Palabra del Cónclave

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Palabra del Cónclave es un libro que se encuentra en el Templo de la Luz Abisal. Contiene la historia de los artefactos de los sacerdotes.

Está escrito por Illanna Dreadmoore.

Contenido[editar | editar código]

Introducción[editar | editar código]

PALABRA DEL CÓNCLAVE

Priest Crest.png

Redactada por Juvess, historiadora del Cónclave.

Cólera de la Luz[editar | editar código]

Artículo principal:  [Cólera de la Luz]

CÓLERA DE LA LUZ

Muchos guerreros piadosos y sacerdotes devotos intentaron controlar la Cólera de la Luz antes que tú. Todos fracasaron.

Que sus errores te sirvan de lección y advertencia. Hacen falta mucho más que nobles intenciones para controlar el formidable poder de este bastón. Tu concentración debe ser máxima y tu voluntad ha de ser férrea. En el momento en que flaquee tu disciplina, el arma te someterá, como hizo con los demás.

PRIMERA PARTE

ace años, los fanáticos de la Cruzada Escarlata se propusieron crear un bastón de poder sagrado inigualable, un arma que rivalizara con la legendaria Crematoria en furia recta.

La Crematoria recibía su poder de un artefacto de las sombras purificado por la Luz y fijado a la hoja. La Cruzada Escarlata pensaba hacer lo mismo con su bastón.

Enviaron a sus cruzados más fieles a las devastadas Tierras de la Peste en busca de una reliquia apropiada. Los pocos que regresaron lo hicieron con una extraña joya rebosante de oscuridad. Se dice que fue parte de una porra usada por uno de los primeros caballeros de la muerte. También hay rumores que aseguran que el temido exánime Kel'thuzad creó la joya con sus propias manos espectrales.

Sea cual sea la verdad, la Cruzada usaría la gema negra para crear el bastón conocido como la Cólera de la Luz.

SEGUNDA PARTE

Diez de los sacerdotes más experimentados de la Cruzada Escarlata se reunieron en Vega del Amparo para crear la Cólera de la Luz. Durante semanas, practicaron un ritual que purificaría la joya oscura y la vincularía al bastón.

Con lo que no contaban era con que hubiera un demonio entre ellos.

Un Nathrezim llamado Balnazzar se había infiltrado en la Cruzada y había suplantado la identidad de su líder, Saidan Dathrohan. Cuando el demonio descubrió los planes para forjar la Cólera de la Luz, temió que un arma así lo desenmascarara y acabara con su control sobre la Cruzada.

Balnazzar interrumpió el ritual de purificación y los cruzados perdieron el control de un hechizo tan delicado. Una tormenta de energía sagrada arrasó la zona y mató al instante a los diez sacerdotes, pero la Cólera de la Luz quedó intacta. La explosión purificó la joya y la fijó al bastón.

Al inspeccionarlo de cerca, Balnazzar vio que el bastón vibraba con energía inestable. Sería casi imposible empuñarlo con fiabilidad. En lugar de destruirlo, el demonio permitió a la Cruzada Escarlata que se lo quedara. Deseaba comprobar el caos que provocaría en el futuro.

TERCERA PARTE

Una carta del gran inquisidor Isillien a la alta general Abbendis de la Cruzada Escarlata:

"He recibido tu última carta y entiendo tu preocupación, pero, en términos de poder puro, la Cólera de la Luz ha sobrepasado todas nuestras expectativas. La reciente batalla cerca de la Mano de Tyr así lo demuestra.

La Plaga era veinte veces más grande que nuestros rectos guerreros. Habría sido una carnicería de no haber sido por la Cólera de la Luz. La Luz cegadora del bastón atravesaba al ejército de la Peste como una guadaña que corta el trigo.

Es cierto que la Cólera de la Luz también mató a quien la empuñaba y a muchos soldados cercanos. También es cierto que los cruzados supervivientes se han vuelto incapaces de alimentarse o vestirse por sí mismos.

Sin embargo, en una proporción de veinte a uno, esas bajas me parecen aceptables".

