Sylvanas Brisaveloz

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Para la estrategia en el encuentro de la mazmorra Fin de los Días, véase Eco de Sylvanas.
HordeSylvanas Brisaveloz
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Título

Jefa de Guerra de la Horda,[2] Reina
,Lady , Dama Oscura, Reina de los Renegados, Reina alma en pena, General Forestal de Lunargenta (anteriormente)

Género

Femenino

Raza(s)
Clase
Reacción
Afiliación(es)

Renegados, Horda; Quel'Thalas (póstumamente)[4]

Antigua(s) afiliación(es)
Ocupación

Jefa de Guerra de la Horda[2], Reina de los Renegados; General Forestal de Lunargenta (anteriormente)

Localización
Estado

Viva (No-muerta)

Allegado(s)

Lireesa (madre), Alleria, Vereesa, Lirath (hermanos),
Rhonin (cuñado), Zendarin (primo), Arator, Giramar y Galdin (sobrinos)

Estudiante(s)
Todo aquel que no esté con los Renegados, está en su contra, y todo aquel que esté en su contra... no lo estará por mucho tiempo.
— Sylvanas Brisaveloz[5]

Lady Sylvanas Brisaveloz (Sylvanas Windrunner en Warcraft III), titulada a veces también como "la Dama Oscura" o como "la Reina alma en pena", es la líder suprema de los Renegados, una de las facciones más poderosas de no-muertos en Azeroth. En vida, Sylvanas fue la General Forestal de Lunargenta, cuyo liderazgo y proezas marciales fueron sin igual. Durante la Tercera Guerra, defendió con valentía Quel'Thalas de una invasión de la Plaga dirigida por el caballero de la muerte Arthas Menethil. Al final, sin embargo, Sylvanas cayó en batalla. En lugar de honrar a la General Forestal con una muerte rápida, Arthas arrancó su alma y la transformó en una alma en pena: una agente astuta y vengadora del Rey Exánime, apoderada por el odio.

Cuando se debilitó el control del Rey Exánime sobre sus secuaces, Sylvanas se separó del control de su amo tiránico y recuperó su cuerpo. Con la promesa de vengar su muerte, Sylvanas reunió a otros no-muertos renegados y se dispuso a emprender una guerra contra la Plaga. Fue así como se formó el grupo conocido como los Renegados, con Sylvanas como su reina. Bajo el mando de Sylvanas, los Renegados se unieron a la Horda y más tarde ayudaron a provocar la caída del Rey Exánime en las heladas tierras de Rasganorte.

Sin embargo, todavía quedaban muchos problemas por delante. Tras un levantamiento dentro de sus filas que mató a otros miembros de la Horda, la reina alma en pena se ha ganado la desconfianza entre muchos de sus aliados. Más recientemente, Sylvanas comenzó a fortificar su territorio dentro de los Claros de Tirisfal con el fin de establecer un reino adecuado para sus seguidores. Mientras Sylvanas mantiene que su lealtad a la Horda no ha disminuido, algunos de los miembros de la facción no están seguro acerca de sus verdaderas intenciones.[6]

Después de la caída del Rey Exánime, Sylvanas llegó a la sorprendente conclusión de que, al igual que Arthas, fue condenada a una eternidad de oscuridad y tortura en el más allá. Después de hacer un pacto con las val'kyr, Sylvanas fue capaz de recuperar su lugar en el reino de los vivos. Sabiendo el destino oscuro que le caerá inevitablemente, Sylvanas ha abrazado a su pueblo como un baluarte contra la horrible oscuridad que la espera al final.[7] Tras esto, Sylvanas lanzó un ataque sobre las regiones de Lordaeron y de los Reinos del Este que no estaban bajo su control, en un intento de conquistar el continente y hacerlo seguro para los Renegados.

Biografía

La General Forestal Sylvanas durante la Segunda Guerra.

General Forestal de Lunargenta

Sylvanas fue miembro de una de las familias más importantes dentro de la sociedad de los elfos nobles de Lunargenta. Tiene al menos cuatro hermanos, entre los que se encuentras Lirath, Alleria y Vereesa. Su hogar era la Aguja Brisaveloz, en los tranquilos bosques de Quel'thalas. Sylvanas decidió unirse al cuerpo militar de los forestales, y con el paso de los años ascendió en sus filas hasta el rango de General Forestal de Lunargenta, líder absoluto de todas las fuerzas élficas.

Segunda Guerra

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La General Forestal Sylvanas en la Ciudad de Lunargenta.

Durante la Segunda Guerra, los elfos nobles ofrecieron tan sólo una ayuda simbólica a la Alianza. Entre dicha ayuda se incluyó el envío de un comando a las órdenes de la hermana mayor de Sylvanas, Alleria. Días después de su partida se descubrió unos misteriosos focos de incendio en los bosques de Quel'Thalas. Sylvanas, tomando el mando de los restantes forestales que quedaban, partió para investigar la causa de dichos fuegos. Lo que descubrió, sin embargo, era que una banda de trol del bosque merodeaba más cerca de lo habitual. Los alcanzó a las pocas horas, justo cuando estos le tendían una emboscada a las fuerzas de Alleria. Sylvanas no perdió el tiempo con preguntas, ordenó a sus exploradores que se unieran a la refriega y así se alcanzó una pronta victoria por parte de los elfos.

Tras el combate, Alleria le hizo saber a su hermana el motivo de su pronto regreso: una banda de orcos, ayudados por algunos dragones, estaban arrasando los bosques al sur de la nación elfa. Los humanos habían mandado a Alleria en busca de ayuda de Lunargenta, que tan sólo se encontraba a un par de días del campo de batalla. Sylvanas dio la orden de marchar contra los orcos, y así fue como las tropas de la Horda se vieron atrapadas entre dos frentes, por un lado el ejército de Quel'Thalas, dirigido por Sylvanas, y por el otro lado el humano, a las órdenes del paladín Turalyon.

La batalla que siguió fue durísima, y duró varios días, pero finalmente los orcos fueron derrotados y tuvieron que retirarse con numerosas bajas. Alleria y Turalyon los persiguieron, mientras Sylvanas rastreaba los bosques de Quel'Thalas en busca de supervivientes enemigos. Meses después la Horda fue expulsada de Azeroth, el Portal Oscuro fue destruido, y la Segunda Guerra llegó a su fin.

Mientras que Quel'Thalas era todavía una parte (aunque, incómoda) de la Alianza de Lordaeron, Sylvanas admitió el gran talento forestalo humano Nathanos Marris en las filas de los Errantes. Esta decisión sorprendió a muchos de sus compatriotas, como Halduron Alasol, Lor'themar Theron y Renthar Lanzalcón. Algunos de los compañeros de Sylvanas se dieron cuenta del gran orgullo que sentía haci su su discípulo humano, y se opusieron a la idea de permitir que un humano entrenase con los forestales elfos.[8]

Incluso el príncipe Kael'thas Caminante del Sol tuvo objeciones sobre esto, y envió una carta a Quel'Thalas exigiendo a Sylvanas echar a Nathanos del cuerpo de forestales. A pesar de esto, Sylvanas persistió, y su respuesta fue simplemente que Nathanos sería un aliado leal. Y estuvo en lo cierto, el talento de Nathanos le permitió convertirse en el primer y último de los señores forestales humano, y fue responsable de las victorias que abarcaron una década de conflicto.[9]

Sylvanas luchando contra la Plaga.
Sylvanas, luchando por Quel'Thalas.

La invasión de la Plaga

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Poco después de la Segunda Guerra, los elfos nobles decidieron romper sus lazos con la Alianza. De este modo, fueron Sylvanas y sus forestales los encargados de proteger Lunargenta de cualquier amenaza. A pesar de la existencia de criaturas peligrosas en las proximidades de la nación élfica, como los trol de los bosques, los múrloc o los gnoll, Quel'Thalas se mantuvo en una relativa paz. Con los años, los bosques recobraron su otrora belleza; a pesar de lo cual Sylvanas mantuvo siempre atentos y dispuestos a sus exploradores, sabedora de lo pasajera que esa calma podría ser.

Desgraciadamente estos temores pronto se hicieorn realidad, cuando Arthas Menethil, el traidor de Lordaeron convertido ya en un caballero de la muerte, apareció de improviso en las mismas fronteras de Quel'Thalas al mando de un ejército de no-muertos. Kelmarin, uno de los exploradores de Sylvanas, rápidamente le informó de que el azote de no-muertos se acercaba a la primera puerta élfica. Sylvanas organizó a sus Errantes, y se fue a observar con sus propios ojos al saqueador de Lordaeron.

