol Devastado cortó su cabeza. Esta vez, sus últimas palabras no fueron un grito de amor por su patria, sino el deseo que todo el mundo tuviese una muerte rápida y violenta[14]

Legado

La traición de Kael'thas tuvo un efecto de shock para el Reino de Quel'Thalas, y como Kael'thas fue el último miembro conocido de la dinastía Caminante del Sol, el Señor Regente Lor'themar Theron se convirtió en el único líder de los elfos de sangre. Los elfos de sangre olvidaron rápidamente sus nobles intenciones, ahora lo veían como un traidor que vendió su alma a la Legión Ardiente y trató de hacer lo mismo con su pueblo. Sin embargo, todavía se pueden ver las estatuas suyas en Quel'Thalas y en la Ciudad de Lunargenta.

Irónicamente, las acciones que emprendió después de haber caído en la locura contribuyeron indirectamente a la redención de los sin'dorei. En efecto, la eliminación de M'uru fue el detonante de una serie de acontecimientos que condujeron a su muerte sin duda, pero también llevó a que el profeta Velen revitalizase la Fuente del Sol con el "corazón" de los naaru. Por lo tanto, si el pueblo de Kael ahora disfruta de una nueva fuente de magia, tanto sagrada como arcana, es en parte gracias a él.

Rommath, que parece haber sido el más afectado que nadie por la traición de su amo, reveló que el príncipe fue enterrado en Quel'Danas.[15]

Kael'thas Caminante del Sol con sus camaradas.

La caída de Kael en desgracia sirve como un recordatorio a los elfos de sangre de los peligros que puede acarrear seguir a un líder retorcido y cruel.

La lealtad de Dalaran

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Jaina Valiente conjuró una visión del pasado del Kirin Tor, citando a Kael'thas como uno de sus más grandes traidores. Aethas Atracasol comparó el liderazgo cruel de Garrosh Grito Infernal con el propio Kael'thas, viendo sus métodos y su efecto en los sin'dorei igualmente catastróficos.

Personalidad

Su personalidad estaba dominada por sus emociones y sentimientos extremos: el odio a los no-muertos que asoló su país, la aversión a la Alianza (a quien acusa de haber abandonado a los elfos de sangre), la desesperación por la adicción de su pueblo a la magia y el dolor por la destrucción de su reino. Sin embargo, fue un experto en la manipulación de las energías mágicas de los demonios para alimentar su adicción y enseñó a sus hermanos a hacer lo mismo. Muchos eran los que le calificaban de loco y peligroso, y no iban por mal camino. Sin embargo, fue principalmente un líder dedicado a sus súbditos con la noble intención de salvar a su pueblo, incluso si eso significaba la masacre de sus antiguos seguidores y aliados.

En el RPG

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Antes de Kael abandonar a la destrozada Quel'Thalas, se las arregló para salvar el cráneo de su padre, Anasterian, de las ruinas.[16] El cráneo es uno de los artefactos que los Vuelos Rojo y Verde pensaban que serían necesarios para restaurar la Fuente del Sol.[16]

Citas

The Frozen Throne

Kael'thas en la cinemática del El Templo Oscuro .

Cinemática de El Templo Oscuro

Illidan Tempestira: Magtheridon atrae a a decenas de desaventurados demonios a diario.
Kael'thas Caminante del Sol: Entonces tenemos que sellarlos...permanentemente.

Cinemática de Furia de La Fuente del Sol

La llamaban la Fuente del Sol...

Manantial sagrado de incalculable poder, saturaba cada fibra de nuestro ser. Bajo la calidez de su brillo prosperamos... hasta que la sombra de la muerte cayó sobre nosotros.

Sólo tras la destrucción de la Fuente del Sol nos dimos cuenta de lo mucho que dependíamos de su magia, ¡de cuánto necesitábamos alimentarnos! Sumidos en la devastación, di a mi gente el nombre de "sin'dorei" - elfos de sangre. La gente acudió a mí en busca de respuestas. Les prometí un cura. Curiosamente, encontramos la solución en manos del demonio Illidan. Illidan nos ofreció nuevas fuentes de poder arcano, así que me uní a él en Terrallente y prometí volver algún día para guiar a mi pueblo hacia la gloria.

Pero Illidan no tuvo en cuenta todos los detalles. Me impacienté. En secreto, comencé a reunir todas las energías posibles. Durante un bree instante, pude saborear el PODER verdadero... antes de que me lo arrebataran.

Pero... no todo está perdido.. La esencia de la Fuente del Sol perduró, oculta por aquellos que buscaban protegerla. Ahora, he regresado sabiendo que es necesario hacer sacrificios para poder reclamar lo que nos pertenece por nuestro linaje. He forjado una nueva alianza. Pronto los benditos rayos de la Fuente del Sol brillarán de nuevo, y taerá a este mundo a aquel que nos liberará a todos.

Bancal del Magister

  • Kael'thas Caminante del Sol grita: ¡No seáis tan engreidos! Se lo que estáis pensado, pero el Castillo de la Tempestad no era más que una distracción. ¿Realmente creísteis que confiaría el futuro a un perro ciego medio elfo de la noche? Jajajaja... Oh no, él sólo era un instrumento, el primer paso de un plan mucho mayor. Todo nos ha llevado hasta aquí... y esta vez, ¡no os interpondréis!
Derrota
  • Kael'thas Caminante del Sol grita: ¡Mi muerte no supone nada! ¡El Maestro acabará con vosotros! ¡Os ahogaréis en vuestra propia sangre! ¡Este mundo arderá!

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Referencias

Precedido por:
Anasterian Caminante del Sol
(Gran Rey de Quel'Thalas)
Posición:
Señor de los elfos de sangre
(Co-gobernante con Lor'themar Theron, el Señor Regente de Quel'Thalas)
Sucedido por:
Lor'themar Theron
(Señor Regente de Quel'Thalas)