CUARTA PARTE

Extracto de A la Caza de la Cólera de la Luz, recopilado por el Kirin Tor de Dalaran:

"Hemos detectado otra explosión de energía sagrada en las Tierras de la Peste, la quinta este año. Este suceso reciente guarda mucha similitud con los otros. La culpable es la Cólera de la Luz.

Hasta donde yo sé, la Cruzada Escarlata ha saqueado una pequeña aldea en su búsqueda de la Plaga. Usaron la Cólera de la Luz para 'purgar' a todos los aldeanos, pensando que estaban infectados por la plaga de no-muertos.

Esto continuó durante un tiempo, hasta que el sacerdote que portaba el bastón perdió el control. Ahora, lo que antes era la plaza del pueblo no es más que un cráter al rojo vivo lleno de cadáveres.

Igual que otras veces, el arma ya había desaparecido para cuando llegué. Probablemente otro cruzado necio la tenga en su poder.

Jamás debí prestarme voluntario para esta misión.

- Israen del Kirin Tor".

QUINTA PARTE

De todos los cruzados escarlata que empuñaron la Cólera de la Luz, el inquisidor Halbin era el que más probabilidades de éxito tenía. Su disciplina y concentración no tenían rival entre los demás miembros de la orden.

Halbin probó la potencia de la Cólera de la Luz torturando a varios renegados en el Monasterio Escarlata. Abrasó a sus prisioneros con fuego sagrado, extrayendo información para la Cruzada en su guerra contra los no-muertos. Cuanto más interactuaba Halbin con los renegados, más odiaba a esas criaturas, y terminó dejando de lado su misión de conseguir información torturándolos por placer, simplemente por oír sus gritos.

En una de esas noches de torturas intensas, la rabia de Halbin le nubló la mente y perdió el control de la Cólera de la Luz durante un instante. Bastó un segundo para sellar el destino del inquisidor.

Provocó una explosión que destrozó la sala de torturas y envolvió a Halbin con fuego sagrado. Se dice que murió lentamente y que sus gritos agonizantes resonaron durante días por el monasterio.

SEXTA PARTE

No se sabe exactamente cuándo la Cruzada Escarlata perdió la Cólera de la Luz. Al final, el bastón cayó en manos de una sacerdotisa llamada Jakhar, una fervorosa trol miembro de la expedición de la Horda que había sido enviada a luchar contra la Plaga en Rasganorte.

A bordo de un zepelín en dirección al frente, Jakhar intentó controlar la Cólera de la Luz. Soñaba con aplastar a la Plaga con el arma y que los no-muertos pagaran por todas las vidas que habían destruido.

En Rasganorte, una tormenta derribó el zepelín, que cayó en la tundra congelada. Aunque todos los pasajeros sobrevivieron, no tuvieron tiempo para celebrarlo: habían aterrizado en territorio de la Plaga.

El intenso entrenamiento de Jakhar por fin se vio recompensado. Empuñó la Cólera de la Luz con precisión y diezmó a la Plaga. Siguiendo sus consejos, los guerreros de la Horda atravesaron las líneas enemigas hasta ponerse a salvo.

SÉPTIMA PARTE

En Rasganorte, Jakhar se convirtió en el azote de la Plaga. Purificó la tierra de no-muertos con la Cólera de la Luz, dejando un rastro de fuego sagrado por donde pasaba. Sus hazañas consiguieron que los comandantes de la Horda la alabaran, pero Jakhar quería algo más que palabras.

Daba igual la cantidad de miembros de la Plaga que destruyera, nunca eran suficientes. Jakhar siempre quería más. Se obsesionó con su misión e incluso puso en peligro a sus compañeros de la Horda.

Purgar tantos no-muertos tenía un precio. Cada día que pasaba la consumían pensamientos de venganza... y su control de la Cólera de la Luz empezó a debilitarse.

OCTAVA PARTE

Extracto de A la Caza de la Cólera de la Luz, recopilado por el Kirin Tor de Dalaran:

"Otro incidente. Esta vez, en Rasganorte.

Una sacerdotisa de la Horda llamada Jakhar ha encontrado el bastón. Según dicen, muy versada en la Luz. Sorprendentemente, usó el arma contra la Plaga antes del accidente.