Se encontró cara a cara con Arthas y le sugirió que diese la vuelta. Sin embargo, Arthas replicó que la mismísima muerte había llegado a Quel Thalas y comenzaron su asalto a la primera puerta élfica. A pesar del empeño de los Errantes, Arthas pudo bloquear con éxito gracias a sus aliados nigrománticos y a los descomunales nerubianos que actuaron como máquinas de asedio. Sylvanas y sus forestales sobrevivientes huyeron hacia la segunda puerta y Sylvanas se dio cuenta de que ella sola no podría ganar esa batalla. Sin embargo, mantuvo la esperanza en los magistri de la Fuente del Sol, si supiesen lo que se acercaba, podrían inclinar la balanza a su favor. Otro forestal la informó que Quel'Thalas había sido traicionada, y observó como la Plaga forjaba un camino de destrucción oscuro e impío sobre la tierra[10]

Arthas continuó sin descanso hacia la segunda puerta, matando a todos los elfos que se interpusieran en su camino. Sólo podía alcanzar su objetivo, la segunda puerta élfica, tras usar la Llave de las Tres Lunas. Sylvanas destruyó el puente que llevaba a la segunda puerta en un intento por detener el avance de los no-muertos, aunque resultó ser en vano, ya que Arthas ordenó a sus secuaces crear un enorme puente con cadáveres para complementar el paso.

Sylvanas se retiró a la Aldea Brisa Pura y evacuó a sus ciudadanos. Con poco más de sus forestales más incondicionales quedandose a su lado, Sylvanas decidió tomar una posición final antes de que Arthas se abriese camino hacia Lunargenta. Cada mensajero que enviaba a Lunargenta era asesinado, y Sylvanas coordinó un ataque aéreo de dracohalcones para hacer frente a los invasores. Sin embargo, esto también resultó inútil. Sabiendo que su muerte se acercaba, Sylvanas sólo pudo pensar en su hermana, Alleria, y miró el collar que le regaló. Pensó que probablemente se podrían volver a reunirse pronto.

Su batalla final fue contra Arthas, que ese momento estaba frustrado por la resistencia que había mostrado Sylvanas. Los dos pelearon, aunque la General Forestal no pudo igualar la potencia de la Agonía de Escarcha, que destrozó sus armas y atravesó su abdomen.

Según Arthas, fue Sylvanas quien llevó la condenación a los elfos nobles, ya que su objetivo principal era solamente la Fuente del Sol.

El alma en pena

Arthas realizando el ritual para levantar a Sylvanas como un alma en pena.

El informe oficial de la batalla de Lunargenta narra como Sylvanas luchó y murió en defensa de su patria contra las hordas de los no-muertos. Deja claro que su cuerpo no recibió los honores adecuados debido a que se consumió en el incendio que asoló más de la mitad de la capital elfa.[11] La historia de Rhonin era diferente: Sylvanas fue capturada, horriblemente mutilada, y finalmente asesinada por placer por Arthas. En esta versión de los hechos, su cuerpo fue llevado a un templo oscuro, donde Arthas corrompió su alma y la transformó en una alma en pena, un fantasma inquietante y triste, y la dejó vagar por las ruinas de Quel'Thalas[12]

En verdad, como Sylvanas agonizó después de ser empalada por la Agonía de Escarcha, le dijo a Arthas que acabase con ella, diciendo que se merecía una muerte limpia. Habiendo tenido que luchar contra ella cada paso del camino, Arthas respondió diciéndola que lo último que le daría era la paz de la muerte. Momentos después Sylvanas cayó en una oscuridad reconfortante, sintiendo una angustia que nunca había conocido. Arthas arrancó su alma y Sylvanas Brisaveloz se convirtió en la primer alma en pena de los elfos nobles. Fue capaz de dar voz a su dolor, y al hacerlo ella, causaría dolor a los demás. Su cuerpo fue lanzado a un carro de despojos, perdido entre miles de cadáveres que la Plaga había ido recolectando y más tarde lo sellaron en un ataúd de hierro como un acto más de venganza contra la General Forestal.[13]

Sylvanas, ahora una alma en pena, la concedieron una serie de habilidades no convencionales. Aunque con su voluntad límitada completamente, en un proceso que se asemeja al de un maestro de marionetas de hilo, Arthas le permitió conservar su conciencia de sí misma - para que pudiese ser testigo de la destrucción de su pueblo. Sylvanas fue llevada a Lunargenta como un trofeo, y aunque los elfos se asombraron, Sylvanas no les pudo ayudar aunque se sintió orgullosa al contemplar que continuaban su inútil lucha contra Arthas. Aunque Arthas había podido hacer un puente con los cadáveres para pasar el primer, no pudo hacer lo mismo para alcanzar Quel'Danas y la Fuente del Sol. Entonces, Arthas sumergió la Agonía de Escarcha en el océano y creó un camino de hielo en su lugar.

Así comenzó su brutal asalto a la Fuente del Sol, y Sylvanas vio impotente cómo se involucraba en un combate con el gobernador elfo noble elfo, el Gran rey Anasterian Caminante del Sol. Esperaba que el anciano rey pudiese acabar con él, aunque sabía que no era posible. Sus esperanzas aumentaron cuando Anasterian logró desmontar a Arthas por herir gravemente su corcel esquelético, Invencible, aunque sólo sirvió para enfurecer aún más Arthas y el Rey Anasterian cayó ante de la Agonía de Escarcha. Sylvanas fue testigo del renacimiento de Kel'Thuzad a través de la destrucción de la Fuente del Sol, y superada por el dolor, soltó un grito que casi ensordeció el ejército, pero sólo divertió a Arthas. Sin embargo, Sylvanas no pudo dejar de sentir eufória al ver que el traidor de Quel'Thalas - Dar'Khan Drathir - también cayó.[14]

Con eso, la poderosa nación élfica de Quel'Thalas sufrió su época más oscura. La antigua General Forestal acompañó a Arthas a una puerta demoniaca, donde Kel'Thuzad se comunicó con Archimonde. El demonio les instruyó atacar Dalaran y Sylvanas se burló de Arthas ya que pudo ver dentro de él un indicio de arrepentimiento - perteneciente a alguien del que tenía "buenos recuerdos" - Jaina Valiente. Arthas la silenció rápidamente, ejerciendo su dominio sobre su espíritu, aunque Sylvanas no pudo reprimir una sonrisa de satisfacción.[15] También estuvo presente durante la caída de Dalaran, matando a sus magos.

Regreso a Lordaeron

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Sylvanas se convirtió en uno de los generales de Arthas que permaneció en Lordaeron junto a Kel'Thuzad bajo la supervisión de los señores del terror, quienes se había quedado en Lordaeron para protegerlo en nombre de la Legión. Cuando Archimonde fue derrotado en la Batalla del Monte Hyjal, Sylvanas se enteró rápidamente por medio de Kel'Thuzad. Sin embargo, los meses pasaron y los señores del terror seguían ignorando el destino de su maestro. Varimathras, Detheroc y Balnazzar recibieron la noticia de boca de Arthas a su regreso de Kalimdor tras lo cual huyeron ante el riesgo que corrían al encontrarse rodeados de los ejércitos de muertos bajo sus órdenes.

Arthas ordenó acabar con todo resto de vida de Lordaeron como tributo a Ner'zhul. Kel'Thuzad informó de que los supervivientes humanos estaban huyendo por el paso de las montañas de manera que ambos, con la ayuda de Sylvanas, se dirigieron allí para evitarlo. A pesar de los esfuerzos del paladín Dagren el Asesino de Orcos, Sylvanas y sus almas en pena dieron buena cuenta de los refugiados humanos que intentaban escapar y aniquilaron a los civiles que se encontraban junto a los paladines.

La forestal oscura

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En este punto, el debilitado Ner'zhul comenzó a perder el control sobre la mente de Sylvanas y diversas almas en pensa. Consciente de ello, Sylvanas decidió ocultar este hecho a Arthas y Kel'thuzad mientras continuaba a sus órdenes. Los señores del terror contactaron con ella intentando que se uniera a su causa en una reunión secreta. Sylvanas les contó que los poderes de Arthas estaban empezando a disminuir debido a la debilidad de Ner'zhul y les ofreció su ayuda pero solo a cambio de que se llevara a cabo según sus propios términos.[16]

Los señores del terror planearon matar a Arthas en la capital de Lordaeron pero Sylvanas ideó un plan de contingencia en el caso que Arthas huyera. Mandó a un grupo de almas en pena para que escoltaran al príncipe hacia los bosques donde le esperaría.[17] Sin embargo Arthas sobrevivió a la emboscada de los nathrezim y las almas en pena siguieron el plan previsto escoltando a Arthas y matando a sus guardaespaldas.[18].

Sylvanas había recuperado ya su antiguo cuerpo físico e insufló su corrupto espíritu en él de manera que se convirtió en un ente no-muerto corpóreo[19]. Escondida entre las sombras, Sylvanas lanzó una flecha que había creado ella misma contra Arthas. El proyectil envenenado le alcanzó paralizándolo. Furioso por su traición, Arthas exigió una muerte rápida a lo que Sylvanas se negó recordándole el calvario que le hizo pasar a ella. Fue entonces cuando apareció Kel'Thuzad acabando con los apoyos de Sylvanas y haciéndola huir.[18]

Tras descubrir que el vínculo que antaño tuviera con el mundo natural había desaparecido, se enfureció y comenzó a investigar un campo que ahora era mucho más cercano a ella: la nigromancia. Uniendo las técnicas de guerra élficas con los poderes oscuros, desarrolló un estilo de combate completamente nuevo. Sería el nacimiento de los forestales oscuros [20].

Reina de los Renegados

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Un monumento a la Dama Oscura, inmortalizado en Rémol.

