Palabras de viento y tierra

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Palabras de viento y tierra es un libro que se encuentra en El Corazón de Azeroth, en la Vorágine. Contiene la historia de los artefactos de los chamanes.

Contenido[editar | editar código]

Introducción[editar | editar código]

PALABRAS DE VIENTO Y TIERRA

Shaman Crest.png

Redactadas por Gorma del Anillo de la Tierra.

El Puño de Ra Den[editar | editar código]

Artículo principal:  [Puño de Ra-Den] y  [Resguardo del Alto Centinela]

EL PUÑO DE RA DEN Y EL RESGUARDO DEL ALTO CENTINELA

El mítico alto centinela Ra se llevaba dos objetos a sus batallas contra los dioses antiguos. Uno era el puño de Ra Den, un arma imbuida del poderío destructor de las tormentas. El otro era el Resguardo del Alto Centinela, un escudo que palpita con los elementos primordiales del fuego, la tierra, el aire y el agua.

Nadie ha blandido con éxito estas armas después de Ra. Ni siquiera Lei Shen, Rey del Trueno y emperador de los mogu, lo logró. ¿Triunfarás tú donde otros fracasaron?

PRIMERA PARTE

It is known that the titan Aman'Thul crafted the Fist of Ra-den. How he did so is another question.

According to one legend, Aman'Thul called on mysterious celestial beings to forge an instrument that would hold sway over the power of storms. These creatures reached into Azeroth's sky and took a single bolt of lightning, which they shaped with their hands as if it were mere clay.

When the craftsmen had finished their work, Aman'Thul encased the captured lightning in stone and branded the rock with titan runes of containment.

SEGUNDA PARTE

Aman'thul le dio esta arma imbuida de relámpago a Ra, uno de los legendarios forjados por los titanes. Estos gigantes de piel de piedra y hierro fueron creados por los titanes para librar Azeroth de los dioses antiguos.

Dichos dioses eran inmensamente poderosos, y sus esbirros innumerables. Pero ni Ra ni sus aliados dudaron un solo instante. Aconsejados por Aman'thul y los demás titanes, los nobles gigantes vencieron a los dioses antiguos y los encadenaron en prisiones en lo más profundo de la tierra.

Ra logró muchas hazañas durante esta guerra. Blandía el relámpago con la precisión letal de una hoja, y así se abría paso entre los siervos de los dioses antiguos y los reducía a cenizas. Solo había un enemigo capaz de igualar el dominio de Ra sobre las tormentas: el astuto señor elemental conocido como Al'akir.

TERCERA PARTE

De una antigua leyenda mogu que detalla la batalla de Ra y sus aliados contra Al'akir, el Señor del Viento:

"El maestro Ra y sus hermanos persiguieron al Señor del Viento a una montaña tan alta que raspaba el vientre de los cielos. Al'akir alardeaba sin cesar de su inminente victoria, pero sus palabras eran tan huecas como el aire.

Sí, era grande y poderoso, y dominaba las tormentas, pero no respiraba truenos y hablaba con relámpagos como el maestro Ra. No blandía el puño que rompe el cielo.

El maestro Ra y los suyos volvieron las propias tempestades de Al'akir en su contra hasta que el Señor del Viento flaqueó.

Entonces, para sellar la caída de Al'akir, el maestro Ra golpeó la cumbre con el puño. Los cielos se abrieron y toda la furia y el fuego que contenían se abalanzaron sobre la cabeza del Señor del Viento".

CUARTA PARTE

Un pasaje de El Destierro de los Señores Elementales, del historiador Llore:

"Los señores elementales sirvieron a los dioses antiguos como sus mejores tenientes, pero los forjados por los titanes los derrotaron a todos. La victoria fue trascendental, pero también presentaba un desafío único. Los espíritus de los señores elementales estaban vinculados a Azeroth. Aunque los forjados por los titanes los eliminaran, con el tiempo, volverían a manifestarse en el mundo. Para impedirlo, el alto centinela Ra decidió encerrar a estos seres tan destructivos.