Jakhar llevó a un pequeño grupo de la Horda al otro lado de las líneas enemigas. La sacerdotisa sembró el caos entre los no-muertos antes de perder el control de la Cólera de la Luz. Un rayo de magia sagrada brotó del arma, hirió a los soldados de la Horda y la cegó de forma permanente. Por poco no lo cuentan.

La trol parece haber recibido una cura de humildad. Ha prometido pasar lo que queda de guerra usando sus poderes para sanar, en vez de para destruir.

Respecto al bastón, Jakhar y los otros soldados lo abandonaron al retirarse del territorio de la Plaga. Si tenemos suerte, seguirá donde lo dejaron, en los baldíos.

Menos mal que he traído mis togas de invierno.

- Israen del Kirin Tor".

NOVENA PARTE

Cuando Jakhar abandonó su bastón en Rasganorte, la Cólera de la Luz encontró de nuevo el modo de llegar a los Reinos del Este. El bastón pasó de un dueño a otro; sacerdotes y paladines de buen corazón usaron el bastón para ayudar a los enfermos y proteger a los inocentes, pero ninguno pudo empuñarlo durante mucho tiempo.

Finalmente, los misteriosos jinetes oscuros descubrieron su paradero. Estos jinetes encapuchados tenían su origen en la torre de Karazhan. Se dedicaban a merodear en busca de artefactos y reliquias de gran poder.

Un jinete oscuro llamado Ariden fue el primero en recuperar la Cólera de la Luz... y el último. En el momento en que su mano tocó el bastón, brotó una ola de energía sagrada del arma. Era una magia tan pura que envío a los jinetes oscuros de vuelta a su torre encantada.

Este fue uno de los pocos artefactos que abandonaron de forma voluntaria. Quizás el único.

DÉCIMA PARTE

Extracto de A la Caza de la Cólera de la Luz, recopilado por el Kirin Tor de Dalaran:

Alabada sea la Luz, por fin tengo el bastón en mi poder.

Seguí su pista hasta que me llevó hasta los cultores del Martillo Crepuscular. Habían recuperado el bastón y tenían intención de invertir el ritual de purificación que se había realizado hacía unos años. De haberlo conseguido, habrían transformado la Cólera de la Luz en su antítesis: un arma de oscuridad pura.

Llegué al campamento del Martillo Crepuscular justo antes de que los cultores terminaran el ritual. Su resistencia fue inútil y acabé con ellos rápidamente. No es mi intención fanfarronear, pero la verdad es que me lo he ganado después de sobrevivir a esta locura de misión.

Llegaré a Dalaran pronto con el condenado bastón.

- Israen del Kirin Tor".

UNDÉCIMA PARTE

Una carta sin título de los archivos del Kirin Tor, de autor desconocido:

"Lamento comunicar que Israen ha fallecido.

Mientras preparaba la Cólera de la Luz para llevarla a Dalaran, activó sus poderes sin querer. Al parecer, el hechizo que lanzó para proteger el bastón con un escudo desató una explosión de energía sagrada.

Sé que es una noticia inesperada. Israen era un hombre muy atento y previsor, sabía más de este bastón que ninguno de nosotros. Pero quizás ese conocimiento lo volvió descuidado.

Hemos tomado precauciones para no repetir su error. Siete magi han sellado la Cólera de la Luz con runas de atenuación. Llegaremos a Dalaran pronto para dejar el bastón en la Cámara del Nexo".

T'uure, Guía de los Naaru[editar | editar código]

Atículo principal:  [T'uure, Guía de los Naaru]

T'UURE, GUÍA DE LOS NAARU

T'uure es una de las encarnaciones físicas de la Luz más puras que existen. Las energías dinámicas que fluyen por este artefacto pueden sanar heridas tanto físicas como mentales. Pueden inspirar esperanza en tiempos de oscuridad y otorgar coraje a los corazones débiles.

Pero quizás la ventaja más grande de T'uure sea todo lo que podemos aprender de su pasado. Si extraemos alguna conclusión de su historia es que incluso una sola alma valerosa que empuñe la Luz puede salvar la vida de miles.

PRIMERA PARTE

Los draenei tienen muchas leyendas sobre los benévolos naaru. Pocas son más famosas que la de T'uure.