Arthas pudo así llegar así a Rasganorte, siendo requerido para ayudar al Rey Exánime mientras que Kel'Thuzad desapareció sin dejar rastro.[18] Sylvanas y otros no-muertos se vieron libres del control de Ner'zhul, a pesar de que mantuvieran un aspecto externo tan abominable[21]

Mientras Sylvanas pensaba en lo que haría a continuación, fue interrumpida por Varimathras, el señor del terror la felicitó por haber expulsado al príncipe, y la invitó a formar parte de la nueva orden que sus hermanos estaban organizando. Sylvanas, sin embargo, se cuidó mucho de renunciar a la nueva libertad que había conseguido para los suyos, y se negó. Varimathras le advirtió que si no estaba con ellos estaba contra ellos, y la dejó sola. La forestal comprendió que su campamento sería atacado en breve, y que su ejercito de almas en pena no sería rival para las fuerzas de los grandes demonios. Necesitaba aliados, y pronto.[21]

Lady Sylvanas Brisaveloz, la Reina alma en pena de los Renegados.

Rastreando los alrededores, Sylvanas encontró un grupo de criaturas que serían perfectas para sus planes. Mandó a sus almas en pena a poseer a sus líderes: Jarra'thol de los ogros, Blackthorn de los bandidos, Melegruños de los gnoll, Zul'rogg de los trol del bosque y el Rey Múrloc. Varimathras finalmente llegó al lugar, sólo para ver como sus fuerzas eran engullidas por semejante mezcla de adversarios. El señor demoníaco pidió a Sylvanas que le perdonara la vida a cambio de informarla sobre la posición de los campamentos de sus hermanos. A Sylvanas no le cabía duda de que no era de fiar, pero pensó que podría controlarle[21] y que podría usarlo contra el ejército de Detheroc.[22].

Detheroc había subyugado la voluntad de Garithos que ahora era su siervo, así como sus hombres, que los usaba como ejército personal. Sylvanas mandó a sus almas en pena que se hicieran con el control de un par de exploradores humanos, y se infiltraran así en su campamento. Por la noche, mientras los humanos descansaban, las infiltradas abrieron sigilosamente el portón del campamento a las tropas de Sylvanas, que irrumpieron asesinando a todo el que se encontraron. La alarma sonó, pero era demasiado tarde. Desorganizadas, las fuerzas del demonio fueron destruidas rápidamente. Sylvanas retó a Detheroc a combate singular, acabando rápidamente con él. Una vez eliminado el señor de los demonios, Garithos y sus soldados se vieron liberados del conjuro de control. La elfa comprendió que no era más que un estúpido arrogante, y le convenció para que le ayudara en su lucha por conquistar Lordaeron, a cambio de darle el control de la ciudad una vez acabada esta. Evidentemente, no pensaba cumplir dicha promesa.[22]

La noche antes de atacar la Ciudad Capital, Sylvanas se reunió con los no-muertos liberados. Habló acerca de su propósito en el mundo y si la ayudarían a volver a tomar la Capital. Lydon le preguntó lo que hizo con los humanos de Garithos. Ella respondió que ellos sólo sirven para la batalla.[23]

La capital sufrió un ataque a tres bandas, con Garithos por el sur, Sylvanas por el este y Varimathras por el noroeste. Las fuerzas de Balnazzar intentaron por todos los medios parar a los asaltantes, pero fue en vano. Con Balnazzar atrapado, Sylvanas ordenó a su hermano, Varimathras, que acabara con él. Varimathras dudó, ya que un señor del terror tiene prohibido matar a otro, pero ante las amenazas de Sylvanas cedió, acabando con la vida de su hermano[24] - más tarde se supo que Balnazaar no murió y acabó infiltrándose como el líder de la Cruzada Escarlata. No dudó tanto cuando también se le ordenó asesinar a Garithos.[24]

Con todos sus enemigos eliminados, Sylvanas se proclamó como la líder de los Renegados. Nunca más seguirían a la Plaga o a la Legión, a partir de ahora eran libres de tomar su propio camino, y acabarían con todos los que se les interpusieran.[24]

Sylvanas rápidamente fundó su nuevo imperio de no-muertos. Liberando a muchos no-muertos del dominio del Rey Exánime y organizandolos en una nueva nación propia, Sylvanas atacó las catacumbas reales bajo las ruinas de la Ciudad Capital - Entrañas - y se hizo cargo de los Renegados. Desde que situaron allí su residencia, los Renegados han trabajado duro para completar la construcción de Entrañas dragando el enrevesado laberinto de catacumbas, tumbas y mazmorras que comenzó Arthas.[25]

Sylvanas en Ghostlands.

Con todos sus enemigos eliminados, Sylvanas se proclamó como la líder de los Perdidos. Nunca más seguirían a La Plaga o a la Legión, a partir de ahora eran libres de tomar su propio camino, y acabarían con todos los que se les interpusieran.

No se sabe ciertamente cuales fueron los planes que Sylvanas urdió en estos momentos. Algunos dicen que viajó a Rasganorte y otros que prefirió reforzar la posición del nuevo emplazamiento de los Renegados, una ciudad que los reuniría a todos y a los que Sylvanas gobernaría bajo su enigmática figura[26].

La Fuente del Sol

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Sylvanas ya coronada Reina de los Renegados, viajó a Quel'Thalas por motivos desconocidos. Pronto descubrió al traidor Dar'Khan, enfrentándose a él en las ruinas de Lunargenta. Ayudó a Kalecgos a evitar que el traidor se hiciera con el poder de la Fuente del Sol: a pesar de que parecía que no podía ganar, logró distraer a Dar'Khan el tiempo necesario para que Anveena reuniera suficiente energía como para vaporizarlo. Sylvanas estuvo de acuerdo en mantener en secreto la identidad de Anveena, evitando así que Arthas pudiera hacerse con la energía de la Fuente algún día.

La alianza con la Horda

Los Renegados, habiendo forjado un imperio propio y con su número de miebros creciendo de día a día, sabían que el siguiente paso para realizar su venganza contra Arthas era asegurarse su lugar en el mundo. Aunque Sylvanas había dirigido la guerra civil en las Tierras de la Peste y conquistado con éxito las ruinas de Lordaeron, el tiempo que la pequeña facción de los Renegados se podría mantener no estaba claro.

Como tal, Sylvanas fue en busca de aliados. Envió numerosos embajadores a la Horda del Jefe de Guerra Thrall, aunque la admisión de los Renegados como estado miembro oficial fue impugnada por varios miembros de la facción. Los tauren de Cima del Trueno resultaron ser el contacto más prometedor. Específicamente, el Archidruida Hamuul Tótem de Runa vio el potencial para la redención del pueblo de Sylvanas, aunque era plenamente consciente de la naturaleza siniestra de los Renegados. Por lo tanto, el tauren convenció al Jefe de Guerra, a pesar de sus dudas, para forjar una alianza de conveniencia entre los Renegados y la Horda. Esta alianza de conveniencia ha concedido la Horda un mejor equilibrio en los Reinos del Este], controlados principalmente por la mayoría de Alianza. A su vez, con la protección de la Horda, e incluso con la del Alba Argenta,[6] los Renegados fueron capaces de mantener sus posesiones en Lordaeron.

El dominio de los Renegados

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Después de haber forjado una alianza con la Horda, los Renegados quisieron expandir su creciente imperio de no-muertos. Al liberar la mente de los no-muertos bajo el dominio del Rey Exánime, Sylvanas llegó a presidir una impresionante facción. Durante este tiempo, Sylvanas también liberó a su antiguo discípulo, el señor forestal Nathanos Marris, de la frías garras de la Plaga. Nathanos fue nombrado campeón de la Reina alma en pena, y se instaló en la Hacienda de Marris para entrenar y dirigir a nuevos campeones de su reina.

Sylvanas envió a los aventureros a entrenar junto a Nathanos, y más tarde a ayudar a eliminar la presencia de la Cruzada Escarlata que constantemente acosaba las tierras de los Renegados. Sylvanas aprobó la creación de los mortacechadores, que se habían convertido rápidamente en una de las más poderosas organizaciones de espionaje en Azeroth, y también supervisó la producción de una peste capaz de conseguir que la Plaga se arrodillase ante ella - la Sociedad Real de Boticarios llegó a alcanzar esta meta.

Halloween

La Dama Oscura durante Halloween.

Los Renegados han incorporado el concepto de Halloween con una parte fundamental de su cultura. Sylvanas la aclama como la noche en que los Renegados son más fuertes - la noche en que sus enemigos más les temen - y aparecen a las afueras de Entrañas para quemar la gran hombre de mimbre, para el deleite de la multitud. Desde el Cataclismo, Sylvanas da un nuevo discurso durante Halloween, y hay archivos de sonido de este discurso, al igual que con Genn Cringris.