Colaboró con Helya, hechicera forjada por los titanes, para crear una dimensión cerrada que se conocería como el plano elemental. Incluía cuatro dominios que representaban los cuatro elementos: fuego, aire, tierra y agua. Ra y Helya desterraron a este plano prisión a los señores elementales y a casi todos sus siervos.

Ra y Helya fabricaron un escudo, el Resguardo del Alto Centinela, llave hacia el plano elemental. Desprendía la energía de los cuatro elementos, que Ra podía invocar a su antojo".

QUINTA PARTE

Aman'thul y sus compañeros titanes observaban de cerca el desarrollo de estos acontecimientos. Confiados en que Azeroth estaba a salvo en manos de sus siervos, abandonaron el mundo.

En un día tormentoso, Ra y sus seguidores mogu subieron a una montaña colosal para despedir a los titanes. Cuenta la leyenda que el Alto Centinela golpeó su arma contra el escudo y los elementales obedecieron su voluntad. Las lluvias cesaron y las nubes se abrieron. La montaña a sus pies ascendió, y relámpagos y fuego iluminaron los cielos para que Ra y sus seguidores pudieran ver mejor a los titanes.

Por último, los vientos ulularon una sentida despedida.

SEXTA PARTE

Un pasaje de El Auge del Rey del Trueno, por el historiador Llore:

"Muchas eras después de que los titanes abandonaran Azeroth, una extraña aflicción llamada la maldición de la carne se propagó entre los mogu. Debilitaba sus formas pétreas y los transformaba en criaturas de carne y hueso.

Los mogu se dividieron en clanes enfrentados, y durante años lucharon entre sí por el control de las tierras del sur de Azeroth. En este crisol de violencia surgió un mogu que hizo de su gente un imperio.

Se llamaba Lei Shen, el Rey del Trueno, y su fuerza no tenía parangón.

Se cuentan muchas historias sobre cómo consiguió Lei Shen su poder. La teoría más aceptada es que se lo robó a un ser legendario llamado Ra Den, que significa 'maestro Ra' en la lengua mogu.

Pero ¿qué hay de los fabulosos artefactos de esta criatura, el Puño de Ra Den y el Resguardo del Alto Centinela? Sin duda Lei Shen se habría hecho también con ellos, pero apenas se menciona que el Rey del Trueno los usara".

SÉPTIMA PARTE

Pese a su inmenso poder, Lei Shen no conseguía aprovechar las energías del Puño de Ra Den y del Resguardo del Alto Centinela. Su incapacidad lo enfurecía. Al fin y al cabo, Lei Shen había conquistado a los mogu y había forjado un imperio con ellos. Había vencido a Ra. ¿Cómo era posible que dos artefactos desafiaran su voluntad?

Pero así era. El escudo y el arma eran demasiado indómitas incluso para el Rey del Trueno. Cada vez que intentaba usar los artefactos, energías elementales se revolvían contra Lei Shen y lo abrumaban.

A pesar de estos fracasos reiterados, Lei Shen no se rendía. De un modo u otro, utilizaría el poder de estas armas ancestrales.

OCTAVA PARTE

Lei Shen le dio el Puño de Ra Den y el Resguardo del Alto Centinela a un herrero dotado, el maestro de forja Deng. El Rey del Trueno le ordenó desentrañar los secretos de los artefactos, pero también advirtió al artesano de que no usara el poder para sí o sufriría graves consecuencias.

Deng prometió a Lei Shen que seguiría sus órdenes, pero en secreto tramaba desobedecer a su amo. Pensaba el herrero que si conseguía encontrar un modo de usar el arma y el escudo, cosa que el Rey del Trueno no había sido capaz, podría controlar el imperio mogu por su cuenta.

