Señor de los Clanes

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Para el videojuego cancelado por Blizzard antes de su lanzamiento, véase Warcraft Adventures: Lord of the Clans.
El Señor de los Clanes
Lordoftheclans.jpg
Autor (es)

Christie Golden

Dibujos

Samwise Didier

Páginas

288

Editorial

Factoría de Ideas y Panini (España)
Pocket Star (USA)

Fecha

2003 y 2012 (España)
Octubre de 2001 (USA)

Formato

Tapa dura

P.V.P.

12,95.-€

El Señor de los Clanes es una novela escrita por Christie Golden que habla del Jefe de Guerra Thrall y su ascenso a la gloria después del colapso de la Horda.

La novela fue traducida al español y publicada por la Factoría de Ideas en 2003 [1]. En 2012 la novela fue reeditada por Panini, adaptando muchos de los nombres y emplazamientos originales hacia los que posteriormente aparecerían en World of Warcraft.

Argumento[editar | editar código]

En las brumas del pasado, el mundo de Azeroth bullía con maravillosas criaturas de todo tipo. Misteriosos elfos y adustos enanos caminaron entre las tribus del hombre en paz y armonía… Hasta la llegada de un ejército demoniaco que rompió la tranquilidad del mundo para siempre. Ahora, orcos, dragones, duendes, trolls y todos los demás compiten por la supremacía de los reinos dispersos.
Esclavo. Gladiador. Chamán. Señor de la guerra. Todo esto ha sido el enigmático orco llamado Thrall, criado desde su infancia por crueles amos humanos que pretendían convertirlo en su perfecto peón. El salvajismo de su corazón y la astucia adquirida durante su aprendizaje impulsaron a Thrall a perseguir un destino que aún no alcanzaba a comprender; a renunciar a sus ataduras para volver a descubrir las antiguas tradiciones de su pueblo. Ahora, por fin puede narrarse el tumultuoso relato del viaje de su vida: una saga de honor, odio y esperanza.

Protagonistas[editar | editar código]

Principales Secundarios Menores

Trama[editar | editar código]

El guardián en jefe de los campos de internamiento Aedelas Lodonegro, observa los orcos cautivos desde su prisión fortaleza de Durnholde. Orcos brutales, del tamaño de dos hombres uno sobre el otro, deformados, de brazos como troncos y afilados colmillos sobresalientes, de piel verde. Un orco en particular siempre ha despertado su interés (y de inmediato empieza a recordar): sobre los cuerpos ensangrentados de un orco y una orca, Aedelas Lodonegro ha encontrado un niño orco llorando…Han pasado casi diecinueve años desde aquel encuentro. Lodonegro ha levantado al joven macho como un esclavo favorecido, y le ha llamado Thrall. Aquel niño creció, y fue entrenado como gladiador, con todo el salvajismo de un orco, pero también le han enseñado táctica, filosofía y estrategia militar, con el intelecto propio de un erudito humano. Después de todo, el corrupto guardián lo ha modelado para usarlo como un arma para doblegar a toda la Alianza.

Fue entrenado y golpeado por muchos, pero una mujer humana, Taretha Foxton, concubina del general Lodonegro, se convirtió en su enfermera y su mejor amiga. Mientras Lodonegro lo torturaba dentro del ring, Taretha comenzó a escribirle cartas a su prisión, y él se las contestaba, pues ella le había enseñado, secretamente, a leer y escribir. Ella le enseño todo lo que Lodonegro le negaba: el amor, el respeto, y el honor. Thrall se convirtió en un erudito. Conocía historia del arte, poesía, literatura. La joven chica humana había desarrollado una fuerte empatía por aquel infante orco que había llegado luego de que su hermano recién nacido, Faralyn Foxton, había muerto por una terrible fiebre antes de la llegada de Thrall. Por esto, Taretha lo cuidaba compasivamente como si fuera su propio hermano.