Los sin'dorei

Sylvanas y sus almas en pena realizan el Lamento de los Altonato.
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En la muerte, Sylvanas todavía se consideró una de los principales protectores de Quel'Thalas y repetidamente ofreció ayuda en la forma de suministros y tropas a los elfos de sangre. Esto pudo ser debido en parte al hecho de que la Dama Oscura todavía se lamentaba por su fracaso al proteger a Quel'Thalas de la invasión de la Plaga durante la Tercera Guerra. Aunque los sin'dorei inicialmente negaron la mayoría de las ayudas de Sylvanas, temiendo que fuese algún truco, los elfos finalmente permitieron a Sylvanas estacionar a sus soldados en sus tierras, en la aldea de Tranquillien. Sylvanas jugó un papel importante al convencer a Thrall de aceptar a los elfos de sangre en la Horda.

Durante las batallas en las Tierras Fantasma, los aventureros elfos de sangre viajaron a la Aguja Brisaveloz - la antigua residencia de Sylvanas - y encontraron su collar, que fue un regalo de su hermana mayor, Alleria. Se le devolvió a la Dama Oscura, la cual se sorprendió al verlo. Sin embargo, rápidamente se recompuso y arremetió contra el aventurero - asegurándole que no significa nada para ella, y que Alleria era un recuerdo muerto desde hace mucho tiempo; arrojando el collar. Se despidió del aventurero, aunque en un extraño momento de emoción, convocó un coro de elfas almas en pena y comienzó a cantar una canción melancólica sobre su patria afligida. Después se arrodilló para recoger el collar.

Sylvanas más tarde ayudaría a los caballeros de sangre sin'dorei en nombre de Mehlar Hojalba en la creación de una poderosa piedra de la Plaga; su gran conocimiento acerca del funcionamiento de la plaga demostró ser una componente esencial en su creación.

Renee Lauer

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Sylvanas, junto con Varimathras, atacó un campamento de la Cruzada Escarlata en los Claros de Tirisfal y derrotaron a su líder, Renee Lauer, quien fue responsable de la muerte de algunos miembros de la Horda. Después de esto, Renee fue resucitada como una renegada.

Un consejo de guerra

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Finalmente había llegado el momento de enfrentarse a la Plaga. Sylvanas y su boticario jefe, Putress, se reunieron con el Jefe de Guerra Thrall, con el Alto señor supremo Colmillosauro y con Garrosh Grito Infernal para planear su próximo movimiento. Después de un duelo entre Garrosh y Thrall (impulsado por la creencia de Garrosh de la necesidad de tomar una acción inmediata) fuese interrumpido por un ataque de la Plaga, Sylvanas ayudó a defender a Orgrimmar. Tras la victoria de la Horda, Thrall declaró la guerra al Rey Exánime. Satisfecha, Sylvanas envió a Putress para ayudar a la Horda en Rasganorte - su vasto conocimiento de la peste seguramente sería una adición beneficiosa a su arsenal.

A la sombra del Sol

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La Reina alma en pena.

Con la Horda ahora centrada en una campaña a Rasganorte, Lady Sylvanas y un grupo de guardias reales viajaron a la Aguja Furia del Sol para conseguir el apoyo de los elfos de sangre en la guerra. Se reunió con su antiguo camarada, Lor'themar Theron, el Señor Regente de Quel'Thalas, junto con el Gran magister Rommath y el actual General Forestal de Lunargenta, Halduron Alasol. Sylvanas ordenó a Lor'themar enviar las fuerzas de elfos de sangre (los magistri, errantes y caballeros de sangre) a Rasganorte, aunque Lor'themar fue aprensivo, ya que apenas habían superado la guerra en Quel'Danas. Sylvanas indicó que los elfos de sangre eran una parte de la Horda gracias a ella, y que si no se movilizaban seguramente perderían su apoyo - y el apoyo de Renegados en sus tierras.

Convencido, Lor'themar cedió y se comprometió a enviar a un contingente de elfos de sangre a Entrañas. Sylvanas se preparaba para irse, cuando Rommath se indignó por este giro de los acontecimientos. Rechazó su ayuda, afirmando que esta situación era un simple chantaje. Sylvanas le informó de que todo lo que deseaba era la fuerza para derrotar a su mayor enemigo - y que por otra parte, sus ofertas eran sólo eso - ofertas. Lor'themar acabó con su conversación y se marchó silenciosamente.[8]

La nueva peste

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Sylvanas fue una vez a ver a Faranell, quien le mostró los efectos de la nueva peste. Se quedó satisfecha con el resultado, pero advirtió a Faranell que aquella peste no cayera en manos equivocadas. Cuando Arthas mató a la forma incorpórea de Ner'Zhul y se convirtió él sólo en Rey Examine, Sylvanas sintió que algo terrible estaba pasando.

Campaña en Rasganorte

Sylvanas recuperando Entrañas.
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De estea manera, la Horda comenzó con su asalto a la región helada de Rasganorte. Mientras que el principal avance de la Horda, liderado por Garrosh Grito Infernal, atacaban desde la Tundra Boreal; los Renegados - bajo la bandera de La Mano de la Venganza - asaltaron la región del Fiordo Aquilonal con su considerable armada. Bajo el liderazgo directo de Sylvanas, la Mano de la Venganza trajo consigo todo el arsenal de los Renegados - incluyendo las penúltimas fases de su enigmática peste, que se perfeccionó durante su tiempo en Rasganorte.

Uno de los nuevos campamentos de Renegados en Rasganorte fue Nuevo Agamand, donde se instalaron la mayoría de los miembros de la Sociedad Real de Boticarios a fin de perfeccionar la peste para liberarla sobre al Rey Exánime. Lady Sylvanas había estado supervisando metódicamente y pacientemente la creación de este contagio desde hace varios años y parecía que por fin había llegado el momento para probarla en la Plaga.

Sin embargo, el Gran boticario Putress, quien Sylvanas había enviado a Rasganorte, emprendió este honor pronto- con el lanzamiento de la perfeccionada y voraz peste sobre los miembro de la Plaga, de la Alianza e incluso de la Horda durante la Batalla de Angrathar.

La batalla por Entrañas

Artículo principal: Batalla por Entrañas

Cuando las fuerzas combinadas de la Horda y la Alianza empiezaron su asalto sobre Angrathar, se produjo un alzamiento en Entrañas. Varimathras y un ejército de sus hermanos demoníacos invadieron la ciudad, matando a todos los que no se sometieran a su mandato. Sylvanas, que casi muere durante el golpe, logró escapar junto a varios miembros leales a Orgrimmar. No dispuesta a permitir que los señores del terror permaneciesen en territorio de la Horda, Thrall y Sylvanas planearon un contraataque inmediato. En el medio de su planificación, Jaina Valiente llegó con noticias terribles: tras la muerte de Bolvar Fordragón, Varian Wrynn se estaba preparando para una posible guerra contra la Horda. Jaina había sido enviada para obtener una explicación para la traición en la Puerta de Cólera. Aunque Thrall y Sylvanas explicaron que la Horda no fue responsable, sino Putress, Jaina les advirtió que el rey Varian ordenaría un asalto a Entrañas para traer a Putress ante la justicia y liberar Lordaeron para la Alianza.

Sylvanas volvió al Entrañas liderando un ejército de la Horda, con la intención de retomar su ciudad junto a Thrall y Vol'jin quienes la acompañaron durante el asalto. Durante la refriega se escuchó un lamento de sus labios: que provenía de la Sala del Trono. Allí Sylvanas luchó y finalmente mató Varimathras, recuperando su trono. Mientras esto ocurría, el Rey Varian lanzó su ataque a las alcantarillas de Entrañas. Al descubrir varios experimentos de los Renegados con cautivos humanos, pensó en declarar la guerra a la Horda. Varian entró en el Barrio Real poco después de la derrota de Varimathras, etiquetándolos de monstruos y cargó contra el Jefe de la Guerra y la Dama Oscura. Sin embargo, rápidamente fue transportado fuera de la batalla por Jaina, que llevó a las fuerzas de la Alianza a Ventormenta.

Con la batalla finalizada, Sylvanas pudo reclamar su trono, y condenó a muerte a los rebeldes traidores. Sin embargo, todo esto fue estuvo acompañado de un coste político desconocido e imprevisible. Es por esto que Thrall dejó en Entrañas parte de la Guardia Kor'kron para evitar nuevas sublevaciones.

Las Salas Heladas

Sylvanas y Uther se encuentran en las Salas de la Reflexión.
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Sylvanas lideró a la Horda en las Salas Heladas, dentro de la Ciudadela de la Corona de Hielo para enfrentarse al Rey Exánime y lograr vengarse de Arthas por destruir Quel'thalas y por convertirla en un alma en pena. Acompañada por las forestales oscuras Kalira y Loralen, ayudó a los héroes de la Horda en sus batallas por los pasillos malditos y se unió a varios campeones del Torneo Argenta. Tras la derrota de Ick y Krick, Krick suplicó misericordia e intentó satisfacerla con el conocimiento de que Agonía de Escarcha estaba dentro de las salas - sin vigilancia. Krick fue eliminado al final por el Señor de la Plaga Tyrannus, y Sylvanas se dirigió hacia a las Cámaras de Reflexión. Antes de entrar en las cámaras, tuvieron que luchar con Tyrannus. Justo después de su muerte, Sindragosa apareció y mató a casi todos los combatientes excepto a Sylvanas, a sus dos forestales y a los aventureros. Envió a Kalira para conseguir refuerzos y con Loralen y los aventureros entró en las Cámaras.