Al igual que otros naaru, T'uure juró proteger a todas las civilizaciones mortales del universo de las garras de la oscuridad. Esta noble misión llevó al ser sagrado hasta un mundo llamado Karkora. Sus habitantes estaban al borde de la aniquilación a manos de un monstruoso ser llamado Dimensius el Devoratodo.

Mientras Dimensius envolvía Karkora en energías del Vacío, T'uure consumió su propia energía vital para salvar al mundo de la destrucción. El naaru se hizo pedazos y lanzó una enorme nova sagrada. La energía fluyó por todo Karkora, acabó con el Vacío y expulsó a Dimensius del mundo

SEGUNDA PARTE

Del tomo sagrado draenei titulado Lecciones de Esperanza y Sacrificio:

"T'uure se había hecho pedazos, pero, incluso roto, su Luz no había disminuido. Cada trozo brilló como una estrella, atrayendo a los naaru desde todos los rincones del universo. Reunieron sus fragmentos y cantaron canciones sobre el sacrificio que salvó un mundo.

Los naaru regalaron estos fragmentos a varias razas que pensaban que tenían potencial para hacer el bien. El trozo más grande de T'uure se entregó a nuestros ancestros: los antiguos eredar de Argus.

Se dice que este artefacto cayó desde el cielo como un meteorito. La noche se iluminó y la Luz gloriosa de T'uure pintó los cielos de sombras doradas durante una semana".

TERCERA PARTE

The eredar were a highly erudite people who cherished learning, and they studied T'uure with great curiosity. The first among them to truly harness the artifact's power for good was the wise leader named Velen.

During Velen's time, a strange curse spread across Argus. The victims found their minds addled, their memories diminished. Few things terrified the eredar as much as losing their precious knowledge. They reacted with fear and paranoia.To prevent others from contracting the affliction, many of the eredar considered quarantining the cursed or even banishing them from Argus.

Yet Velen would not abandon his people. At great risk to himself, he walked among the cursed with T'uure in hand. Velen called upon the artifact's powers and cured all of the stricken eredar.

CUARTA PARTE

Fragmento de La Corrupción de los Eredar y la Huida de los Draenei, por el historiador Llore:

"Cuando Sargeras llegó a Argus para corromper a los eredar, casi todos se sometieron a su yugo, Velen y sus seguidores fueron la excepción. Con ayuda de los naaru, planearon huir de su hogar. No sería fácil, ya que los demonios acechaban en cada esquina.

Los renegados comenzaron a desesperarse, y muchos pensaron en rendirse. En ese momento tan oscuro, Velen mostró a T'uure. Su energía deslumbró a los renegados y renovó su flaca confianza. Envalentonados por el artefacto, los seguidores de Velen pensaron que lograrían lo imposible, que podrían escapar de Argus. Y así fue.

Desde ese día, los renegados se hicieron llamar los draenei. Es un nombre que todo Azeroth conoce. Pero, de no ser por T'uure, quizás los draenei jamás habrían existido".

QUINTA PARTE

A bordo de la fortaleza dimensional llamada Genedar, los draenei huyeron surcando las estrellas. Los demonios los persiguieron sin descanso, decididos a castigar a los renegados por escapar de la corrupción.

Los miles de años posteriores fueron muy duros para los draenei. No podían descansar. La amenaza de ser capturados los aterrorizaba. Muchos recurrieron a T'uure y a otros artefactos sagrados que trajeron de Argus para defenderse de la Legión. Los draenei estudiaron estas reliquias y su conexión con la Luz bajo la tutela de Velen y de los naaru.

Una estudiante llamada Askara demostró tener más potencial que el resto. Con el tiempo, se ganó el derecho de llevar a T'uure, y se convertiría en una de las sanadoras más famosas de los draenei.

SEXTA PARTE

Askara perdió a toda su familia en Argus, pero encontró una nueva a bordo del Genedar. Consideraba a los draenei sus hermanos y hermanas y prometió hacer lo posible por ayudarlos.

No tenía mucha fuerza ni demasiado talento forjando armas, así que recurrió a la Luz. Su dominio de la magia sagrada era tal que Velen acabó entregándole a T'uure. Askara se pasaba los días estudiando el artefacto y desarrollando su extraordinario potencial.