Mientras Deng manipulaba el Puño de Ra Den, un relámpago cayó del cielo y lo golpeó. El artefacto absorbió la mayor parte de la energía, lo que le salvó la vida al herrero.

Pero Deng no quedó ileso. El rayo lo desfiguró para siempre.

NOVENA PARTE

Tras mucho experimentar, Deng encontró un propósito para el Puño de Ra Den y el Resguardo del Alto Centinela. Usó los dos artefactos para alimentar un inmenso motor llamado la Forja del Trueno. Esta máquina funcionaba día y noche, creando armamentos de una calidad excepcional para los militares mogu.

Lei Shen estaba satisfecho con el trabajo y ordenó a Deng que le creara personalmente armas y armaduras que eclipsaran cualquier otra. El herrero trabajó en la Forja del Trueno para complacer a su amo. Las labores de Deng produjeron lo que serían sus tres mayores creaciones: una lanza enorme, un hacha de batalla y un poderoso yelmo.

DÉCIMA PARTE

Con el tiempo, Deng y Lei Shen murieron. El imperio mogu se desmoronó. Pasaron las estaciones. El mundo cambió.

La raza de los pandaren subió al poder en las tierras antaño señoreadas por lo mogu. Los nuevos dirigentes gobernaban con sabiduría y benevolencia, no como Lei Shen y su brutal pueblo. Bajo el mando de los pandaren se estableció una era de relativa paz y prosperidad.

Miles de años tras la caída del imperio mogu, un grupo de guardianes pandaren llamados el Shadopan descubrió los artefactos que habían hecho funcionar la Forja del Trueno. Estos exploradores estaban liderados por el maestro Wan Ventisca Algente, que no era consciente de las peligrosas energías guardadas en los objetos encontrados.

Ventisca Algente tomó el Puño de Ra Den y, de inmediato, un rayo le atravesó la piel y le calcinó el cuerpo.

DECIMOPRIMERA PARTE

Aunque quedó herido, el maestro Wan Ventisca Algente sobrevivió a su encuentro con el Puño de Ra Den. Él y el resto del Shadopan temían que el arma y su escudo homólogo pudieran causarle un gran daño al mundo si caían en malas manos. Para evitarlo, le llevaron los artefactos a Xuen, el Tigre Blanco.

El Tigre Blanco era uno de los Augustos Celestiales, criaturas ancestrales e increíblemente poderosas veneradas por los pandaren. El sabio Xuen coincidió con la valoración que hizo el Shadopan del arma y el escudo. Los dejó en su guarida, el Templo del Tigre Blanco, donde estarían a salvo.

Pero Xuen no pensaba conservarlos allí para siempre. Conocía la historia de los artefactos. Aunque los mogu los habían usado para el mal, el titán Aman'thul los había creado para el bien.

Xuen creía que solo era cuestión de tiempo que llegara un mortal digno de blandir tanto arma como escudo para su verdadero propósito.

Martillo Maldito[editar | editar código]

Artículo principal:  [Martillo Maldito] y  [Furia de la Madre Pétrea]

MARTILLO MALDITO

Forjado con furia elemental, transmitido de generación en generación, presagio de destrucción para todos aquellos que se oponen a él. Cuenta la profecía que el Martillo Maldito trae tanto salvación como perdición.

Lo han poseído algunos de los orcos más reconocidos de la historia: Puño Negro, Orgrim, Thrall. Y ahora pasa a ti. En tus manos, el Martillo Maldito tiene el potencial de la victoria... o de la ruina.

PRIMERA PARTE

Los orígenes del Martillo Maldito se remontan a la ascensión al poder del imperio ogro en Draenor, y a un orco llamado Gelnar.

Se dice que Gelnar, ante la necesidad de impedir que los orcos fueran esclavizados por los ogros, deambuló contemplativo en solitario durante muchos días. Cuando una poderosa tormenta lo obligó a refugiarse en una cueva de vapor de Gorgrond, Gelnar tuvo visiones inducidas por la fiebre. Entregó cuerpo y espíritu a los elementos, y se sumergió en una poza de lava de la que emergió milagrosamente ileso.