Tras llegar a sus aposentos privados en las Salas de la Reflexión donde permaneció muy cerca de Agonía de Escarcha, Sylvanas sintió el dolor de su muerte proveniente de la espada. En este momento, se le ocurrió tratar de contactar con los espíritus de la hojarruna con la esperanza de que pudieran ofrecerle alguna ayuda. En este punto, el espíritu de Uther el Iluminado apareció alertándola de que el Rey Exánime se dirigía hacia allí y que sería una imprudencia tratar de derrotarlo en este lugar. Uther reveló a Sylvanas que incluso aunque Arthas sea destruido, alguien debe reemplazarle como señor de la Plaga, de lo contrario el mundo viviría un holocausto provocado por el incontrolable ejército de no-muertos que se encargaría de arrasar con cualquier cosa que se pusiera en su camino. Para derrotarlo, deberían destruir primero el lugar donde el ente fue creado: el Trono Helado.

Justo en ese momento, el Rey Exánime llegó para reclamar su espada, consumiendo el alma de Uther. Tras invocar a Falric y Marwyn, sus dos lugartenientes de más rango, se enfrentó a los intrusos. Mientras los aventureros que acompañan a Sylvanas luchaban contra ellos, la Dama Oscura y la forestal oscura Loralen hacían lo propio con el Rey Exánime que huyó hacia el interior del santuario. Tras derrotar a los caballeros de la muerte y sus aliados, el grupo encontró a Loralen muerta mientras por el pasillo se escuchaba el sonido de la batalla que se libraba en la cámara donde Sylvanas y Arthas luchaban en un singular combate. Tras darse cuenta que el Rey Exánime era demasiado poderoso como para enfrentarse allí contra él, tal y como Uther le había advertido, Sylvanas y su escolta huyeron a través de los muros de hielo mientras olas de enemigos invocados por Arthas tratan de entorpecer su avance. Cuando llegaron al exterior, se encontraron en un camino sin salida por lo que todo parecía indicar que tendrían que enfrentarse al Señor Oscuro. Sin embargo se produjo la llegada del Martillo de Orgrim a tiempo para rescatarlos. Mientras huían de las Salas de la Reflexión, Sylvanas se dio cuenta que los poderes del Rey Exánime se habían incrementado notablemente y que para derrotarlo, se necesitaría todo un poderoso ejército, uno más numeroso que el que podría reunir toda la Horda.

La caída del Rey Exánime

Eventualmente, Arthas cayó en combate a manos de Tirion Vadín y sus campeones, poniendo fin a su reinado de terror. Con la muerte del Rey Exánime, uno de los aventureros que portaba la legendaria Agonía de Sombras encuentra un Cofre sellado que contenía varios objetos, entre ellos un vial lleno de sangre. El aventurero se lo dio a Sylvanas que esperaba en el Martillo de la Luz:

Lady Sylvanas Brisaveloz dice: Así que, está hecho.
Lady Sylvanas Brisaveloz dice: No me atrevía a confiar en mis sentidos. El Rey Exánime me ha engañado demasiadas veces.
Lady Sylvanas Brisaveloz dice: Por fin, ha pagado por las atrocidades cometidas contra mi pueblo.
Lady Sylvanas Brisaveloz dice: Que Azeroth recuerde el terrible precio que pagamos por nuestra debilidad... Por nuestro orgullo.
Lady Sylvanas Brisaveloz dice: ¿Y ahora qué héroe?... ¿qué hay de los liberados de sus garras que siguen encadenados a sus cuerpos mortales?.
Lady Sylvanas Brisaveloz dice: Déjame.
Lady Sylvanas Brisaveloz dice: Tengo que reflexionar.

La Pesadilla Esmeralda

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Como todo Azeroth fue envuelto en los efectos de la Pesadilla Esmeralda, llegó también a Entrañas y a la Reina alma en pena. Sylvanas soñaba con ser una elfa noble una vez más. Sin embargo, sus temores se apoderaron de ella una vez más cuando el Rey Exánime reapareció y la torturaba mientras Varimathras la traicionaba una vez más en su sueño. Sharlindra y los otros habitantes de la ciudad no podían liberarla del hechizo.

Filo de la noche

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"He caminado por los reinos de los muertos. He visto la infinita oscuridad. Nada de lo que digas. O hagas. Podrá asustarme lo más mínimo."

Después de la muerte de Arthas Menethil, Sylvanas se aventuró sola al Trono Helado. Irritada por no haber estado allí para verlo caer, Sylvanas se consoló al saber que el trabajo que había comenzado en los frondosos bosques de Quel'Thalas fue por fin completado: Arthas estaba muerto. Con su venganza saciada, Sylvanas sólo podía pensar en cuando Arthas le arrancó su alma y se dispuso a lanzarse desde la ciudadela hacia los picos de saronita, lo único capaz de destruirla completamente. Contemplando el final de su largo viaje, nueve val'kyr se acercaron concediéndola visiones de su pasado. Sylvanas las ignoró y se lanzó al vacío.

Sylvanas vio una visión del futuro de su pueblo. Sin su liderazgo, la mayor parte de los Renegados fueron sacrificados por Garrosh Grito Infernal en un fallido asalto a Gilneas. En el Baluarte, el boticario Lydon organiza un último y desesperado contraataque contra la invasión de las fuerzas de la Alianza. Como consecuencia, los Renegados se arrojaron furiosos a hogeras antes de enfrentarse a los embates que venían. Al finalizar la visión, Sylvanas se encontró flotando en un vacío oscuro donde sólo había desesperación, miedo, arrepentimiento y frío. También se topó con el fantasma de Arthas y se sorprendió al encontrar que era en ese momento un niño solitario y asustado. Mirando al hombre que había infligido tal tormento, Sylvanas admitió que realmente sentía lástima por él a pesar de lo que le había hecho. Cuando se dio cuenta de que este reino de angustia debía ser su eternidad, las val'kyr aparecieron ante ella otra vez. Lideradas por Annhylde la Invocadora, ofrecieron a la Dama Oscura un pacto: en lugar de permitir a Sylvanas residir eternamente en este reino aterrador, Annhylde se ofreció a ocupar su lugar si en su lugar si se unía a las restantes val'kyr. Sylvanas aceptó el pacto y fue devuelta al reino de los vivos, rodeada por las ocho val'kyr restantes.

Sylvanas regresó al Bosque de Argénteos, donde Garrosh dirigía el asalto a Gilneas y declaró que la invasión se llevaría a cabo a su manera; Garrosh aceptó de mala gana, y Sylvanas ordenó a su flota rodear la costa sur para acosar a los pueblos y dividir a los defensores de Gilneas. Reflexionando sobre lo que ella había sido, Sylvanas comprendió que su pueblo no era simplemente flechas en su carcaj, sino un recurso importante que no se iba a desperdiciar.[7]

La Invasión de Gilneas

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Lady Sylvanas Brisaveloz en el Mosiaco de Battlecry.

Sin embargo, desde la batalla de Angrathar, las relaciones de los Renegados con el resto de la Horda se han enfriado bastante. Los últimos acontecimientos habían provocado que Sylvanas fuera apartada de la cúpula de la Horda y espetada por Garrosh para que no hiciera ningún movimiento sin su consentimiento, además de prohibir el uso de la nueva peste.

Sin embargo, Sylvanas continuó los experimentos que inició Putress con la intención de utilizarlos, una vez probado su eficacia en Costasur, en la invasión de Gilneas con la intención de hacerse con su puerto, un estratégico lugar que ansiaba la Horda desde hacía tiempo. Las intenciones de Sylvanas iban no obstante más allá, ya que la información proporcionada por su aliado, Ralaar Colmillo de Fuego, apuntaba a que la legendaria  [Guadaña de Elune] se encontraba Gilneas [27].

Sin embargo, los Renegados no contaron con que los gilneanos controlaban la maldición huargen que se había extendido entre los ciudadanos, y unieron sus fuerzas tras una lucha interna para expulsar a los Renegados de la Ciudad de Gilneas. Acorralados, Sylvanas se enfrentó contra el Rey Genn Cringris, Darius Crowley, el príncipe Liam Cringris y las fuerzas de resistencia gilneanas. Sylvanas usó sus poderes oscuros para dejar sin sentido a sus enemigos cercanos, preparando una flecha envenenada para Genn Cringris que terminaría con su reino y le daría la victoria. Sin embargo la intervención de su hijo Liam, que se interpuso en la trayectoria del proyectil, evitó que esta llegara a su destino. Frustrada, y con la presencia del nuevo Jefe de Guerra en su nuca, Sylvanas ordenó que la ciudad fuese rociada por el añublo para garantizar la victoria. Los gilneanos se enteraron de ello y comenzaron a evacuar a sus ciudadanos. Tras la batalla y con Gilneas nuevamente en manos de los Renegados, Sylvanas se retiró.

Sylvanas y sus val'kyr.

No obstante, los Renegados perdieron sus posesiones en Gilneas después de un ataque nocturno por la Séptima Legión. En una reunión con Garrosh, Sylvanas reveló a los nuevos aliados de los Renegados - las val'kyr, las vrykul que una vez sirvieron al Rey Exánime, y las utilizó para resucitar a los enemigos muertos como Renegados como una solución al problema de los no-muertos de no poderse reproducir. Después de un intercambio de insultos, el Gran señor de la guerra Cromush fue quedó para "proteger" la Dama Oscura y vigilar a los Renegados.