Fue en ese momento cuando recibió una visión del futuro. Vio cómo su pueblo encontraba un santuario frente a la Legión. Una nueva vida. Un nuevo mundo al que llamar hogar.

Pero lo raro es que no se vio a sí misma allí.

SÉPTIMA PARTE

Los draenei visitaron muchos mundos distintos en busca de refugio, pero la Legión Ardiente no tardaba en descubrir su paradero. Antes de que los demonios pudiesen plantarles cara, los draenei se reunían a bordo del Genedar y volvían a desaparecer entre las estrellas.

La incansable persecución de la Legión causó depresión y pesimismo en muchos draenei, pero no sufrían en silencio. Askara buscaba a sus semejantes desolados y hablaba con ellos de lo que les afligía. Llevaba consigo a T'uure en todo momento, pues la reliquia proyectaba un aura de magia sagrada a su alrededor que animaba a los otros draenei.

"Es cierto que la Legión es poderosa y tiene un gran ejército, pero la Luz no está con ellos, sino con nosotros", solía decir Askara. "Por fuerte que sea nuestro enemigo, si camina en la oscuridad, está destinado al fracaso".

OCTAVA PARTE

Extracto del sagrado tomo de los draenei titulado El Segundo Sol de Shar'gel:

"La Legión Ardiente nos aguardaba en Shar'gel, observando cómo desembarcábamos del Genedar. Creíamos haber encontrado un lugar donde asentarnos, donde empezar de nuevo.

Qué equivocados estábamos...

Portales viles se abrieron a nuestro alrededor, escupiendo guardias apocalípticos, canes manáfagos y otros horrores. Las fuerzas de la Legión nos acorralaron, cortando la retirada al Genedar. Parecía el fin.

Entonces... la vi. Vi a Askara.

Se plantó ante los demonios, con T'uure alzado. Una tormenta de Luz surgió a su alrededor, cegó a los esbirros de la Legión y nos protegió de sus hojas viles. Según avanzábamos hacia el Genedar luchando a brazo partido, T'uure brillaba más y más hasta deslumbrar como un segundo sol de Shar'gel".

NOVENA PARTE

Cuando la Legión Ardiente acorraló a los draenei en Shar'gel, Askara entendió finalmente la extraña visión del futuro que había tenido tiempo atrás. Un día, su pueblo encontraría un nuevo hogar, pero ella no estaba destinada a disfrutar de esa nueva vida con ellos. Moriría en Shar'gel para brindarles la oportunidad de localizar ese santuario.

Askara y otros setenta draenei se ofrecieron voluntarios para distraer a la Legión. Con su sangre, darían a los demás renegados el tiempo necesario para escapar de Shar'gel. La batalla entre los demonios y esos valientes defensores se recordaría como uno de los grandes ejemplos de sacrificio en la historia draenei.

Cientos de demonios golpearon a los setenta y uno como un ariete de acero de forja vil, pero los defensores no cedieron terreno. Ni un palmo. Cada vez que un draenei se encontraba al borde de la muerte, allí estaba Askara. Esta se movía por el frente y curaba a los heridos con la Luz Sagrada de T'uure.

Gracias a Askara, los setenta y uno lucharon con el valor y la fuerza de mil. Gracias a ella, la raza draenei escapó a la aniquilación.

DÉCIMA PARTE

Tras la batalla de Shar'gel, T'uure cayó en manos de la Legión Ardiente. Los demonios habían presenciado la última y heroica carga de Askara, y atribuyeron su inmenso poder a aquel artefacto extraño. Las fuerzas de la Legión rivalizaban por el control de la reliquia hasta que Kil'jaeden el Impostor decidió finalmente para quién sería.

Le confió el artefacto a una sacerdotisa eredar llamada lady Calindris. Era de los pocos demonios que comprendían la magia sagrada de los draenei. Es más, Calindris tenía un profundo conocimiento de T'uure en sí. Hacía mucho tiempo, en Argus, la sacerdotisa había custodiado las reliquias sagradas de los eredar.

Calindris tardó años en doblegar al fin a T'uure a sus designios. Tras una serie de lúgubres rituales, transformó el artefacto en un reflejo oscuro de sí misma. Allí donde T'uure antaño había inspirado esperanza, ahora propagaría el miedo. Mientras que la reliquia había sanado en el pasado, ahora causaría heridas que se infectarían.