Según la leyenda, la cabeza del Martillo Maldito salió del corazón mismo de Draenor. Cuando posteriormente Gelnar fabricó un mango de roble, la creación del Martillo Maldito se había completado. A partir de ese día, tanto el arma como el nombre de Martillo Maldito se transmitirían de padre a primogénito.

SEGUNDA PARTE

De los escritos de Tolla Kol'gar, chamán orco:

"Nuestro clan se enfrentaba a un ejército de invasores ogros.

Gelnar alzó el Martillo Maldito al cielo, y este habló con fuego y rayos. El trueno retumbaba entre las nubes ennegrecidas y hacía temblar el suelo bajo nuestros pies. Draenor resonaba con toda su furia.

La lluvia nos ungió con la bendición de los elementos y, cuando Gelnar se abalanzó contra el enemigo, supe que de algún modo nuestro clan sobreviviría.

Envalentonados y con un feroz grito de guerra en los labios, cargamos para encontrar nuestro destino".

TERCERA PARTE

Hay una antigua profecía asociada al Martillo Maldito: "El último del linaje Martillo Maldito lo usará para traer la salvación, primero, y luego la perdición, al pueblo orco. Después pasará a manos de alguien que no forme parte del clan Roca Negra. Y todo cambiará de nuevo: volverá a usarse para la causa de la justicia".

CUARTA PARTE

Durante generaciones, el Martillo Maldito se transmitió de padre a primogénito al morir este. La cadena se rompió temporalmente cuando un joven Orgrim Martillo Maldito llevó el arma a la poza de lava donde se había creado. Allí, intentó anular la profecía a él asociada, pero conservando el poder del martillo.

La poza retuvo el arma de Orgrim, que permaneció en la lava hasta que un cabecilla orco, tras despojar su mente de orgullo y sueños de gloria, extendió la mano y asió el Martillo Maldito. Aunque la lava le dejó una marca permanente, el cabecilla no murió.

A partir de ese día, el cabecilla fue conocido como Puño Negro.

Puño Negro usó el Martillo Maldito para forjar armas y ayudar a rechazar al ejército invasor ogro. Cuando la batalla terminó, Puño Negro le devolvió el arma a Orgrim, quien la blandiría hasta su muerte.

QUINTA PARTE

A lo largo de la Primera Guerra entre orcos y humanos, Orgrim Martillo Maldito aplastaba a sus enemigos con el arma que llevaba su nombre, con ella dejó un reguero de destrucción de asentamiento en asentamiento.

Cuando el final de la guerra se aproximaba, Orgrim usó el Martillo Maldito para matar a su comandante, Puño Negro, para hacerse con el título de Jefe de Guerra de la Horda.

Con el Martillo Maldito en ristre, Orgrim dirigió la carga contra la capital humana de Ventormenta, con cuyo saqueo logró una victoria decisiva para los orcos

SEXTA PARTE

De los escritos del general Turalyon, donde se narra la batalla entre Orgrim Martillo Maldito y lord Anduin Lothar:

"Me abrí camino entre amigos y enemigos en un intento de llegar hasta los dos combatientes. Un descomunal golpe de Orgrim abolló el escudo de Lothar, pero nuestro líder respondió con un ataque igual de feroz que casi desgarró la coraza del comandante orco. Orgrim se arrancó la armadura mientras Lothar se deshacía de su escudo.

Los dos volvieron a enzarzarse, intercambiaban golpes salvajes, infligían sufrimiento y soportaban dolor. Orgrim asestó un puñetazo que hizo retroceder a lord Lothar; el orco prosiguió con un golpe alto que nuestro líder intentó bloquear, pero, ante mis ojos horrorizados, el enorme martillo partió la poderosa espada de Ventormenta y se estrelló contra el casco de nuestro amado comandante.