Sylvanas estuvo personalmente en el campo de batalla en el Bosque de Argénteos, liderando a su ejército contra el contraataque de la Alianza en Gilneas. Los Renegados estuvieron bajo fuego intenso del Frente de Liberación de Gilneas, respaldado por la manada Colmillo de Sangre y las tropas de la Séptima Legión. Mientras que las fuerzas de los Renegados comenzaron a avanzar con la ayuda de sus aliados, Sylvanas dispuso un plan para poner fin a la batalla que comenzó con la resurrección de Lord Godfrey.

Después de que Godfrey capturase a Lorna Crowley y la entragase a Sylvanas, se dirigió hacia la destrozada Muralla de Cringris y lanzó un ultimatum a Darius Crowley: o los huargen se rendían o su hija Lorna se convertiría en una renegada. Darius decidió rendirse y Sylvanas le permitió irse con su hija y sus hombres. Justo en ese instantante Sylvanas fue asesinada por la espalda por un Godfrey que proclamó que Gilneas le pertenecerá solo a él, huyendo rápidamente al Castillo de Colmillo Oscuro. Cromush ordenó a las val'kyr Agatha, Arthura y Daschla que hicieran algo por Sylvanas. Tras uns momentos de duda, las tres val'kyr se sacrificaron para traer a la vida a su reina una vez más. Esto convenció a Sylvanas de manera definitiva que más allá de cualquier sombra de duda, las val'kyr representaban el futuro de los renegados[28].

La Dama Oscura y su ejército comenzaron entonces la conquista de las Tierras Altas de Arathi con las incorporaciones del Príncipe Galen Aterratrols, ahora miembro de los Renegados, y de la Forestal oscura Alina. Sylvanas le confesó a esta última que la conquista completa de Lordaeron por los Renegados podía ser lo único que pudiese proporcionar satisfacción y, tal vez, alivio.[29]

Durante la Batalla por Andorhal, Sylvanas se disfrazó de Lindsay Negrosol y cuando la Alianza fue derrotada, se enfrentó a Koltira por pactar una tregua con Thassarian, lo que según ella es un signo de su debilidad. Sylvanas desató a las val'kyr para asegurar la victoria mientras que Kotira fue encadenado y llevado a través de un portal a Entrañas donde Sylvanas se encargó de purgar toda la compasión que sentía hacia Thassarian y transformarlo, más que en un sirviente de la Horda, en un sirviente de Sylvanas y los Renegados.

El Eco de Sylvanas en el Fin de los Días.

Lady Sylvanas después envió a Lady Cozwynn a las Tierras Altas Crepusculares, para servir como enlace de la Horda con la nueva cabecilla de los Faucedraco, la Señora de la guerra Zaela, con el fin de mejorar las deterioradas relaciones con los orcos.

En la actualidad, las semejanzas entre Sylvanas y el Rey Exánime como líderes ha provocado que la Cruzada Argenta y algunos miembros de la Espada de Ébano hayann aumentando su vigilancia sobre los renegados [30].

Mareas de guerra

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Sylvanas estuvo presente en la reunión de líderes de la Horda convocada por el Jefe de Guerra Garrosh Grito Infernal, en la que el Jefe de Guerra dejó claro sus planes para atacar y aplastar la nación de Theramore. Sylvanas se opuso a esta idea, preocupada que la Alianza pudiese dirigir su venganza hacia los Renegados y los sin'dorei si viesen comprometida su principal base en Kalimdor. Sylvanas repetidamente busca el apoyo de Lor'themar Theron, jugando con su simpatía, aunque éste la rechaza.[31]

Garrosh aseguró a Sylvanas que cualquier contraataque se abordaría, y la Dama Oscura dispuso al Capitán Frandis Farley para representarla durante el asedio a Theramore. Después de la guerra, Garrosh mata a Farley en la posada de Cerrotajo por para cuestionar sus acciones en la reunión con Baine y Vol'jin.

Asedio de Orgrimmar

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Sylvanas formó parte del Asedio de Orgrimmar, participando junto a Lor'themar y Aethas, en el equipo de desembargo en la Bahía de Garrafilada que se enfrentó a Galakras.

Cuando Garrosh fue derrotado, Sylvanas formó parte de la comitiva que aceptó a Vol'jin como nuevo Jefe de Guerra, sin embargo, para la reina de los renegados, a pesar de haber llevado a cabo con éxito la difícil tarea de reunificar a la Horda, el trol tendrá que demostrar su valía para ganarse el apoyo del resto de líderes.

Legion

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La despiadada líder de los Renegados es una formidable campeona de su pueblo, pero, con la invasión de la Legión Ardiente, la Dama Oscura corre un riesgo extremo: si Sylvanas cae, su muerte será el comienzo de su eterna condena. Lo único que la separa de su fatal destino son sus Val'kyr, aunque son pocos los espíritus guardianes que quedan para apoyarla. Su destino pende de un hilo, y Sylvanas debe decidir hasta qué punto está dispuesta a proteger a su pueblo... y qué es lo más valioso para ella: su gente o su propia alma.[32]

Costa Abrupta

Sylvanas participó junto con las fuerza de ataque de la Horda a las Islas Abrupta en un asalto conjunto con la Alianza. Cuando un ataque demoníaco dañó críticamente la nave de guerra de la Alianza, ella saltó sobre él antes de que se estrellara contra la suya. Luchó junto a Varian Wrynn, salvando su vida, y sobrevivió a la caída de la nave de guerra para continuar con la batalla en tierra.

Misiones

En Entrañas

En el Bosque de Argénteos

Sylvanas y el Gran ejecutor Mortuus esperan la llegada de Garrosh.

En las Tierras de la Peste del Oeste

En la Forja de Almas

En las Cámaras de Reflexión

Sylvanas castiga a Koltira por su negligencia.

En las Cámaras de Reflexión

En la Ciudadela de la Corona de Hielo

Tácticas

La batalla con la Dama Oscura puede resultar desastrosa si no se toman ciertas medidas para asegurar la supervivencia de la incursión. Sylvanas ahora pelea con sus maestros de batalla y enviados de campos de batalla (Enviados Faucedraco, Enviados de la Playa de los Ancestros, etc.) independientemente del lado de la plataforma con la que se inicie, junto con un Murciélago Renegado, Bragor Puñosangre y Aleric Hawkins, así como todos los guardias reales del sala del trono. Aunque Hawkins se elimina fácilmente, sus otros aliados del Barrio Real son formidables y quitan mucha vida. La mejor táctica es usar dos tanques, uno para los maestros de batalla, enviados del campo de batalla y los guardias que aparecezcan (Nota: si se ataca a Sylvanas en un fin de semana habrá también tercer maestro de batalla) y uno para Sylvanas y sus secuaces esqueléticos.

Sylvanas utiliza gran variedad de habilidades - su multidisparo, independientemente de rango, es capaz de golpear hasta diez objetivos a la vez e inflige 55.500 a 64.500 puntos de daño físico. Puede utilizar una maldición (una versión especial de Flecha negra), para infligir daño de las sombras de 800.000 puntos de daño durante 30 segundos sobre un objetivo al azar. La potencia de se habilidad de invocar esqueletos se ha aumentado y ahora son de nivel 90, pero sólo disponen de 17.672 puntos de salud, por lo que se eliminan fácilmente con un AoE rápido. También ha conservado su capacidad de esfumarse , aunque incluso el uso de Fuego feérico es suficiente para no permitir su uso.

Debido a la gran cantidad de enemigos, la velocidad es un factor clave para la derrota de la Dama Oscura. Si se la permite desaparecer y no se la ataca inmediatamente después, existe un error infrecuente donde ella volverá al 100% de salud, perdiendo un tiempo valioso.

Sylvanas fue a menudo considerada la líder de facción más poderosa, después de haber luchado junto a Varimathras hasta Wrath of the Lich King. Más recientemente, esta posición ha sido cuestionada con el encuentro de Garrosh Grito Infernal.

Derrotar a Sylvanas es el objetivo de Alliance [Abajo con la Dama Oscura].

Sylvanas, al igual que la mayoría de los líderes de facciones, tiene un tiempo de reaparición de 2 horas después de haber sido asesinada por una banda de la Alianza. No obstante, es probable que se tenga que enfrentarse a los maestros de batalla más de una vez, ya que tienen un tiempo de reaparición de 5-10 minutos.[33]

Habilidades

  • Spell nature invisibilty.png  Desvanecerse — Hace invisible al taumaturgo y aumenta su velocidad un 50% durante 3 segundos.
  • Ability marksmanship.png  Disparar — Dispara a un enemigo y le inflige daño físico.
  • Ability theblackarrow.png  Flecha negra — Maldice a un enemigo, lo que inflige periódicamente daño de las Sombras durante 30 segundos. Si el objetivo muere mientras el efecto del hechizo Flecha negra sigue activo, se invocará un esqueleto que surgirá de su cuerpo.
  • Spell shadow raisedead.png  Invocar esqueleto — Invoca a 5 esqueleto para ayudar en combate durante 2 minutos.
  • Ability upgrademoonglaive.png  Multidisparo — Dispara una salva de misiles a un enemigo y a sus aliados cercanos, que golpea a un máximo de 10 objetivos e inflige 55.500 a 64.500 puntos de daño físico.