UNDÉCIMA PARTE

Lady Calindris disfrutaba doblegando T'uure a su voluntad y usando su poder corrupto contra sus adversarios. Detestaba a los draenei, y la idea de corromper su querido artefacto la deleitaba.

Calindris acabó blandiendo T'uure con tal maestría que el señor demoníaco Kil'jaeden le asignó una tarea especial. Sería la torturadora en los mundos prisión de la Legión. Calindris era muy apta para ese papel. Para ella el sufrimiento de sus cautivos era un arte; conseguía que sus pesadillas se poblaran de imágenes de T'uure.

Al igual que Askara, Calindris acabó teniendo una visión del futuro. Vio a la Legión invadir el mundo de Azeroth y bañarlo en fuego vil. Lo extraño era que Calindris no estaba presente.

Pero T'uure sí. Un desconocido blandía el artefacto en todo el esplendor de su forma auténtica y su Luz cegaba a las fuerzas de la Legión, relucía por todo el territorio como un segundo sol.

Xal'atath, Daga del Imperio Negro[editar | editar código]

Artículo principal:  [Xal'atath, Daga del Imperio Negro]

XAL'ATATH, DAGA DEL IMPERIO NEGRO

Una fuerza ancestral y terrible bulle en lo más profundo de Xal'atath, Daga del Imperio Negro. Esta daga puede servir de poderosa herramienta para quienes blanden magia de las sombras, pero hay que andarse con mucho cuidado.

Xal'atath tiene voluntad propia. Ignora sus susurros enloquecedores No te fíes de sus mentiras. Toma de ella lo que necesites, pero recuerda siempre que la presencia oscura en su interior no es tu aliada.

PRIMERA PARTE

Xal'atath tuvo su oscura génesis en una era muy anterior a la Horda y a la Alianza, en la que los legendarios dioses antiguos y su Imperio Negro sumieron al mundo en sombras.

Hay muchas teorías sobre la creación de la hoja. Según la más descabellada, es lo único que queda de un dios antiguo olvidado, consumido por los suyos en los primeros tiempos del Imperio Negro. Otras afirman que Xal'atath es la garra de Y'shaarj, arrancada de forma monstruosa del dios antiguo y otorgada a sus sirvientes para que la usaran en sacrificios rituales.

Por increíbles que resulten estas historias, tal vez haya algo de verdad en ellas. Xal'atath palpita con la esencia hedionda de los dioses antiguos. Dicen incluso que la hoja puede provocar a su dueño visiones del Imperio Negro, pero que todos los que han contemplado tales horrores han perdido la razón.

SEGUNDA PARTE

Unos poderosos seres conocidos como los forjados por los titanes derrotaron por fin al Imperio Negro. Encadenaron a los dioses antiguos y a sus esbirros en prisiones bajo tierra. La armonía llegó a Azeroth, pero no habría de durar.

Xal'atath se aseguró de ello.

La hoja permaneció en el mundo, pasando de una mano mortal a otra, dejando solo muerte y caos a su paso. Una de las almas desdichadas que asumió Xal'atath fue un trol llamado Zan'do. Este ambicioso médico brujo procedía de la poderosa tribu Gurubashi. Sus rivales lo habían desbancado de una posición de poder y prestigio, y Zan'do pasaba los días abrigando sueños de represalia.

Para Xal'atath era sencillo servirse de la ira de Zan'do y corromperlo hasta convertirlo en un peón.

TERCERA PARTE

Guiado por los susurros de Xal'atath, Zan'do y un puñado de médicos brujos leales buscaron un extraño montículo de piedra ennegrecida. Los místicos trols habían prohibido a su pueblo perturbar este lugar, pero Zan'do ignoró el tabú. Creía que el túmulo albergaba un gran poder, poder que podía utilizar para derrotar a sus rivales.

Él y sus seguidores descubrirían enseguida qué era realmente el túmulo: el cuerpo de un siervo durmiente de los dioses antiguos llamado Kith'ix.