Con la espada rota y su último aliento, lord Lothar abrió una brecha en el pecho de Orgrim. Entonces, el León de Azeroth cayó y su esencia vital se diluyó sobre el campo de batalla"

SÉPTIMA PARTE

Tras la Segunda Guerra, Orgrim Martillo Maldito se escondió. Deseaba liberar a sus compañeros orcos de los campos de internamiento humanos, pero necesitaba un aliado fuerte. Encontraría a ese camarada en un orco criado por humanos: Thrall.

La primera vez que vio al encapuchado Orgrim, Thrall desconocía la identidad del forastero. Cuando Thrall lo desafió a una pelea en el campamento de los Lobo Gélido, el antiguo cabecilla aceptó.

Thrall demostró enseguida su valía, intercambiando golpes con el combatiente acorazado, forcejeando con él y, en un momento dado, arrebatándole el Martillo Maldito al otro orco.

Al término del combate, Orgrim estaba tan satisfecho con la tenacidad de su oponente que nombró a Thrall su segundo al mando.

OCTAVA PARTE

Un relato de la muerte de Orgrim Martillo Maldito, por el jefe de guerra Thrall:

"¡Estaba indignado! Allí estaba Orgrim, tendido, moribundo, presa de un ataque por la espalda. El mango de la lanza le sobresalía aún por la espalda. ¡Qué acto tan cobarde!

Me arrodillé a su lado. 'Mi señor', fue todo lo que alcancé a decir.

Mi mentor me dijo entonces que yo debía seguir, que él había dirigido a la Horda una vez, pero que no era su destino volver a hacerlo. Finalmente dijo: 'Tuyo es el título de Jefe de Guerra, Thrall, dijo de D-Durotan. Llevarás mi armadura y empuñarás mi martillo'".

NOVENA PARTE

Cuando un moribundo Orgrim Martillo Maldito le legó su armadura y su martillo a Thrall, el joven orco se sintió indigno de tal honor.

Orgrim le dijo a Thrall que no había nadie vivo que fuera más digno.

Las últimas palabras de Orgrim Martillo Maldito a Thrall fueron: "Tú los conducirás... a la victoria... y los conducirás... hacia la paz".

Orgrim expiró en los brazos de Thrall. Para demostrar que los orcos no estaban sin líder, Thrall se puso la armadura del viejo guerrero. Una vez colocada la armadura de placas, Thrall se inclinó y recogió el Martillo Maldito, transmitido no de padre a hijo, sino de mentor a estudiante.

DÉCIMA PARTE

A lo largo de muchos años, el aspecto del Martillo Maldito ha ido cambiando por las alteraciones realizadas por sus propietarios.

En poder de Thrall, se añadió el símbolo de los Lobo Gélido a la cabeza del martillo para honrar a su clan ancestral.

El recién modificado Martillo Maldito se convirtió rápidamente en un icono de fuerza y justicia. Pero, lo más importante: sirvió de símbolo de esperanza para todos los orcos.

DCIMOPRIMERA PARTE

Hace mucho tiempo, antes de que Orgrim le legara el Martillo Maldito a Thrall, le confió que aunque antaño el arma lo había acercado más a los elementos, con el tiempo se había convertido en un peso muerto en sus manos.

A lo largo de los años, Thrall blandió el Martillo Maldito con honor e integridad. No obstante, tras la ejecución del maligno jefe de guerra Garrosh Grito Infernal, Thrall se sentía en conflicto. Su lucha interna también se reflejaba en el Martillo Maldito. Para Thrall, el arma que había personificado los ideales de justicia y virtud había acabado representando la venganza.

La historia se repetía, ya que el Martillo Maldito volvía a ser un 'peso muerto'. Esto ha hecho que muchos se pregunten si el Martillo Maldito reclamará su lugar como símbolo de la justa cólera.