Personalidad

¿Mantenía su corazón de guerrera? ¿Se había vuelto fría? No, era la misma. Igual en la muerte que en vida.[34]

En sus primeros años de vida, Sylvanas fue una prodigiosa forestal, orgullosa, vanidosa y pragmática. Como [[General Forestal de Lunargenta|General Forestal, Sylvanas, como muchos de los quel'dorei, mantuvo la creencia de que era un error enseñar magia a los humanos,[35] a pesar de que también era de la opinión de que Quel'Thalas harían bien en coexistir con las otras razas del mundo, y practicar la tolerancia. Se relación ambigua con su discípulo, el humano Nathanos Marris, puede ser la causa de esta creencia (o haber sido el resultado de la misma). La muerte, sin embargo, daría a Sylvanas una perspectiva muy diferente de la vida.

En la muerte, Sylvanas estuvo motivada, en gran parte, por la venganza, y más tarde, un camino para sobrevivir (y evitar así el infierno que la espera) a toda costa. Sylvanas es una administradora muy hábil y capaz, después de haber construido una nación de la nada a una de las más poderosas (y volátiles) facciones de Azeroth. A pesar de que ha forjado alianzas, se ha mantenido consistentemente a sus aliados ignorantes de su verdaderos motivos, recurriendo a traiciones despiadadas o profesando la inocencia. Sylvanas hace pocas distinciones entre un amigo y un enemigo, y si uno no está con los Renegados, está en contra de ellos.[36] Hace uso de la oratoria y la propaganda para alcanzar sus objetivos, ya sea reuniendo a los no-muertos en una cruzada de retribución, o motivando a su pubelo para conquistar.[37] Sylvanas es una gobernante fría y sin moral, poniendo a algunos de sus súbditos como meras herramientas, ya sean flechas para matar en su nombre o escudos para protegerse de sus enemigos. Incluso su propia patria no estuvo exento a esto, de hecho, Sylvanas estaba dispuesta a utilizar su patria como moneda de cambio para conseguir más mano de obra en su búsqueda de venganza. Sylvanas suele ser brusao y desdeñosa, aunque se apresura a fingir respeto en torno a figuras como el Jefe de Guerra. No obstante, siente un cierto respeto hacia sus propios soldados, conmemorandolos a través de su insignia o intentando rescatar a los supervivientes de una batalla.

Sylvanas es una líder militar implacable y creativa. Utiliza de rehenes o armamento químico prohibido explícitamente. Las diferencias entre Sylvanas y el Rey Exánime se difuminan día a día en este sentido.

Apariencia

En vida, Sylvanas fue una de belleza sin igual, incluso para los estándares elfos.[38]

Cuando recuperó su cuerpo como un alma en pena, Sylvanas adquirió una piel de tono pálido. Aunque no tan podrido como otros no-muertos, Sylvanas posee algunas señales evidentes de estos: su piel es como la de una serpiente, con tendencia a agrietarse mientras habla, sus ojos son de un rojo carmesí, ardiendo perpetuamente, y su pelo, una vez brillante y dorado, se ha convertido en frágil y pálido. Su vestimenta también ha cambiado, es un reflejo oscuro de su antigua ropa como Errante: lleva calaveras para adornar su armadura oscura, con una andrajosa y violeta capa. Como en vida, tiene una preferencia por usar su capucha.

Sylvanas consigue ser figura oscura e imponente, con la capacidad de mirar desde el hombro a los demás, incluso si son más alto que ella. Sólo Garrosh Grito Infernal estuvo dispuesto a mirarla a los ojos después de su pacto con las val'kyr, y lo que le sorprendió incluso a él. Lor'themar Theron la describió así:

En la sala en la que estaba, la luz parecía desvanecerse; no porque escasease o se atenuara, sino que daba la impresión de precipitarse y se hundiese hacia el lugar que ella ocupaba, como si la luz del sol titubease a su alrededor.[39]

Frases

La General Forestal Sylvanas

  • "Nuestra tierra es inexpugnable. No entrará. No tengáis miedo. Tener fe... en el poder de la Fuente del Sol, y en el poder y ​ voluntad de nuestro pueblo."
  • "Soy Sylvanas Brisaveloz, jefa de los forestales de Lunargenta. Os aconsejo que deis la vuelta."
  • "Haced lo que queráis. La puerta élfica del reino interior está protegida por nuestros conjuros más potentes. No pasaréis."
  • Shindu fallah na! ¡Retroceder a la segunda puerta! ¡Retirada!"
  • "Asegurar la Meseta de La Fuente del Sol. Decirles lo que hemos visto aquí. Decirles que estén preparados. Decirles... que podemos haber sido traicionados."
  • "¡Atacad! ¡Por Quel'Thalas!"
  • "¡Acaba ya! Merezco... una muerte limpia"
  • "Son flechas del carcaj. Tendrán que entregar su vida si pretendemos ganar."

La forestal oscura Sylvanas

  • "Te has metido hasta el cuello tú solito, Arthas. Ha llegado el momento de equilibrar la balanza."
  • "¿Qué alegría cabe en esta maldición? Seguimos siendo no-muertos, hermana. Somos monstruosidades. ¿Qué somos sino esclavas de este tormento?"
  • "Me subestimastes, señor del terror. Ahora pagarás."
  • "Veamos. He convertido a uno de tus hermanos en mi siervo y he hecho trizas al otro. Me pregunto qué te depara el destino, Balnazzar."
  • "La capital es nuestra, pero ya no somos parte de la Plaga. De ahora en adelante, seremos conocidos como los Renegados. Encontraremos nuestro propio camino en este mundo, señor del terror... y mataremos a todo el que se interponga en él."

Diálogos

  • Balnazzar: El exánime, Kel'Thuzad, es demasiado leal para traicionar a su señor. Pero tú, por tu parte...
    Sylvanas: Lo odio. Tengo mis propios motivos para buscar venganza. Arthas asesinó a mi gente y a mí me convirtió en esta... monstruosidad.
  • Sylvanas: Te has metido hasta el cuello tú solito, Arthas. Ha llegado el momento de equilibrar la balanza.
    Arthas: Acaba conmigo, entonces.
    Sylvanas: Una muerte rápida... ¿cómo la que tú me diste a mí? No. Vas a sufrir como lo hice yo. Gracias a mi flecha, ni siquiera puedes correr. Recuerdos de mi parte al infierno, hijo de puta.
  • (Tras prometer a las fuerzas humanas mantener Lordaeron a cambio de ayudarla a atacar a Balnazzar)
    Varimathras: Confiesa, no tienes intención alguna de devolverles sus tierras.
    Sylvanas: Claro que no. Los humanos son sólo el medio de conseguir mi fin.
    Varimathras: Cada día que pasa te pareces más a uno de nosotros, milady.
    Sylvanas: Cuidado, señor del terror.

World of Warcraft

Saludos
  • Somos los Renegados. Mataremos a cualquiera que se ponga en nuestro camino.
  • ¿Qué somos, sino esclavos de este tormento?'
  • ¿Qué dicha ofrece esta maldición?
  • No tengo tiempo para juegos.
Amenaza
  • ¡Que no sobreviva nadie!
  • Que mi pulso sea firme.

Legión

Legion Esta sección aborda contenido exclusivo de Legion.
Saludos
  • Forjaremos un nuevo futuro para la Horda.
  • Sírveme bien y tendrás tu recompensa.
  • Adelante.
  • Nuestro trabajo no ha hecho más que empezar.
  • Espero que no me hagas perder el tiempo.
  • Saludos adalid.
  • ¿Qué quieres? Díselo a tu Jefa de Guerra.

Despedidas

  • Al final todos servirán a la Horda.
  • Reclamaremos lo que es nuestro.
  • Vete, tengo mucho que hacer.
  • Haremos que la Alianza se arrodille ante nosotros.
  • Aumentaré la fila de los Renegados, de la forma que sea.
  • La sangre de Azeroth pertenece a la Horda.
  • Sirve a la Horda. Sírveme a mí.

Halloween

Lady Sylvanas Brisaveloz grita: Hijos de la tumba, ¡acudid a mi llamada!
Lady Sylvanas Brisaveloz grita: En vida sufrimos tragedias infames.
Lady Sylvanas Brisaveloz grita: Vimos cómo reducían nuestros hogares a escombros.
Lady Sylvanas Brisaveloz grita: Gritamos de agonía mientras masacraban a nuestras familias ante nosotros.
Lady Sylvanas Brisaveloz grita: Y, tras enfrentarnos a tales atrocidades, se nos negó incluso la liberación de la muerte.
Lady Sylvanas Brisaveloz grita: ¡Quememos este Hombre de Mimbre para celebrar la victoria sobre nuestros viejos enemigos!
Lady Sylvanas Brisaveloz grita: Nos pintamos el rostro con las cenizas para enviar un mensaje a los nuevo enemigos, aquellos que nos temen y nos desprecian como si fuéramos monstruos.
Lady Sylvanas Brisaveloz grita: A los que cuestionen nuestro lugar en este mundo...
Lady Sylvanas Brisaveloz grita: ¡NO somos monstruos! ¡NO somos los miserables sin mente de un ejército necrófago!
Lady Sylvanas Brisaveloz grita: No... somos una fuerza aún más aterradora
Lady Sylvanas Brisaveloz grita: Somos el escalofrío que siente el cobarde...
Lady Sylvanas Brisaveloz grita: Somos los instrumentos de una ira implacable...
Lady Sylvanas Brisaveloz grita: ¡¡SOMOS LOS RENEGADOS!!