Xal'atath instó a Zan'do a realizar ofrendas de sangre a la criatura. Con su mente corrupta por la hoja, el médico brujo no lo dudó. Desmembró a algunos de sus compañeros con la daga y luego usó su sangre y sus órganos como componentes para despertar a la monstruosidad. Como acto final, Zan'do hundió su daga manchada de sangre en el pellejo de Kith'ix... y el gigante cobró vida con gran estruendo.

Nadie volvió a ver a Zan'do ni a sus seguidores. Más tarde, unos trols visitaron el lugar y encontraron solo huesos desprovistos de carne alguna.

CUARTA PARTE

Cuando Kith'ix despertó, proyectó la sombra de la guerra sobre Azeroth. La monstruosa criatura reunió a su lado a otros esbirros de los dioses antiguos e inició una campaña para reducir a polvo la civilización trol.

Al contrario que los trols que lo habían despertado, Kith'ix sabía cómo aprovechar el verdadero potencial de Xal'atath. El C'thraxxi usó el poder de la hoja para propagar la peste entre los trols para debilitar sus cuerpos, y los bombardeó con visiones de muerte para debilitar sus mentes.

Aunque los trols acabarían destruyendo a Kith'ix y derrotando a sus ejércitos, Xal'atath perseguiría en sueños a los supervivientes de la guerra hasta el final de sus días. Muchas tribus contaban leyendas sobre la hoja negra que casi los lleva a la extinción.

QUINTA PARTE

Del capítulo cuarto de Fatalidad de Modgud, sobre el día que la hechicera Hierro Negro se hizo con Xal'atath:

"Modgud se unió a la larga tradición de su clan en el estudio de la magia arcana. Como esposa del señor feudal hechicero Thaurissan, tenía preferencia sobre los artefactos encantados más poderosos de los Hierro Negro. Pero nunca estaba satisfecha con lo que tenía. Modgud enviaba a menudo a sus siervos en busca de nuevas reliquias para estudiarlas y emplearlas como instrumentos en la creación de hechizos.

Uno de esos enanos regresó con una hoja que vibraba con energía oscura. Aquello fascinó enseguida a Modgud. Pasó días retirada en sus archivos para desentrañar los misterios de la daga. A veces se la veía hablar al arma. Cuando al fin salió, Modgud llamó al enano que le había traído la hoja para darle las gracias.

Nadie pudo encontrarlo. Nadie recordaba siquiera su nombre ni su cara. Era como si se hubiese esfumado en el aire".

SEXTA PARTE

Del capítulo veintitrés de Fatalidad de Modgud, sobre la batalla entre el clan Hierro Negro y el clan Martillo Salvaje en Grim Batol:

"Los gólems de guerra atravesaban las puertas de Grim Batol y los soldados Hierro Negro entraron en tromba en la capital de los Martillo Salvaje. Estos dos clanes eran rivales enconados. Ningún bando mostraba clemencia con el contrario.

La valentía de los Martillo Salvaje era su mayor arma y Modgud pretendía arrebatársela. Entre el estruendo de martillos y hachas, gritó un encantamiento y urdió su hechizo profano. Pasó su daga encantada por la palma de su mano y dejó caer su sangre sobre las rocas.

El ritual impío de Modgud hizo cobrar vida a las sombras de Grim Batol. Surgieron de cada recoveco oscuro de la ciudad y cayeron sobre los Martillo Salvaje con hojas de pura noche".

SÉPTIMA PARTE

Del capítulo veintisiete de la Fatalidad de Modgud, donde se narran los últimos instantes de la invasión de Grim Batol por parte de los Hierro Negro:

"Haciendo gala de gran valor, el señor feudal Khardros reunió a los guerreros Martillo Salvaje que quedaban y lanzó un contraataque desesperado contra los Hierro Negro. Khardros arremetió contra sus enemigos con la determinación de un gólem de guerra, y solo se detuvo cuando encontró a Modgud.

Aquí se decidiría el destino de los Martillo Salvaje y los Hierro Negro.

La hechicera desató su poder oscuro contra Khardros, pero este renovó su ataque. Entonces Modgud hizo ademán de coger su hoja negra, el arma que había convertido Grim Batol en un cubil de pesadilla. No estaba ahí.

Había perdido su preciada arma. O, como dirían algunos, el arma la había abandonado.