Sharas'dal, Cetro de las Mareas[editar | editar código]

Artículo principal:  [Sharas'dal, Cetro de las Mareas] y  [Escudo de la Reina del Mar]

SHADRAS'DAL, CETRO DE LAS MAREAS

Solo con tocar Sharas'dal, uno siente el peso de los océanos del mundo en la punta de los dedos. Este cetro extraordinario puede dominar ríos y mares, e incluso manipular la vida en sí misma.

Al igual que las mareas, el poder de Sharas'dal puede fluir y refluir entre actos de bondad y de maldad. Algunos han usado el cetro para destruir, pero su auténtica potencia radica en su capacidad para servir de fuente de sanación y esperanza.

PRIMERA PARTE

El antiguo imperio de los elfos de la noche fue una de las mayores civilizaciones de toda la historia de Azeroth. En su máximo apogeo, una figura lo dominaba todo. Se llamaba Azshara. Era líder de líderes, reina de reinas. Su poder era absoluto, y su sed de gloria y conocimientos insaciable.

De los registros que hablan de Azshara, casi todos mencionan su cetro enjoyado, llamado Sharas'dal. Cuenta la leyenda que le brindaba a la reina el control de los mares del mundo, entre otras hazañas milagrosas. Tanto apreciaba Azshara este cetro que rara vez lo perdía de vista.

Estuvo con la reina cuando esta llevó al imperio de los elfos de la noche a nuevas cotas. Y estuvo con ella cuando más tarde provocó que la civilización se desmoronara entre sangre y fuego.

SEGUNDA PARTE

Un pasaje de La Coronación de la Reina Azshara:

"La ceremonia de coronación se prolongó durante días. Cada noche, la nobleza altonato se prodigaba en presentes para Azshara con el fin de ganarse su favor, pero hubo uno que ella apreció más que todos los demás. Un elfo de la noche llamado lord Xavius obsequió a la reina con un cetro enjoyado, grabado con delicados sigilos mágicos. Le prometió a Azshara que mientras lo tuviera cerca le traería prosperidad y un gran poder.

Azshara sostuvo el cetro en alto y las joyas relucieron a la luz de las lunas como rutilantes estrellas. La imagen de la reina con su ofrenda era tan hermosa que hizo que a muchos de los altonato asistentes se les saltaran las lágrimas"

TERCERA PARTE

En el corazón del antiguo Azeroth se hallaba un enorme lago de centelleante energía llamado el Pozo de la Eternidad. Durante décadas, los elfos de la noche estudiaron esta fuente de magia arcana y se convirtieron en doctos hechiceros. La reina Azshara siguió con esta tradición, al igual que sus leales siervos altonato. Se dedicaron a sondear las profundidades del Pozo de la Eternidad en busca de conocimiento y poder.

Tal vez no hubiera nadie más adecuado para esta tarea que Azshara, que demostraba una maestría con la magia casi sin parangón en la historia. Mientras perfeccionaba su dominio de las energías del lago, imbuyó su cetro enjoyado con una gota de sus aguas vivientes.

CUARTA PARTE

El cetro encantado de la reina Azshara le proporcionó su gran poder. Imbuido de las poderosas aguas del Pozo de la Eternidad, dominaba ríos, mares, criaturas acuáticas de todo tipo y las energías vitales que se agitaban en el interior de la propia Azshara. Le dio un nombre nuevo, uno acorde con sus notables cualidades: Sharas'dal, Cetro de las Mareas.