Desconociendo su pasado, el joven Thrall ha crecido como un fuerte y hábil orco, y sabía, en su corazón, que la vida de esclavo no era para él. Conforme maduraba, se entera de la suerte que ha corrido su gente, los orcos, ha quienes jamás ha conocido: después de su derrota, muchos de ellos han sido colocados en campos de internamiento. Rumoran que el antiguo líder de los Orcos, Doomhammer, ha escapado de Lordaeron y se ha ocultado en las montañas. Solamente un solitario clan continúa sus operaciones en secreto, tratando de evadir los ojos vigilantes de la Alianza. Su maestro, Jaramin Skisson, estaba muy asombrado con la gran inteligencia que el joven orco demostraba, pero Lord Lodonegro la atribuía a que Thrall había crecido entre humanos, despreciando el gran potencial del orco. Lodonegro encargó a Sergeant, veterano soldado apostado en Durnholde, de entrenar a Thrall como gladiador. Sergeant enseñó a Thrall como balancear su propia fuerza y usarla apropiadamente contra el enemigo en la batalla.

La gota que derramaría el vaso, sin embargo, fue cuando Lodonegro, a pesar de las vehementes protestas de Sergeant, forzó a Thrall a un combate mortal contra un enorme ogro, que casi le cuesta la vida al joven orco. El hábil pero inexperto Thrall decide escapar del fuerte de Lodonegro y encontrar a otros de su clase, para lo cual recibe la ayuda de Taretha y de Sergeant, a espaldas del general. Durante su primer viaje, visitó los distintos campos de internamiento, y encontró que la una vez poderosa raza orca había caído en un extraño letargo. Al no encontrar los valerosos guerreros que esperaba descubrir, Thrall decide salir en búsqueda del único jefe orco que nunca ha sido derrotado, Grom Hellscream, y su fiel clan Grito de Guerra. Sin embargo, la guardiana del campo, Lady Remka, lo reconoce como el preferido de Lodonegro y de inmediato avisa al malvado Lord del escape de su gladiador. Ayudado por el anciano orco Kelgar y la esclava personal de Remka, Greekik, que crean una distracción, Thrall logra huir hacia las montañas. Esto le costará su puesto a Remka. En la inmensidad de las montañas Redrigde, una partida de orcos liderada por Rekshak encuentra a Thrall y lo lleva ante Grom. Rekshak nunca confió en Thrall hasta que el joven orco tomó la decisión de abandonar el campamento para proteger a los Grito de Guerra de la ira de Lodonegro.

Constantemente cazado por los humanos, Hellscream nunca abandonó la inquebrantable voluntad de pelear por la Horda. Ayudado solamente por su devoto clan Grito de Guerra, Hellscream ha continuado una guerra oculta contra la opresión de su gente, tratando de liberar a los orcos de los campos. Desafortunadamente, Hellscream nunca encontró la manera de liberar a los orcos capturados de su letargo. El impresionable Thrall, inspirado por el idealismo de Hellscream, desarrolla una fuerte empatía por la Horda y sus tradiciones guerreras.

Buscando la verdad de sus orígenes, Thrall viaja hacia el norte en busca del legendario Clan Lobo Gélido. Thrall descubrió que los Lobos habían sido exiliados por Gul´dan durante los primeros días de la Primera Guerra. También se enteró de que era hijo del héroe orco Durotan, el verdadero jefe de los Lobo Gélido, quien junto a su madre Draka, había sido asesinado salvajemente hace más de veinte años. Dirigidos por sus nuevos líderes, el venerable chamán Drek´thar, ciego de nacimiento, y por Nazgrel, un hábil guerrero que había tomado el mando luego de la muerte de Durotan, los Lobo Gélido habían logrado sobrevivir ocultándose en las montañas.