Con un potente golpe de su martillo, Khardros hirió mortalmente a Modgu y aseguró la victoria para los Martillo Salvaje. Dicen que mientras la hechicera yacía agonizante, repetía la misma frase una y otra vez: 'Lo prometiste...'".

OCTAVA PARTE

Décadas después de que Modgud perdiera Xal'atath, la hoja fue a parar a una obispa humana llamada Natalie Seline. Esta había sobrevivido a la Primera Guerra, cuando la Horda orca invadió Azeroth y conquistó Ventormenta.

Tras la guerra, Seline comprendió que, para derrotar a los verdes orcos, la humanidad tendría que estudiar los extraños poderes que empleaban. Estudió detenidamente su magia y visitó escenarios de batalla donde sus artes oscuras habían contaminado la tierra.

Gracias a sus investigaciones supo de una hoja de otro mundo que los orcos usaron una vez en sus rituales sangrientos, una hoja que dominaba a las mismas sombras. Preocupada ante la existencia de un arma tan profana, Seline juró localizarla y destruirla en nombre de la Luz.

NOVENA PARTE

De Los Secretos del Vacío, por Natalie Seline:

"En cuanto toqué la hoja, se me vino un nombre a la mente: Xal'atath. Supe entonces que no podía destruir la daga. Aún no. ¿Cómo derrotar a una fuerza que no se comprende?

Y tenía mucho que entender. Muchísimo. Xal'atath me susurraba despierta y en sueños. Me enseñó que en este mundo no solo existe la Luz. También está el Vacío.

En el flujo entre estas dos fuerzas, uno puede hallar poder y conocimientos más allá de lo que la iglesia de la Luz Sagrada nos ha revelado. Es posible cruzar la línea divisoria entre la Luz y el Vacío. Es posible tirar de los hilos de cada extremo y tejer un tapiz de día y noche.

Pero hay consecuencias, claro. Siempre las hay cuando se camina por las sombras".

DÉCIMA PARTE

A estas alturas de la Segunda Guerra, Natalie Seline había aprendido a manejar la magia de las sombras de Xal'atath. Había enseñado sus peligrosas artes a otros adoradores de la Luz y los había reunido contra la Horda. Seline y sus seguidores libraban su guerra en secreto, persiguiendo a orcos por todos los reinos humanos.

Xal'atath seguía susurrándole a Seline en su cabeza, minando poco a poco su cordura. Pese a sus nobles intenciones, se fue obsesionando cada vez más con la hoja y los misterios del Vacío.

Y lo mismo pasó con los compañeros de Seline. Eran intransigentes en su campaña contra los orcos y ponían vidas inocentes en peligro. Algunos se desviaron demasiado hacia las sombras y olvidaron la Luz por completo. Si bien Seline instaba a sus seguidores a ser precavidos, sus advertencias se ignoraban e incluso despertaban sospechas.

No está claro qué le pasó exactamente a la anterior obispa, pero algunas fuentes afirman que Xal'atath incitó a la rebelión entre sus aliados. Los convenció de que Seline estaba limitando su auténtico potencial: los privaba del conocimiento y el poder que podrían tener si la mataban.

En plena noche, los conspiradores asesinaron a Seline y se quedaron con Xal'atath.

UNDÉCIMA PARTE

Durante años, los magi del Kirin Tor de Dalaran observaron a Natalie Seline, inquietos por sus enseñanzas oscuras. Tras su muerte, eliminaron de la historia sus escritos. Los magi buscaron en las aldeas y ciudades en las que Seline había estado, reuniendo cada uno de sus pergaminos y libros.

El KirinTor ocultó estos escritos en Dalaran, con la esperanza de que fuera el fin del peligroso tipo de magia de Seline. Pero, a pesar de sus esfuerzos, no pudieron enterrar la doctrina del equilibrio que había predicado. En años venideros, otros adoptarían sus enseñanzas y se entregarían a la Luz y al Vacío.

Los magi también sabían de Xal'atath, pero nunca la encontraron. Al igual que las enseñanzas de Seline, la hoja no iba a desvanecerse sin más.

Tenía más mentes que subvertir, más peones que usar y más inocentes que aterrorizar.

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