Una de las primeras cosas para las que Azshara usó el poder de Sharas'dal fue para aumentar su belleza legendaria. Conforme pasaban los años, la reina parecía volverse más joven y fascinante. A Azshara la envolvía un aura brillante que cautivaba a quienes la miraban. Los altonato se maravillaban de tan extraño fenómeno. Algunos incluso lo consideraban una señal de divinidad

QUINTA PARTE

Un pasaje de Gloria a la Reina Nacida de las Estrellas:

"Entre las maravillas que nuestra reina aportó a este mundo, tal vez ninguna tan grande como Lathar'lazal. Mientras los albañiles construían el templo, Azshara moldeó las aguas a su alrededor con el Cetro de las Mareas. Pronunciaba los nombres de los ríos y los mares, y estos actuaban a sus órdenes. El agua salada del descomunal océano y el agua dulce de los arroyos de montaña fluían junto a Azshara. Con un movimiento de muñeca, la reina las dividió en grandes lagos que abrazaban los sólidos cimientos de Lathar'lazal.

Criaturas de todo tipo poblaban estas aguas, y estaban a la entera disposición de Azshara. Cuando esta recorría los puentes de Lathar'lazal, bancos de peces exóticos la seguían en coloridas formaciones. Azshara tenía incluso un colosal gigante de mar vinculado a uno de los lagos. Usaba su cetro para que realizara piruetas y demostraciones de fuerza, para deleite de los altonato que observaban. Elfos de la noche curiosos de todos los rincones del imperio viajaban a Lathar'lazal a estudiar a la mítica criatura y sus hábitos".

SEXTA PARTE

A medida que el imperio de los elfos de la noche se extendía por todo el mundo, Azshara pasaba cada vez más tiempo en su palacio a las orillas del Pozo de la Eternidad. Se obsesionó con el lago y usaba Sharas'dal para manipular sus misteriosas energías. Azshara soñaba con hacer del mundo un paraíso; su paraíso. Pero solo sería posible si ella y sus servidores altonato podían aprovechar el verdadero potencial del Pozo.

Sus experimentos imprudentes acabaron enviando magia arcana a través de El Vacío Abisal y hasta el reino de los demonios. Con el tiempo, la Legión Ardiente supo del Pozo de la Eternidad y el mundo de Azeroth.

SEPTIMA PARTE

Un pasaje de La Guerra de los Ancestros, por el historiador Llore:

"La obsesión de Azshara por remodelar el mundo la llevó a las garras de Sargeras. La reina forjó un pacto con él para conseguir un poder insondable. Lo único que él le pidió a cambio fue que Azshara y sus altonato invocaran a los esbirros de este a Azeroth.

Era una petición difícil, incluso para unos hechiceros tan dotados. Azshara y los altonato abordaron el desafío con fervor. Dicen que la reina ayudó a sus siervos a abrir un portal para los agentes de la Legión. Usó Sharas'dal para reunir las energías del Pozo de la Eternidad y potenciar los hechizos de los altonato.

A través de este portal, llegaron a Azeroth los primeros demonios con armadura. Les seguirían muchos más. La Legión marcharía por el territorio propagando fuego y muerte, guerra y devastación".

OCTAVA PARTE

La Guerra de los Ancestros acabó en catástrofe. El orgullo desmedido de Azshara y su abuso de poder llevarían a la destrucción del Pozo de la Eternidad. El enorme lago se plegó sobre sí mismo, lo que acabó provocando una explosión monstruosa que hizo pedazos la superficie del mundo.

Azshara observó todos estos acontecimientos desde su palacio destruido. Se negaba a creer que su paraíso soñado se desmoronara, que el mundo que había acunado en sus propias manos desapareciera bajo sus pies. Muchos de los altonato eran tan ilusos como la reina y permanecieron a su lado.

Mientras los océanos rugían y ocupaban el vacío dejado por la destrucción del Pozo de la Eternidad, Azshara alzó Sharas'dal. Creó un escudo mágico que la rodeó a ella y a los altonato para salvarlos de ser aplastados por las colosales olas.

Pero solo fue un respiro momentáneo. El aullante océano no tardó en engullir a la reina, a Sharas'dal y a sus seguidores.

Luego los hundió más y más en la oscuridad.