Embajada de Orgrimmar

Por fin se va a acabar toda esta farsa entre la Horda y la Alianza.
¡Es hora de que empiece la guerra!

Trivialidades

  • La voz de Sylvanas es de Carolina Tak.
  • Sylvanas es vista durante la Semana de los Niños, donde un huérfano orco desea una audiencia con ella - creyendo que la Reina alma en pena es uno de los miembros más fuertes de la Horda. El pequeño huérfano le pregunta acerca de su reciente discusión con el Jefe de Guerra Garrosh, ella le implora que tanto ella como los Renegados no se olvidan de sus deudas, y que son totalmente leales a la Horda, para deleite del huérfano. [40]
    • Esta es la única conversación que se conoce en el que Sylvanas se ha reído.
  • Existe un anillo épico, Sortija del General Forestal que se puede obtener de Kael'thas Caminante del Sol, en El Ojo. La descripción de dicho anillo indica claramente que perteneció con anterioridad a Sylvanas.
  • Astucia de Sylvanas recibe su nombre.
  • Silva es la palabra latina para bosque y Silvano es el dios romano de los campos y bosques.
  • La montura de Sylvanas parece ser un Caballo de guerra esquelético rojo, como se ve en la Batalla por Entrañas. Es vista más adelante sobre un Caballo de guerra Renegado en Gilneas y en el Bosque de Argénteos.
  • Sylvanas es la única líder racial mencionada por su nombre entre las textos de voz de los personajes del juego de su raza: "¡Victoria para Sylvanas!" y por extensión, "La Dama Oscura te vigila", aunque los elfos de sangre mencionan a su Rey Anasterian Caminante del Sol (fallecido) y los huargen utilizan el apellido "Cringris".
  • Es posible pescar la Moneda de oro de Sylvanas Brisaveloz en la fuente de Dalaran, la cual le perteneció en vida.
  • La figura de acción de Sylvanas apareció en la sexta edición de figuras de DC Unlimited.
  • Sylvanas parece ser objeto de un culto a la personalidad, después de haber llegado a ser prácticamente deificada por su pueblo. Es aclamada como la salvadora de los Renegados, quienes normalmente utilizan su nombre como un saludo o una despedida. La idea de que "La Dama Oscura te vigila" y su profunda reverencia por su Reina se ha convertido en una parte icónica de su cultura y Sylvanas parece aprobarlo - incluso ella misma menciona que "La Dama Oscura te vigila" varias veces.[41]
  • Sylvanas parece haber vencido a la muerte con un total de tres veces, lo que la hace el único personaje que lo ha hecho en numerosas ocasiones. Una vez como General Forestal, otra después de su intento de suicidio en Corona de Hielo después de la caída del Rey Exánime, y por último, en el Bosque de Argénteos.
  • Junto con los ecos de Jaina Valiente, Baine Pezuña de Sangre y Tyrande Susurravientos, el eco de Sylvanas está presente como uno de los posibles encuentros en la mazmorra Fin de los Días.
  • Sylvanas (junto con Tyrande) es una opción favorita para las cosplayers, como los diversos concursos de disfraces en BlizzCon atestiguan.
  • Sylvanas aparecerá en el mapa personalizado de Starcraft 2 de Blizzard All-Stars.
  • Sylvanas y Lor'themar Theron tienen una relación similar a la de Lady Vashj y Kael'thas Caminante del Sol. La similitud es que tanto Kael'thas como Lor'themar sólo se aliaron con ellas por pura necesidad para la supervivencia de su raza y a veces parecen arrepentirse de esa decisión.
  • Sylvanas es la única líder racial en el juego que tanto fundó a su facción (los Renegados) como todavía la lidera hoy en día; el Profeta Velen es el único que casi la iguala.

El modelo de Sylvanas

Comparación de los modelos físicos de Sylvanas
  • Aunque Sylvanas en vida era una elfa noble, su modelo original en World of Warcraft era la de una elfa de la noche, pero esto se debió a que fue el modelo más parecido disponible antes de The Burning Crusade. Durante la beta de Wrath of the Lich King se le dio un modelo retexturizado de una elfa de sangre, y en el parche 3.0.2 obtuvo un modelo único de una no-muerta elfa noble que recuerda más a como fue en The Frozen Throne. Curiosamente, el traje que lleva en la trilogía del Pozo del Sol es más similar a los de las centinelas que a los de los forestales elfos nobles del mismo libro.
  • Arthas la convirtió en un alma en pena, pese a lo cual, con el tiempo, Sylvanas logró recuperar su anterior forma de quel'dorei.[42][43] En el Bestiario se la describe con su forma original, haciendo gala de sus habilidades de forestal oscura y alma en pena.
  • En Warcraft III se ve como Arthas la vence en los bosques de Lunargenta y la convierte en alma en pena en un instante. Sin embargo, libros posteriores indican que tuvo que ser llevada hasta un templo para la realización del ritual.

El Lamento de los Altonato

Artículo principal: Lamento de los Altonato

Sylvanas canta el Lamento de los Altonato en la expansión The Burning Crusade[44].

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Últimos cambios

Referencias

  1. Major Characters in Icecrown Citadel. Retrieved on 2009-10-10.
  2. 2,0 2,1 H [100] The Warchief Beckons
  3. Crown of the Heavens - For the Horde!. Retrieved on 2012-01-16.
  4. HIconSmall BloodElf Male.gifIconSmall BloodElf Female.gif [21] Encuentro con el Jefe de Guerra
  5. Sylvanas Brisaveloz - Sitio web oficial de World of Warcraft
  6. 6,0 6,1 http://eu.battle.net/wow/es/game/race/forsaken
  7. 7,0 7,1 Filo de la noche
  8. 8,0 8,1 A la sombra del Sol
  9. Inv misc book 11.png [Registro de Quel'Thalas]
  10. Arthas: La ascensión del Rey Exánime, 266-274
  11. El Pozo de la Eternidad
  12. El Pozo de la Eternidad
  13. Arthas: La ascensión del Rey Exánime, 289
  14. Arthas: La ascensión del Rey Exánime, 292-295
  15. Arthas: La ascensión del Rey Exánime, 303
  16. "El legado de los Malditos: Un reino dividido", Warcraft III: The Frozen Throne. Blizzard Entertainment.
  17. "El legado de los Malditos: El vuelo desde Lordaeron", Warcraft III: The Frozen Throne. Blizzard Entertainment.
  18. 18,0 18,1 18,2 "El legado de los Malditos: La despedida de Sylvanas", Warcraft III: The Frozen Throne. Blizzard Entertainment.
  19. Horde Player's Guide, 150
  20. Horde Player's Guide, 41
  21. 21,0 21,1 21,2 "El legado de los Malditos: La Dama oscura", Warcraft III: The Frozen Throne. Blizzard Entertainment.
  22. 22,0 22,1 "El legado de los Malditos: La caída del Señor del terror", Warcraft III: The Frozen Throne. Blizzard Entertainment.
  23. Filo de la noche
  24. 24,0 24,1 24,2 "El legado de los Malditos: Un nuevo poder en Lordaeron", Warcraft III: The Frozen Throne. Blizzard Entertainment.
  25. http://eu.battle.net/wow/es/faction/undercity
  26. Horde Player's Guide, 180, 182
  27. A [9] Ante nuestra puerta
  28. H [20] Ciudades reducidas a polvo
  29. H [27] La recompensa de Alina
  30. Pregúntale_al_equipo_de_desarrollo_creativo - Segunda_Ronda
  31. Jaina Valiente: Mareas de Guerra
  32. http://eu.battle.net/wow/es/legion/#characters Legion
  33. http://answers.yahoo.com/question/index?qid=20081217012619AAzRZWF
  34. Filo de la noche, pág 3
  35. Inv misc book 11.png [Registro de Quel'Thalas]
  36. A la sombra del Sol
  37. H [13] Lordaeron
  38. Filo de la noche
  39. A la sombra del Sol, pág 5
  40. H [??] La Reina alma en pena
  41. Lindsay Negrosol
  42. Manual of Monsters, 186
  43. Horde Player's Guide, 41, 150, 206
  44. http://www.blizzplanet.com/content/651

Enlaces externos


Precedido por:
Desconocido
Posición:
General Forestal de Lunargenta
Sucedido por:
Halduron Alasol
Precedido por:
Balnazzar
Posición:
Líder de Lordaeron
Sucedido por:
---
Precedido por:
Vol'jin
Posición:
Jefa de Guerra de la Horda
Sucedido por:
---