Bajo el tutelaje de Drek'Thar, Thrall estudió la ancestral cultura chamanística de su pueblo, que había sido olvidada durante la malvada regencia de Gul'dan. Con el tiempo, Thrall aprendió a escuchar a los espíritus de las fuerzas de la naturaleza: ha tener comunión con la lluvia, el viento, la tierra, la tormenta, el fuego y los animales, y se convirtió en un poderoso chamán, tomando su lugar como jefe de los exiliados Lobos de Hielo. De Drek’tar, Thrall aprendió que era hijo de Draka, hija de Kelkar, y descendiente de uno de los más grandes guerreros de la historia orca, Rhakish. Fortalecido por los elementos y conducido por ellos mismos salió en busca de su destino. Salvado por su padre de la corrupción demoníaca al no beber éste la sangre de Mannoroth, ahora Thrall siente el deber de liberar a sus hermanos cautivos y sanar a su raza de la corrupción.

Bajo la enseñanza de Nazgrel y Rekshak, Thrall aprende a dominar el arte de montar lobos. Snowsong, una tierna y valiente loba blanca, es escogida para ser su compañera en las batallas, y desde ese momento, siempre le será fiel. Snowsong no solo será su montura, sino su amiga fiel.

A su regreso a Lordaeron, se entera de que Grom Hellscream ha hallado al anciano Señor de la Guerra de la Horda, Orgrim Doomhammer, quien ha vivido como ermitaño muchos años. Para probar al joven, Doomhammer lo reta a un duelo amistoso. Thrall logra vencer al anciano Orgrim y le arrebata su mazo de guerra. Doomhammer, quien era cercano amigo de Durotan, el padre de Thrall, decide seguir al joven y visionario orco, y ayudarlo en su cruzada para liberar a los orcos cautivos. Apoyado por muchos de los veteranos jefes, como Grom Hellscream, Doomhammer y Jubei'Thos, Thrall finalmente logra revitalizar a la Horda y darle a su pueblo una nueva identidad espiritual.

Para simbolizar el renacimiento de su pueblo, Thrall ha regresado a la fortaleza de Lodonegro en Durnholde a ponerle fin a los planes de su antiguo amo mediante un asedio a los campos de internamiento. Su victoria tendrá un precio: durante la liberación de uno de los campos, Doomhammer cae en la batalla. Desde lo alto de la fortaleza, el ebrio Lodonegro lanza la cabeza cortada de Taretha Foxton. Aún con este terrible hecho, el noble orco le da una última oportunidad de defenderse antes de matarlo. Negándose a atacarlo cuando estaba desarmado y en el suelo, Thrall le propicia un arma a su antiguo amo, para luego acabar con él en un combate cuerpo a cuerpo.

Thrall toma el legendario Martillo de la Tormenta, el Doomhammer, y se coloca la armadura negra y plateada. Los jefes de clanes lo aclaman como nuevo Jefe de Guerra. Durante los siguientes meses, la pequeña pero volátil Horda de Thrall ataca los campos de internamiento y esquiva con sus astutas estrategias, los mejores esfuerzos de la Alianza por detenerlo. Respaldado por su mejor amigo y mentor, Grom Hellscream, Thrall está decidido a que su gente no vuelva a ser esclava: ni de los demonios ni de los humanos.

Trivialidades[editar | editar código]

  • Una campaña no oficial de Warcraft III recrea los eventos de este libro.[2]
  • En TBC, los jugadores podían tomar parte en la huída de Thrall de la Fortaleza de Durnholde Keep en una mazmorra de las Cavernas del Tiempo. Muchos de los sucesos son distintos a los del libro debido a la interacción de terceras personas.
  • Christie Golden escribió más tarde otra novela llamada Ascenso de la Horda, una precuela del Señor de los Clanes, narrada parcialmente por Thrall. En ella, se explicaba la historia de los primeros draenei de Draenor y de los clanes orcos que cayeron bajo la corrupción demoníaca que les llevó a la casi exterminación de los draenei y la amistad entre Durotan y Doomhammer.
  • El Concilio de la Sombra aparece en el prólogo de la novela.

Referencias[editar | editar código]

Enlaces Externos[editar | editar código]