NOVENA PARTE

De un texto llamado La Canción de las Escamas, de autor desconocido:

"Se hundieron en el abismo, pero Azshara y sus altonato no se derrumbaron.

La oscuridad a su alrededor era absoluta, así que la reina ordenó a Sharas'dal que les otorgara luz. Y así lo hizo

La sangre de Azshara y de los altonato se estaba enfriando, así que la reina ordenó a Sharas'dal que la calentara. Y así lo hizo.

Sus pulmones ardían por la falta de aire, así que la reina ordenó a Sharas'dal que les permitiera respirar el agua... pero no lo hizo. El cetro no podía salvarlos. El olvido extendió sus brazos y recibió a los desesperados altonato.

Mientras el océano arrancaba la vida de sus cuerpos, criaturas antiguas se agitaron en la oscuridad. Sus susurros recorrieron las corrientes y sus poderes rodearon con fuerza a la reina y sus sirvientes.

Los altonato se convirtieron en algo nuevo. Algo más.

Escamas relucían sobre su piel. Batían colas contra la corriente. Aquellos entes desconocidos hicieron a la reina y a sus seguidores uno con el mar... los convirtieron en los nagas".

DÉCIMA PARTE

Aunque el antiguo imperio de Azshara estaba en ruinas, levantó uno nuevo lejos de la luz del sol. La reina y sus siervos naga crearon una capital, Nazjatar, en el fondo del mar. Con paciencia y astucia expandieron su dominio sobre los océanos. Se dice incluso que Azshara cultivó una alianza con las poderosas entidades que los habían transformado en nagas.

Con el paso de los años, Azshara se sirvió cada vez menos de Sharas'dal. Seguía valorando mucho el cetro, pero vio que era más útil en manos de sus temibles brujas de mar. Estas fieles servidoras empuñaban Sharas'dal como arma para expandir el dominio de los nagas y aplastar a quienes se les oponían.

DCIMOPRIMERA PARTE

Las brujas de mar naga no tardaron en aprender a utilizar Sharas'dal como había hecho Azshara. Con un mandoble del cetro, hacían entrar en frenesí a miles de depredadores acuáticos y los soltaban contra los gigantes de mar molestos. Con solo susurrar un encantamiento, abrasaban a los asaltantes Kvaldir y desperdigaban sus restos en la corriente.

Cuando las brujas de mar no blandían Sharas'dal, Azshara solía llevarlo para rememorar tiempos pasados. Aún recordaba la promesa de lord Xavius: mientras tuviera el cetro cerca, le traería prosperidad y un gran poder.

La reina había perdido mucho, pero no estaba muerta. Ni mucho menos. En su fuero interno sabía que algún día su imperio submarino eclipsaría incluso el de los antiguos elfos de la noche. Algún día, el mundo sería suyo de nuevo y no dejaría que se le escurriera entre los dedos una segunda vez.

Véase también[editar | editar código]

Notas[editar | editar código]

  • En el arte de World of Warcraft: Crónicas Volumen 2 se muestra a Puño Negro de una manera similar a la película de Warcraft, sin cicatrices, con pelo y con la mano tatuada en lugar de su sucedáneo de piedra. Matt Burns explicó que Blizzard había decidido finalmente no utilizar el diseño de Warlords of Draenor. En la línea temporal del universo original, Puño Negro sigue ayudando a Orgrim a conseguir el Martillo Maldito per ya no es consumido físicamente por el fuego [1][2]

Últimos cambios[editar | editar código]

Referencias[editar | editar código]

  1. Matt Burns on Twitter (2017-03-11). Retrieved on 2017-03-16. “Yeah that was something we ultimately decided to go away from in Chronicle. Not to say he didn't help Orgrim get the--
  2. Matt Burns on Twitter (2017-03-11). Retrieved on 2017-03-16. “--hammer back, but just the stuff related to him being "consumed" in fire.

Enlaces externos[editar | editar código]